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Alpe d’Huez: dureza y tradición en 21 curvas

Entre el 26 de julio y el 29 de julio, el Triathlon EDF Alpe d’Huez celebrará su 11º edición. Un triatlón que, con el paso de los años, se ha convertido en un reto mayúsculo para muchos triatletas. Una prueba que sirve un cóctel tentador en cuanto a desnivel, kilometraje y altitud. Pero, sin duda, su magia se encuentra en la subida que da nombre a la prueba: el mítico Alpe d’Huez.

Conocida por su presencia en el Tour de Francia, el Alpe d’Huez se encuentra en plenos Alpes Franceses, con una altitud de 1.850 metros. El puerto alberga en su cima una estación de esquí, que albergó los Juegos Olímpicos de invierno de 1968. Pero cualquiera que quiera llegar a ella, antes tendrá que subir una zigzagueante carretera, famosa por sus 21 curvas.  “Alpe d’Huez es un puerto especial porque en pocos kilómetros es uno de los más duros del mundo”. Así lo define Marcel Zamora, que lo ha sufrido en varias ocasiones.

Historia con mucho desnivel

La vertiente más utilizada para subir este puerto es la sur, justo la que utiliza la organización del Triathlon Alpe d’Huez. A las afueras de Bourg-d’Oisans empieza la subida, que consta de 13,8 km y un desnivel total de 1.073 metros. Por si estos datos no fueran suficientes, la pendiente media ronda el 8% y supera el 10% en algunos tramos. Los primeros 700 metros son prácticamente llanos, algo que no deja de ser una excepción, ya que justo después llegan 2 km realmente exigentes. Con el paso de los kilómetros, la pendiente se hace más llevadera hasta suavizarse en los dos últimos, cuando la meta ya está cerca. De hecho, cada uno puede situar la llegada donde le plazca, e incluso alargar la subida 4 km más y pasar por el Col de Poutran hasta el Lac de Rond.

En las 21 curvas de herradura que caracterizan Alpe d’Huez se encuentra el primer señal de su relación con el Tour de Francia. Cada una de ellas está numerada y tiene el nombre de alguno de los ganadores de este puerto de categoría especial. Sin olvidar el asfalto, repleto de nombres de corredores grabados por miles de aficionados.

La huella del Tour de Francia

Es indudable que la Gran Ronda francesa ha otorgado a Alpe d’Huez una reputación añadida. Hasta en 27 ocasiones (desde 1976) la montaña se ha convertido en final de etapa. Apareció por primera vez en 1952 con Fausto Coppi como vencedor, y desde 1995 parece que la organización decide incluirla en el recorrido año sí año no.

Muchos han sido los grandes ciclistas que han marcado a fuego la historia de este puerto: Merckx, Lemond, Hinault, Pantani, Indurain, Armstrong, Sastre, Contador o el último vencedor, el francés Thibaut Pinot.

Con el paso de los años, los tiempos de ascensión también han variado. Un ciclista popular bien entrenado de unos 75 kilos de peso tardaría 1h 5 minutos en subir, a 12km/h de media. Por su parte, Marco Pantani consiguió en 1997 el mejor registro histórico, cuando tardó solo 37 minutos y medio en coronar, a un ritmo medio de 20,9 km/h.

Guardar fuerzas

Los participantes del Triathlon Alpe d’Huez, al igual que los del Tour de Francia, se enfrentarán al puerto con km de fatiga en las piernas. Aquellos que se atrevan con el triatlón de larga distancia habrán subido antes el Col de l’Alpe du Grand Serre (km 40, de 1.375 metros) y el Col d’Ornon (km 86, de 1.371 metros).

Y especialmente para los debutantes, siempre es interesante contar con la opinión de aquellos que han probado las curvas de Alpe d’Huez en varias ocasiones.

Marcel Zamora: “No es una subida de fuerza sino de saber regular y llegar muy entero a los dos últimos kilómetros, que es cuando la fatiga pasa factura” explica el catalán. “También es muy importante acertar con el desarrollo y siempre subir con una cadencia fluida, y no olvidar la hidratación porque suele hacer mucho calor y al final se paga. Has de subir a tu ritmo ya que después viene la carrera a pie y es especialmente dura por la altitud“.

Víctor Del Corral (1º LD 2012): “Recomiendo tener en cuenta los platos y piñones de la bici, porque si revientas físicamente en las primeras subidas después se puede hacer muy largo. Yo siempre he llevado 39-25 pero, según como, un compact no va mal”.

Albert Moreno (2º LD 2014): “Recomiendo tener mucha calma, desarrollo cómodo e intentar distraer la mente con lo que sea. Alpe d’Huez es un puerto muy duro, bonito y que si afrontas con fuerzas te puede dar muchas alegrías”.

Ester Hernández (4º LD 2015): “En 2015 monté un piñón más (la edad no perdona). En los dos primeros años quizás subí un poco atrancada y lo pagué en el tramo a pie. Con un poco más de agilidad creo que se llega un poco más fresco”.

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David Giménez

Mataró, 1992. Graduado en Periodismo por la UAB. Atleta popular o algo parecido. Amante de los deportes y de la política. Atletismo y triatlón en vena.

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