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– Perdone ¿podemos pedir tanta cerveza como queramos? Es la pregunta que un asistente lanza con entusiasmo a uno de los camareros de la Antiga Fàbrica Estrella Damm. En este elegante emplazamiento tuvo lugar el pasado jueves la ceremonia final de entrega de premios del circuito CatSeries Catalunya, que reunió a un centenar de personas.

Un circuito popular que, pese a debutar en el mundillo del triatlón, ha cosechado los elogios de unos y los aplausos de otros y que no quería cerrar su etapa de rookie sin celebrarlo con un acto que dejó satisfechos a los presentes.

foto 2Los triatletas (y acompañantes) que entran en la vistosa Antiga Fàbrica Damm de Barcelona se encuentran de entrada con un escenario tentador: una barra de bar donde poder refrigerarse con cerveza (con opción a beber clara, que hay que mantener la línea), una multitud de amigos y compañeros de fatigas y un photocall improvisado que permitía lucir esmoquin o sudadera, en función del grado de seducción que quería alcanzar cada uno. Eso sí, servidor no encontró a nadie que llevara una camiseta de finisher. Un misterio.

Los asistentes suben al ático del edificio, donde una adornada sala ya espera el inicio del acto. “Vamos bien, aquí también hay para beber” escucho decir a un joven triatleta. No, no es el mismo que el del principio. Con un poco de retraso empieza la ceremonia con Gonzalo Marchena como presentador. Pero antes de su speech inicial, un vídeo resumen de lo que han dado de sí las cinco pruebas de CatSeries: Cunit, Arenys de Mar, Tossa de Mar, Sant Pol de Mar y Vilanova i la Geltrú. Imágenes para tocar la fibra, para demostrar que el triatlón no tiene fronteras y para observar qué bien se lo pasan los participantes. Bueno, y para confirmar que, como es habitual, siempre hay quien aparece en el vídeo como mínimo un centenar de veces. Otro misterio.

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Un total de cuatro categorías recibieron los trofeos de la organización: Absoluto, Veteranos 1, Veteranos 2 y Sub-23. Entre ellos, triatletas experimentados, novatos y muchos (la mayoría) que expresaron su deseo de seguir practicando el triatlón. Una adicción que va al alza y que demuestra que solo hay que levantarse y salir a entrenar para superarse a uno mismo. Si no, que se lo pregunten a la ganadora de la primera categoría de veteranos, que resumió su resultado así: “Yo no hacía deporte pero mira, del sofá a ganadora del circuito”. Así de fácil.

foto 4La gala, eso sí, también sirvió para descubrir la vertiente más gratificante de CatSeries, la solidaria. Primero con el proyecto Superacció, que impulsa la superación de menores y jóvenes en riesgo de exclusión social, y después con #IMHeart, que a través del deporte quiere hacer visible una enfermedad invisible como la fibromialgia.

Colaboradores y patrocinadores (entre los cuales también tuvieron presencia y voz CyclistLab y Viator) que son el motor de este circuito popular. Pero que no funciona sin la gasolina necesaria, es decir, los voluntarios y los participantes. Entre el murmullo general, sensación que los participantes quieren una segunda edición.

La velada terminó en la amplia terraza del ático, momento idóneo para comentar la jugada, lanzar retos y recordar aventuras. También para felicitar por sus recientes resultados dos animales del triatlón presentes en el acto: Miquel Blanchart (17º en el Campeonato del Mundo Ironman) y Anna Rovira (7º en Ironman Barcelona). Y claro está, todo con una Estrella Damm en mano.

catseries

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