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Los días malos de entrenamiento existen. No dejes que minen tu estado de ánimo y coge algunas de estas claves para subirte la moral. Nos lo cuenta Carola Felchner desde Ironman.

En el amor y en el triatlón, los ánimos pueden decaer muy rápidamente si las cosas no salen como uno esperaba. Especialmente, si has entrado a una sesión sintiéndote bien y se ha echado todo a perder por no llegar a las expectativas previstas o a lo que dicta el plan de entrenamiento. A veces, un trozo de pastel es suficiente para que te sientas bien de nuevo. Pero otras, se sentirás tan mal que pensarás en tirarlo todo por la borda y querrás estarte en el sofá comiendo pizza.

Hemos hablado con un entrenador certificado por IRONMAN, Kasper Sass Kierkegaard, que sabe cómo se siente uno después de un mal entrenamiento o competición.

1. Márcate objetivos realistas para tus sesiones

Kierkegaard dice que, incluso si durante tu entrenamiento te das cuenta que no podrás llegar a tu objetivo planificado, intentar fijar otro es una buena práctica. Él recomienda:

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  • Acabar una parte del entrenamiento tal como estaba preparada
  • Llegar al final de una sesión pero bajando el ritmo y/o la intensidad
  • Quizá, simplemente llevando a cabo una sesión más corta. “Está bien, eres humano y al fin y al cabo la cuestión es que entrenaste” añade. Dice que si te acuerdas de informar a tu entrenador y este puede ajustarte tu entrenamiento acorde a tu estado físico, no arruinarás toda tu preparación para la competición.

2. Céntrate en lo que ha ido bien

Incluso en un mal entrenamiento, siempre habrá un destello de luz. Kierkegaard aconseja ir y buscarlo, da igual lo pequeño que te parezca. Algo seguro que has conseguido. ¿Te las arreglaste para acabar como mínimo los intervalos con el ritmo marcado? ¿Fuiste capaz de mantener la técnica de carrera durante todo el entrenamiento? “Siempre hay algo bueno que sacar de un mal entrenamiento y quizás sea el elemento clave que te haga más fuerte y te motive lo suficiente para seguir adelante” dice Kierkegaard. En definitiva, céntrate en lo bueno, en aquello que fue bien.

3. Vete a casa

A veces, incluso un ritmo de calentamiento duele. Si tus músculos están extremadamente resentidos y sientes que estás a punto de lesionarte, para, tómate un día libre. A veces, ir a casa es la mejor decisión que puedas tomar, tanto a nivel físico como mental. Kierkegaard advierte, sin embargo, que no hay que adoptar este hábito de saltarse el entrenamiento cada vez que las cosas se complican.

“Con el fin de ser capaz de tomar la decisión correcta sobre la conveniencia de dejar de entrenar o forzarse a continuar es necesario entender tu plan de entrenamiento en ciclos” comenta. ¿Es un ciclo del que se espera un nivel muy alto de agotamiento, debido a una carga muy grande, o será un ciclo fácil? Él recomienda hablar con el entrenador acerca de la acumulación de entrenamiento y asegurarse de darle un feedback real y honesto en caso de duda.

 4. Ponte distintos objetivos en la carrera

Ninguna carrera va a ser capaz de protegerte si tienes un mal día, es por eso que es mejor ir preparado para no cruzar la línea de meta decepcionado o desanimado. Un truco mental que le funciona a Kierkegaard y a sus atletas es fijar varios objetivos durante la prueba:

Objetivo “A” (por ejemplo, acabar en menos de un tiempo determinado); Objetivo “B” (por ejemplo, acabar cada uno de los tramos del triatlón en un tiempo determinado); Objetivo “C” (por ejemplo, acabar la carrera).

“De esta forma, no sentirás que tu carrera ha terminado si no has conseguido el objetivo “A”, ya que hay dos más que aún no están perdidos” explica. “Además debes tratar de conseguir tus objetivo “B” y “C” antes de llegar al “A”, lo que te hará tomarte diferente la carrera”. Céntrate en lo que puedas tener bajo control e ignora lo demás.

5. Táchalo

No tiene ningún sentido seguir llorando. “No puedes cambiar el pasado, por lo que no pienses en ello”. Kierkegaard recomienda tratar de aprender de los sentimientos negativos que has tenido, y desarrollar estrategias para moderarte a tí mismo la próxima vez que te encuentres en una situación similar. Todos hemos pasado por ello. Esos días en que te darías cabezazos contra la pared o cuando parece que nada vaya como tú querías. Recuerda estas 5 claves la próxima vez, cuando un mal entrenamiento o mala carrera se presenten sin avisar y busca el lado positivo. (Si tienes dudas: cómete un trozo de pastel).

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