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RAUL ANGUITA. Cuando uno se inscribe en una prueba como Challenge Roth espera que sea un triatlón algo diferente: inscripciones agotadas en pocos minutos, 5000 triatletas en una prueba de larga distancia y como no la mítica subida de Solarberg con miles de espectadores gritando, la hacen seguramente una de las pruebas más especiales del continente europeo. Roth es más que todo eso, es el trato exquisito y familiar al triatleta en una organización que funciona como un reloj suizo. Roth, como dice su eslogan, es La Leyenda.

Las sorpresas empiezan nada más llegar a Roth, estamos en un pueblo realmente pequeño, donde no concibes que lleguen a alojar a 5000 triatletas así como todos sus familiares y amigos que están allí para animarlos. Pero sí que pueden y se nota que son expertos en ello: una feria del corredor de las más grandes en las que he estado te recibe, sin colas para recoger el dorsal y unos aparcamientos preparados para 15.000 coches el día de la competición atestiguan que Roth piensa a lo grande.

El pack para el triatleta es más que correcto: una mochila de un tamaño medio, portadorsales, portachip y gorra de Challenge, además del gorro, dorsales, pegatinas para la bici y el casco y dos calcomanías para los brazos. Incluye toda la información de la prueba con una guía extensa en inglés del reglamento aplicable durante la carrera.

Sin duda es un bonito detalle de la organización que el sábado al mediodía haya un briefing en español. El check-in de las bicis se hace de forma rápida y clara, en un prado espectacular con más de 4000 bicis, cabras la mayor parte de ellas. Viendo el despliegue y dado que la mayoría de los participantes nos alojamos en Núremberg (a unos 30km de Roth) tocará madrugar para evitar el atasco antes de llegar al canal para nadar y .atacar el Challenge Roth.

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Día D por fin, amanecemos en Núremberg y bajamos a desayunar con el salón repleto antes de las 4AM. Sin duda, acertamos habiendo madrugado ya que aún saliendo antes de las 5AM del hotel llegamos con nuestro coche al parking y nos plantamos delante de las bicis cerca de las 6AM.

El sector de la natación es espectacular, un canal cerrado sin apenas corriente al que daremos una vuelta completa. Las referencias son claras, un primer puente al que iremos y un segundo puente, lleno de espectadores, que traspasaremos y al que le añadiremos 400m de ida y de vuelta para completar los 3,8km. Llaman a los élite a la entrada del canal, bajan al agua, la salida es desde una corchera…silencio, suena un disparo de un cañón y ya están nadando los primeros participantes. Son sólo las 6:30 de la mañana. En olas de 200 personas vamos bajando al agua, nosotros salimos a las 7:10. Estamos ya en el agua…silencio y el cañón. Una natación poco accidentada pero complicada por la nula visibilidad en el agua y que obliga o bien a levantar la cabeza con frecuencia o bien a hacer metros de más.

challenge roth 2Último sprint a la salida, un voluntario te ayuda a subir a la orilla y a correr hacia la T1, de las más rápidas que he visto, un voluntario te ayuda con la bolsa, la vacía delante de ti y te ofrece ponerte crema solar. Cuando acabas, te ayuda a guardar el neopreno y te desea suerte. El circuito de bici acredita ser el más rápido de la larga distancia pero eso no significa que sea plano. Se trata de un circuito a dos vueltas completas y una pequeña conexión hasta Roth con constantes toboganes y 3 subidas de plato pequeño. En el km 70 llega el momento mítico de la prueba, toca atravesar Solarberg. A fila de uno, los triatletas hacen el esfuerzo para pasar entre la gente que grita, anima, y te empuja hacia adelante. El ritmo al que pasas es lento lo que te hace disfrutar aún más del momento. Merece la pena haber hecho tantos kilómetros desde España para estar allí en ese momento. La segunda vuelta al circuito se hace bastante dura: a la acumulación de kilómetros se suma la entrada de un viento de cara que hace que las medias de velocidad bajen aún apretando los dientes. Una vez finalizas la segunda vuelta, el tramo de conexión hasta Roth de unos 10km es bajada sencilla, es el momento de revisar los daños y preparar el cuerpo para el maratón.

T2 rapidísima: te bajas de la bici y un voluntario se hace cargo de ella, pasas en busca de tu bolsa y otro voluntario te la facilita, entras en una carpa y un tercer voluntario te ayuda con las zapatillas y te pone crema solar si la necesitas. Voluntarios de 10, se esfuerzan para que el triatleta disfrute de su día.

El maratón no es como te lo esperas; es a una sola vuelta y te lleva por varios pueblos alrededor de Roth. Un maratón con subidas y bajadas, en gran parte sobre tierra, donde nos encontramos con altas temperaturas que se ven compensadas con puestos de avituallamiento cada 2km. Toca sufrir, comer e hidratarse bien y empezar a restar kilómetros. Hay mucha gente animando así como bandas de rock y DJs que hacen más ameno el “paseo”. En el 39 vuelves a Roth y las caras de los corredores cambian radicalmente, estás llegando y además la animación es espectacular, estás de tour por el pueblo y parece que todo el mundo esté en la calle animando. Te diriges al recinto ferial y ya oyes el público, entras en los últimos 300 metros del estadio y se te eriza la piel, la gente anima a rabiar, una pantalla te recibe con tu nombre y tiempo en meta, y por fin cruzas el gran arco. No sabes cómo pero lo has logrado, has conseguido acabar. “Congratulations you are a finisher!”. Has corrido la leyenda. Has corrido en Roth!

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