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¿Qué son las endorfinas? ¿Por qué nos sentimos tan bien al hacer deporte? Esto es lo que nos cuentan nuestros amigos de rendirse-jamas.

Las endorfinas son neurotransmisores opioides producidos en el Sistema Nervioso Central como moduladores del dolor, reproducción, temperatura corporal, hambre y funciones reproductivas.

Producido a nivel de la hipófisis, una pequeña glándula que está ubicada en la base del cerebro. Cuando hacemos deporte esta glándula es estimulada, produciéndose endorfinas en el organismo, las que van a actuar sobre los receptores que causan analgesia.

Además, producen un efecto sedante similar a los que genera la morfina, un opioide exógeno bastamente conocido por estas mismas propiedades. Es por esto que las endorfinas son consideradas nuestros opioides endógenos, es decir producidos por nuestro organismo.

Los estudios demuestran que las endorfina son capaces de inhibir las fibras nerviosas que transmiten el dolor, además de actuar a nivel cerebral produciendo experiencias subjetivas, que son sensaciones intensas, bien conocidas por los deportistas como son la disminución de la ansiedad y la sensación de bienestar. Además de la analgesia y sedación antes mencionada.

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El ejercicio estimula el desarrollo de los músculos, así como el buen funcionamiento de aparatos y sistemas del organismo, incluido el cerebro. Éste último recibe una adecuada oxigenación y un mejor flujo sanguíneo, lo que se a su vez genera un estado físico y psicológico que permite, facilita y estimula el desarrollo de la inteligencia.

El ejercicio mejora los sistemas respiratorios, musculares, cardiovasculares, nervioso, óseo y linfático y, como consecuencia, aumenta la capacidad vital de los pulmones y la ventilación. Esto hace que se eleve el nivel de oxígeno en la sangre y disminuya los gases nocivos por ser mayor el ritmo cardiovascular, con el ejercicio el corazón bombea sangre a un ritmo de un 25% más cada minuto, lo que aumentan las cantidades de nutrientes y oxigeno que fluyen al cerebro.

Cuando el ejercicio se realiza con constancia se incrementa el número de vasos capilares lo que a su vez ayuda a que llegue una mayor cantidad de nutrientes al núcleo del sistema nervioso.

Por otra parte, el ejercicio es un excelente catártico, ayuda a reducir el estrés cotidiano traduciéndose esto en una mejor actitud, mayor resistencia a la fatiga y mayor capacidad de descanso al dormir.

El ejercicio también estimula la producción de algunos neurotransmisores como la serotonina, además se logra un estado de euforia, gracias a los analgésicos naturales llamados endorfinas, aumentando entre otras cosas la autoestima.

El beneficio para la salud está en función de la duración, la frecuencia y la intensidad del ejercicio, pero cualquier actividad regular, aunque sea solo caminar, ya es beneficiosa. Eso sí, si por lo mínimo se hace a un ritmo rápido por lo menos 45 minutos.

Las endorfinas son unas substancias bioquímicas analgésicas, segregadas por el cerebro, que desempeñan un papel esencial en el equilibrio entre el tono vital y la depresión. De ellas depende nuestro estado de ánimo. Son agentes bioeléctricos transmisores de energía vital; lo que vemos, oímos y sentimos es transformado por nuestro cerebro en mensajes que se encargan de crear endorfinas. Según este planteamiento científico, el dolor, el miedo y el placer se gobiernan produciendo endorfinas.

Las endorfinas cruzan el espacio llamado sinápsis entre las células cerebrales para estimular los receptores de las células vecinas. Básicamente se les encuentra en el cuerpo calloso del cerebro que es el núcleo de la mayor parte de las emociones fuertes como miedo, ira, amor y depresión; y en el tálamo medio que transmite al cerebro los impulsos de dolor que se generan en el cuerpo.

Para estimular las endorfinas se recomienda:

  • Hacer cualquier ejercicio en forma adecuada y periódica.
  • Tomar algo de café porque a las pocas horas de tomar esta sustancia el nivel de endorfinas sube.
  • Mediante el sexo también, se consigue producir endorfinas y eliminar el estrés y la depresión.
  • Reír diariamente y mientras más se pueda, mejor.
  • Bailar y cantar.

Numerosos estudios han demostrado que después de haberse producido una actividad física aeróbica, existe un claro y significativo aumento de las endorfinas después del ejercicio.
En corredores de largas distancias se ha logrado revertir la analgesia producida por el ejercicio, administrando inhibidores de la morfina. Lo que demuestra que utilizan los mismos receptores fisiológicos y además se comprueba el rol de las endorfinas como analgésico en estos atletas.

Es sabido que el ejercicio de resistencia tiene un potente poder antidepresivo, ya que tendría un rol importante en mejorar el estado anímico y subir la autoestima, efectos que probablemente, se cree, estarían mediados por las endorfinas.

Hasta el momento escasa evidencia ha demostrado que no existe diferencias significativas en la producción de endorfinas después de ejercicios aeróbicos, entre hombres y mujeres, en donde se ve implicado un consumo máximo de oxígeno sobre un 80%, independiente del ciclo menstrual en las mujeres.

En intensidades menores de consumo máximo de oxígeno se aprecia una leve disminución en la secreción respecto a los hombres. Además las endorfinas han sido implicadas en algunas disfunciones en los procesos hormonales que afectan a las atletas mujeres y que muchas veces se manifiestan con alteraciones menstruales.

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