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Como en todos los ámbitos de la vida, el deporte también está lleno de mitos, de leyendas. Y el triatlóm no está exento de ellos. De la mano de 220 Triathlon desgranamos algunos. ¿Son o no verdad? Lo vemos…

1. Engánchate al grupo más rápido

Muchas veces, en un entrenamiento colectivo, juntarse con los triatletas más fuertes y que van más rápido no siempre es acertado y nos beneficia. Cada uno somos distintos y no todos podemos entrenar a la misma velocidad. La frecuencia cardíaca máxima a la que puede llegar un triatleta élite o cabecero en su Grupo de Edad no es el mismo que la de otro triatleta menos talentoso.

Remedio: Calcula con precisión tus datos y elige tus entrenos y compañeros que más se adapten a tu nivel.

2. Es mejor centrarse en el volumen o el kilometraje y no en sesiones clave o resultados

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Es evidente que los triatletas élite (y también muchos en Grupos de Edad) entrenan muy fuerte y de manera muy constante. Pero no podemos entrenar simplemente de forma obsesiva, sin un objetivo concreto. Hagas lo que hagas, debe haber una relación entre tus entrenamientos/metodología y tu capacidad de recuperación de los esfuerzos. Sumar 15 horas cada semana sin un sentido lógico concreto puede resultar inútil.

Remedio: Fija tus objetivos, detecta tus fortalezas y debilidades (sobre todo las últimas) e incorpora una serie de sesiones diferentes de entreno que provoquen una mejora del rendimiento. Pero, en general, los datos nos indican que no más del 20-25% de volumen de entreno (incluyendo trabajo de fuerza) debe ser de alta intensidad.

3. Está bien adoptar el mismo régimen de alimentación que mis compañeros de entreno

Que un amigo pueda entrenar durante varias horas en el agua sin hidratarse no significa que éste sea el mejor sistema. Algunos necesitaremos más combustible que otros, especialmente los propensos a las caídas de azúcar en sangre o a las bajadas de peso. Precisamente, los entrenos deben servir para probar estrategias que nos pueda ir bien a nosotros (y no al compañero de al lado), y que podamos aplicar en carrera.

Remedio: Es fundamental hidratarse para defenderse de la sed y usar carbohidratos para maximizar el entreno y la recuperación. Por ejemplo, toma 40-60gr de carbohidratos por hora y bebe en función de la sed que tengas, siempre adelantándote a ella.

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4. Añade un 10% de volumen semanal para evitar lesiones

La realidad es que puedes lesionarte sin aumentar volumen, además de sobrecargarte. Tienes que tener en cuenta que el cuerpo es un organismo vivo y adaptable con puntos fuertes y débiles. No es una cuestión de añadir volumen de forma constante, la progresión tiene que ser calmada. Tu estado “libre de lesiones” puede ser un 50% inferior al de otro triatleta.

Remedio: Escribe un guión o pauta de forma regular que te permita ver que factores pueden haber inducido a una lesión, en caso de que ésta llegue. Quizá el remedio está en tu estilo de vida y no en el entreno puro y duro.

5. Deshidratarse un 2% significa una caída del 10% en el rendimiento

Hay casos de muchos atletas que se pesaron tras una competición y demostraron que pudieron funcionar con un 2% de deshidratación o incluso más. El etíope y leyenda del atletismo Haile Gebrselassie explicó que llegó a tener un 4% de deshidratación el día que batió el récord del mundo de maratón en Berlín (2h 03′).

Sí, no somos Gebrselassie y esto no significa que debemos estar deshidratados, pero es difícil terminar una prueba de resistencia que demanda una exigencia física importante totalmente bien hidratados. Además, en el otro lado de la balanza, beber demasiada agua sin electrolitos o hidratarte demasiado puede ser peor para nuestro rendimiento.

Remedio: Trata de beber de forma regular, y cuanto note ya un poco de sed, sin grandes cantidades. Nota como tu cuerpo está recibiendo los líquidos y qué condiciones de carrera hay (cambia mucho correr en invierno que en pleno verano).

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