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Ganar confianza en el agua es esencial para ser un buen nadador. Para que lo logres, hemos recopilado algunos útiles consejos de diferentes expertos.

1. Evita las comparaciones

Así como en la carrera a pie no hay unanimidad en la pisada, braceo o posición corporal de los corredores, en natación sucede algo parecido. La forma/estilo único no existe. Lo cierto es que entre los buenos nadadores se pueden percibir elementos comunes,  principalmente en la ejecución de la brazada. Así lo afirma Jamie Barone, director del Chelsea Piers Connecticut, quien añade que “cada nadador debe incorporar aquellos elementos técnicos, en la medida que la fisiología de cada uno lo permita; por ello será muy probable que no nademos como el compañero del carril de al lado. No nos debe preocupar eso”.

2. Conviértelo en un hábito

Es recomendable hacer sesiones de técnica un par de veces a la semana, comenta el mismo Barone. De no hacerlo, no podemos esperar resultados. La única forma para superar los miedos es sentirse cómodo en el agua. Probar, probar y probar. Vamos a mejorar el proceso “con visitas frecuentes a la piscina. 4 visitas de 30 minutos a la semana serán más efectivas que una sola sesión de una hora”, afirma.

Foto: Getty Images3. Mantente flexible

Con el objetivo de desarrollar una buena técnica de brazada, velocidad y eficiencia, el cuerpo necesita ser capaz de doblar, torcer y estirarse en cada brazada. Paula Newby Fraser, conocida como la reina de Kona por ser ocho veces Campeona del Mundo de Ironman, explica que “en el agua debemos parecer más una serpiente que un pescado. Para ello, con cinco minutos de estiramientos básicos antes de entrar en el agua conseguiremos aflojar y alargar las fibras musculares y aumentar la circulación”.

4. Mantente recto en el agua

Este factor es determinante. “Cuánto más recto se esté en el agua, menor resistencia creará el cuerpo y, de este modo, más fácil será el hecho de deslizar el cuerpo por el agua”, comenta Amanda Elizabeth Sawyer, entrenadora de natación en el New York Health and Racquet Club. Esto es particularmente cierto en la natación en aguas abiertas ya que entran en juego más variables, como las olas, las corrientes, los demás nadadores…

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5. Exhala a través de burbujas

Aunque pueda parecer un juego de niños, es realmente un ejercicio práctico e importante. La entrenadora Ellis Peters afirma que “debemos sumergir la cabeza mientras exhalamos a través de la boca, con el objetivo de hacer una larga corriente de burbujas”. En cierto modo, esta práctica nos va a permitir escalar posiciones en el control de la propia respiración.

6. Respira eficientemente

A la hora de respirar cuando se nada crol, no es necesario sacar la cabeza entera del agua. Será suficiente con que la boca pueda coger aire de nuevo. Más eficiente. “Mantén la cabeza en una posición neutra durante el nado y, cuando se necesite inhalar, gire la cabeza lo suficiente como para coger aire sin perder impulso”, explica la entrenadora de natación y triatlón Sara Borrell.

7. Minimiza el movimiento de la cabeza

Es recomendable mover la cabeza sólo para respirar. Cuánto más la movamos (de lado a lado, por ejemplo) nuestro nado perderá rectitud y perderemos ese equilibrio necesario. Una de las sugerencias para mantener el cuerpo en línea recta es que la cabeza debe moverse junto con el cuerpo, que haya sincronía.

8. Caderas arriba

La parte más importante de la natación es tiene lugar entre las caderas y la parte superior de la cabeza. Para tener las caderas altas en el agua y una respiración cómoda conviene mantener la cabeza en una posición neutra (con el cuello estirado y los ojos mirando recto-hacia abajo) y el torso recto, ligeramente inclinado hacia delante y “presionando hacia abajo con el esternón”. Así ayudamos a que la cadera esté en buena posición tocando la superficie del agua.

9. Nada largo y desliza

El nado de crol requiere que se giren los hombros y las caderas al mismo tiempo. Mientras uno de los brazos abre la brazada por fuera, el otro “coge” el agua para impulsarla hacia más allá de la caderas. Una de las formas de hacer las brazadas de forma eficiente y coordinada es extender el brazo totalmente al comienzo de la tracción y al final de la misma, para permitir a los hombros y a la cadera girar al mismo tiempo.

Deslizar la brazada es más que un detalle. “Es imprescindible”, remarca el entrenador de élite Radenko Miskovic. Una brazada larga nos va a mejorar el nado en el sentido de que obtendremos más velocidad al mismo tiempo que haremos un menor consumo de energía y de fuerza.

10. Consigue una mejor patada

Dado que las piernas son el grupo de músculos más grande del cuerpo y el que, a su vez, requiere más una mayor absorción de oxígeno, será conveniente hacer un trabajo de calentamiento en seco, previo al entrenamiento de natación. Palabra de Paula Newby Fraser.

Para un nado eficiente no es necesario picar de pies de forma exagerada porque nos agotará físicamente; sino hacer la patada parecida al movimiento de un látigo. Para ello, la patada empezará en la cadera, pasará por el glúteo e isquiotibiales, ya que así levantaremos la pierna hacia arriba. Para comprobar si se hace bien, debemos sentir que se hace propulsión con la patada y que, las rodillas se mantienen una al lado de otra, que van coordinadas de forma vertical con las caderas.

11. Bebe líquido

Sobre todo al iniciarse, puede parecer que no se suda mientras nadamos. Pero hidratarse antes, durante y después de las sesiones en la piscina o de aguas abiertas es muy importante. Los líquidos son esenciales para maximizar el rendimiento. Un consejo práctico (y muy habitual entre los nadadores) es “dejar una botella de agua o de isotónica al final del carril, para poder ir bebiendo a medida que nadamos. Será recomendable no esperar “a tener sed”.

¡El agua te espera para que pongas en práctica estos consejos!

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