La voz de la experiencia… ¿Cuándo te limita?

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La experiencia es aquel conocimiento que tenemos gracias al hecho de haber vivido. Nos permite mejorar nuestras habilidades y conocimientos y también clasificar, detectar indicios de situaciones similares, anticiparnos y prevenir.

Entonces… tener experiencia, es positivo, ¿no?

Ver y utilizar las oportunidades que me ofrece el tener experiencia, es un tesoro. Nos permitirá tomar decisiones (https://triatletasenred.sport.es/en-red/te-cuesta-decidir-las-preguntas-clave-la-eleccion-correcta/) y tener más velocidad a la hora de anticipar imprevistos y buscar soluciones alternativas.

Para hablar de “tener experiencia” como algo realmente positivo, debe formarse de experiencias variadas, valga la redundancia. Es decir, situaciones distintas que nos hayan permitido ver las diferentes caras de la misma moneda. Tendremos que sentir lo que significa ganar y tendremos que sentir lo que significa la frustración https://triatletasenred.sport.es/en-red/sabemos-ganar/, que no todo salga como queríamos. Tendremos que pasar por situaciones que nos hagan vivir la felicidad, pero también la ira, el miedo y la sorpresa. Y más importante aún, qué explicación nos hayamos dado ante esas experiencias.

La interpretación que le damos a la experiencia, positiva o negativa, suele estar marcada por nuestras creencias, y de igual modo, las experiencias pueden fortalecer o ayudarnos a cambiar algunas creencias.

Qué sucede cuando, cada vez que no sale la marca que desearía me digo: En el agua me golpearon y me hicieron perder mucho tiempo, luego en la bici mucho viento y en el avituallamiento no me dieron bien el bidón, se cayó al suelo y tuve que parar, finalmente corriendo el calor me destrozó…

Aquí amig@s estamos tirando de ATRIBUCIÓN EXTERNA.

La atribución externa nos hará quedarnos con una lectura de injusticia, de incompetencia ajena y de indefensión. Tooodo lo que hemos hecho nunca llega a verse reflejado como debería. frustrante, ¿no? Esta experiencia no será de las que más me ayuden a mejorar y ampliar mi conocimiento, seguro que algo sí, por supuesto, pero no estaremos tan conscientes de las necesidades de trabajar más ciertas habilidades.

Este tipo de atribución puede generar más creencias limitantes, por ejemplo: por mucho que entrene, al final me acabo lesionando cuando pretendo seguir el ritmo de mis compañeros. En el agua se reciben tantas ostias que al final un día me dará algo, mejor me quedo al final de todo.

Qué sucede cuando de manera realista, hacemos un análisis de la situación desde todo aquello que podíamos controlar, por ínfimo que fuera. Por ejemplo, si hemos hecho la preparación física adecuada, buen descanso y alimentación, si estábamos en un momento de estrés que no nos ha permitido atender como deberíamos nuestro cuerpo ni a la situación, ni gestionar bien las emociones, si habíamos revisado bien el material, si las transiciones estaban ensayadas y perfeccionadas, si nos habíamos organizado planes de acción y alternativas para la carrera, y un largo etc.

Aquí estamos tirando de ATRIBUCIÓN INTERNA.

La atribución interna nos da una visión de control sobre la situación. Una lectura de que pueden haber errores, hace falta detectarlos y tratar de trabajar para solucionarlos. Nos permitirá celebrar las victorias y tener una visión autocrítica de las derrotas, pero nunca culpabilizadora, sino motivadora.

Y es esta, la experiencia vivida desde la atribución interna, la que nos permitirá tener mejores experiencias, la que nos permitirá agrandar nuestra experiencia entendida como conocimiento verdaderamente útil.

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About Author

Raquel del Águila

Raquel del Águila, 1986. Licenciada en psicología por la UAB y coach especializada en deporte. Monitora deportiva y triatleta de media y larga distancia.