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Nada en el mar sin perder detalle

La natación en aguas abiertas genera entusiasmo por la sensación de no tener límites (espaciales) a la hora de nadar. A diferencia de la piscina, desaparecen las líneas azules del suelo, los corchos que delimitan los carriles y las paredes cada 25 o 50m, que obligan a parar o a realizar constantemente virajes.

Nadar en el mar (o en lagos) requiere de paciencia, determinación y confianza. Y por supuesto, algo de humor, ya que las condiciones en mar abierto suelen ser variables, en las que intervienen el viento, las olas o el temido mar de fondo. Una, o la combinación de varios de estos factores puede intimidar a más de uno antes de meter los pies.

Visualizar al frente tiene retornos positivos

Dirigir la mirada hacia delante mientras se nada en aguas abiertas es una habilidad importante que permite mejorar la calidad de la natación: Ayuda a mantener un recorrido recto, que suele costar de conseguir y se convierte en un hándicap para muchos triatletas.

Los mejores nadadores integran en la misma mecánica de nado el movimiento de cabeza para divisar las boyas o el recorrido, sin modificar el ritmo natural ni la fluidez de las brazadas. La idea es que no se interrumpa la técnica por el hecho de querer mirar hacia adelante. Eso sucede en muchos casos, en los que se rompe el impulso y se obliga a volver a coger el ritmo cada vez que se levanta la mirada.

Además, cuánto más se levante la cabeza para divisar elementos que nos guían, más se hundirán la cadera y las piernas. Esto causa arrastre y la consecuente pérdida de velocidad. Siempre según las condiciones del agua, con la mirada se busca obtener sólo una imagen clara de lo que hay por delante.

¿Cuándo mirar hacia adelante?

El ritmo lo es todo en la natación en aguas abiertas. Mantener  un ritmo de brazadas constante o regular permitirá mover agua sin perder velocidad ni impulso.  Así que, es recomendable y necesario integrar una mecánica de visualización durante el ciclo de brazadas, que ayudará a gestionar la entereza del nado. Para controlarlo se puede seguir la pauta de : “inhalación, exhalación, inhalación y mirada al frente” mientras se sigue nadando y soltando el aire.

El ritmo de respiración marca la natación y si se hace de forma constante se traduce en eficiencia aeróbica. Con el objetivo de garantizar el nado más recto y directo posible, es recomendable incorporar la vista hacia el frente cada (mínimo) 2 – (máximo) 4 ciclos de brazada.

Controlar las variables del día D

No puede pasarnos por alto. Cada día de entrenamiento tiene unas condiciones (meteorológicas, principalmente) que hacen que nos adaptemos a ellas. Por eso, el día de la carrera no será diferente. El primer paso es confiar en que se esta preparado para nadar en mar abierto, creérselo y asegurase de que se va a nadar de la mejor forma posible, siempre buscando la eficiencia.

Antes de lanzarse al agua irá bien visualizar el recorrido y las boyas que lo delimitan, para tener una idea de lo que va a suceder en el agua. Estando en la orilla se puede fijar un punto de referencia estable, como algún objeto fijo o algún emblema del lugar, que ayudará a encontrarse y situarse mientras se está nadando.

Será también antes de que empiece la competición, y si el tiempo y la organización lo permiten, momento de calentar hasta la primera boya. Así el cuerpo tendrá una referencia de la distancia desde el punto de partida y se sabrá medir el esfuerzo al empezar. Una vez se dé el pistoletazo de salida y se alcance la primera boya, tocará posicionarse para encarar el camino hacia la segunda. Se trata, una vez más, de encontrar un punto de referencia fijo en tierra que se vea fácilmente mientras se nada.

Dado que no es posible entrenar siempre en aguas abiertas, se debe practicar esta mecánica en la piscina: trabajar la mirada hacia adelante e integrarla con el ritmo de brazadas. Esto proporcionará seguridad y confianza para los próximos retos.

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Laura Jimenez

Pineda de Mar, 1992. Graduada en Periodismo por la UAB y alumna Máster en Medios, Comunicación y Cultura, por la UAB. De nadadora a triatleta.

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