Publicidad

Correr durante 48 horas en un circuito con un fin, recaudar fondos para la Fundación Meniños. Este es el último gran reto al que se ha enfrentado nuestro colaborador Antonio Madriñan

Pues si amigos así de impactante suena el nombre, y así de impactante ha sido el reto que he realizado este fin de semana en el Concejo de Corvera (en el Principado de Asturias).

El Reto

El reto consistía en estar corriendo durante 48 horas en un circuito ovalado de 770 metros, el circuito era de arena y gran parte del mismo había bastante desnivel, tanto positivo como negativo.

La razón

Publicidad

La razón del mismo, recaudar fondos para la Fundación Meniños, la cual se encarga de adopciones especiales, temporales, reunificación familiar, preservación familiar,  etc…

No es la primera vez que realizo un reto para esta fundación, pero si la primera que me enfrento a una distancia tan brutal.

Mis pies

Si poco complejo era ya de por sí un reto en el que había que correr durante 48 horas, medito y creo que no es mala opción intentar hacerlo el máximo tiempo posible con zapatillas miminmalistas, para ello lo tengo fácil, uso unas New Balance MT-00 con las que estoy dispuesto a dejarme en la pista las suelas.

El apoyo

Bien es cierto que para que una carrera se realice bien y llegue a buen puerto tenemos que sentirnos apoyados en todo momento, el factor psicológico es una parte muy importante en este tipo de carreras, y estar arropado es casi una garantía de que todo va a salir bien.

LA CARRERA

Pues pocos minutos después de las doce del mediodía, arrancaba este impresionante reto acompañado de una multitud de amigos, familiares, y corredores del Principado de Asturias, por delante muchas horas, muchos kilómetros y muchos sueños.

Mi planteamiento de carrera, es sencillo, tirar hasta donde pueda, el ritmo inicial no es demasiado rápido, nos permite a todo el grupo ir charlando sin ningún tipo de problema, se respira un ambiente especial, los niños hacen su aparición estelar para deleitarnos con algún que otro broche y sacarnos siempre una sonrisa, en las carpas mi equipo de Esportate  junto con  mi novia Sheyla  están realizando inscripciones y atendiendo a  todo el mundo que por allí se acerca.

Es algo especial, sentiré tan apoyado, no pienso cuantas horas tengo que estar, ni calculo cuantas vueltas tendré que dar, tan solo paso a paso a golpe de zancada dejo que pase el tiempo en compañía de Pedro Cuenca y un montón de atletas, con buenas charlas.  Estoy disfrutando, me encuentro psicológicamente muy fuerte, y las ganas que tengo de hacerlo bien, hacen que pueda olvidar todo lo que está por delante.

Así  pasa la media maratón, esta vez había sido cuidadoso con todos y cada uno de los detalles de carrera, lo que facilita que los kilómetros pasen sin que apenas nos enteremos, pronto entre risas y charlas pasa la maratón y sigo sin notar ningún tipo de molestia, sensación de agotamiento, pero el sol seguía presente y golpeaba con fuerza.

Según avanzaban las horas, en compañía de Jose Luis Lopez Somoano me doy cuenta que una fina capa de sal cubre parte de nuestro cuerpo, necesito recuperar sales y le indico a el que debe hacer lo mismo. Hasta el momento me he hidratado bien y también he comido con bastante frecuencia, eso es indicador de que todo va funcionando, pero no debo descuidar ningún aspecto de este tipo, o me saldrá cara la broma.

Llega la primera noche con ella dos maratones concluidas,  el hasta luego de Somoano, él me ha acompañado durante más de 50 kilómetros, me ha motivado, dado fuerzas y ha hecho suya una causa que es de todos, lo admiro, siempre pensando en los demás no solo se conforma con apoyar las causas, si no que colabora con ellas hasta el máximo esfuerzo, hombre de acción, con su adiós mis zapatillas se empiezan a desgarrar justo donde dobla el pie, pero me falta poco para sobrepasar los 110 km, esa es la meta minimalista que me marco, no quiero arriesgar a un corte en el pie que pueda suponer el abandono de reto, así que continuo hasta esa justa distancia, me pregunto cuantas personas en el mundo habrán cubierto una distancia así con tan solo 4 mm de suela en la era actual, no lo sé pero seguro que pocas han corrido de forma minimalista 110 kilómetros en una pista tan pequeña.

Me encuentro bien físicamente y psicológicamente, así que sigo alimentándome con frecuencia, la gente viene, va, algunos se quedan, otros repiten pero todos colaboran y ayudan con lo que pueden para sacar este reto adelante,  como me gusta ver a la sociedad implicada, en todos sus estratos, en todas sus capas.

Psicológicamente uno creo que no se plantea estos retos, simplemente los hace, sería un suicidio el ir contando las vueltas o los minutos que faltan para que pasen 48 largas horas, así que la mejor opción es olvidarse y avanzar, siempre avanzar.

De madrugada me siento bien por lo que no necesito café, Red bull ni absolutamente nada para evitar tener sueño, simplemente no lo tengo, al menos de forma tan exagerada como en la mayoría de carreras a las que asisto, aun así decido que las 4 y las 6 son buen momento para hacer dos micro descansos de media hora. Eso es lo que me permito descansar toda la noche, el resto trotar un poco suave y caminar.

Con la llegada del nuevo día llegan nuevas caras, entre ellas las de Luis de Foxtrot y la del alcalde de Corvera, nuevos sentimientos afloran, con nuevas ilusiones y muchas ganas, el cansancio ya es latente, pero las ganas de soñar y de correr son aun más grandes que todo eso.

Con los primeros rayos de sol llega Hector Moro otra de esas importantísimas personas para la sociedad, es grato saber que hay gente como tu haciendo cosas para mejorar el mundo, el se ha propuesto acompañarme unas cuantas horas y no duda en hacerlo, también casi al mismo tiempo que el llegan multitud de Esportanos decididos a hacer kilómetros y kilómetros, con ellos también lo hace Millariega, que ganas de verlo y rodar con el, creo que no corríamos de verdad desde el Campeonato de España, y así me siento motivado a gusto, con la familia volcada en mis retos y la sociedad deseando participar, formar parte de algo histórico algo increíble. Llega la tarde con ella otro gran deportista Lorenzo del Pozo el cual provoca en mi una reacción mucho más motivadora haciendo que rodemos vertiginosamente para alcanzar a las nueve de la tarde los 200 kilómetros.

Así lo hacemos lo que favorece que la noche que me queda, esa que tiene pinta de ser menos dura que la anterior me la pueda tomar con más calma, y descansar algo en caso de necesidad.

Así lo hago, pasan las horas repito los descansos y continuo buscando esa meta, pienso en muchas cosas, entre ellas que este reto me está siendo más fácil, pero más en todos los aspectos, no se cual es la fuerza que me empuja a ir también, pero realmente me encuentro impresionantemente fresco, a ello seguro que ayuda los masajes de descarga que me da la fisio, la cual con sumo cuidado mima dos veces al día mis piernas para que rindan al máximo.

Pero esto no es suficiente, el paso de las horas hace que note una pequeña tendinitis, la cual la fisioterapeuta tiene que deshacer en dos ocasiones, pero todo se queda en eso, un susto. Me siento feliz muy feliz, el objetivo de la Fundación está casi cumplido, ya todo el mundo sabe quién es Meniños, y la cifra que estamos recaudando no está nada mal.

Amanece el segundo día con el paseo matutino del alcalde y de Guzmán, ya solo queda esperar que venga más y más gente para poner un broche de Oro a un evento único e impresionante, ahora es cuando empiezo a mirar de reojillo todo el camino que he recorrido, y sinceramente estoy en la misma pista en el mismo kilómetro cuadrado del cual empecé a correr sin parar intentando escaparme a ningún sitio, comienza un nuevo día y con el  comienzo a correr de nuevo, tengo que llegar a esos 250 kilómetros por que dije que lo haría y por qué están muy cerca, para ello me vuelve acompañar Jose, Luis, Guzman, Lorenzo…… entre todos me llevan en volandas a una meta llena de gente, aun faltan 20 minutos para terminar, pero lo que parecía imposible se ha conseguido, ya habíamos llegado a los 250 kilómetros, no sé como agradecer a todo el mundo lo que ha hecho, así que invito a todos a una vuelta de honor, una más de regalo donde todos podemos decir adiós a lo que han sido dos días de ensueño.

Hemos cumplido todos los objetivos, se han recaudado casi 2000 euros para la Fundación, hemos llevado su nombre a través de las ondas a todo el territorio y la gente al fin sabe que existen y a que se dedican.

Pasaran mil horas y yo seguiré sin saber cómo compensar todo lo que me habéis dado, si hay un ejercicio de fe sin duda es este, y un ejercicio de poder también.

Emocionalmente esto ha sido un tesoro, deportivamente un regalo, no todos los días se corren 110 kilómetros en minimalista, no siempre se corren 48 horas con 250 kilómetros, solo me cabe daros a todos y cada uno de vosotros las gracias.

Blog de Antonio Madriñan

Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí