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En Julio de 2014 me decidía, por fin, después de dos años entrenando en la escuela Intelligent-Interval, a realizar mi primer triatlón. Me decidí por un sprint, exactamente el de Torquemada, ya que consideraba que era la distancia perfecta para mi estreno.

Poco más de un año después de ese día y habiendo realizado otras distancias, olímpicos, half, etc., se me presenta la oportunidad de volver a realizar un sprint, pero esta vez con la experiencia, de aquel que sabe que para nada es una prueba fácil, sino que es muy exigente y de un alto coste físico, por la explosividad y la rapidez con que se debe efectuar.

Dicha prueba era de la  serie SKODA triatlón, cuyo soporte en internet es de muy fácil acceso y  muy intuitivo, dejando claro cómo debes actuar y los pasos a seguir en todo momento el día de la prueba. Y siguiendo estos pasos me presente el 4 de octubre a las 7:30, en la playa de la Misericordia, lugar donde se iba a realizar el sprint y un half. Como ya he dicho, todo estaba en su sitio, a su hora y en las mismas condiciones que se reflejaban en su página web.

He de decir que, prácticamente no conocía Málaga, pero en concreto esa zona mucho menos. Es un sitio ideal para una prueba de estas características y adecuado a las necesidades de los más expertos y de los que no lo son tanto e incluso debutantes.

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Ya metidos en faena y con los nervios a flor de piel, a las 8:30 a.m. de la mañana nos comunican, que el neopreno es opcional debido a la presencia de pequeñas medusas. Esta información, que debería ponerme más nervioso, me tranquilizo, ya que mi preocupación era no poder nadar con neopreno, debido a que la temperatura del agua era apta para hacerlo sin él.

Dan las 9:00 a.m. y la primera tanda del sprint (primero salían los federados y cinco minutos después los no federados), estamos ya preparados para salir. Una vez suena la bocina todo el mundo se mete en el agua rápidamente, yo, como siempre, lo hago con calma evitando colisiones innecesarias. Ya en el agua y con los brazos en funcionamiento, compruebo que la temperatura es ideal y el mar esta como una balsa. Aproximadamente diecisiete minutos después de la bocina, salgo de nuevo a la playa. Al contrario que en otras ocasiones esta vez no estoy mareado, la mar estaba en calma, y esto me permite correr a lo largo de una transición en la que estabas arropado por la gente, que ya a esas horas animaban incondicionalmente, entre ellos mis amigos y mi pareja.

Una vez me preparo y cojo la bici, me doy cuenta de que las piernas me van bastante bien y eso me motiva, se que debo dar tres vueltas a un recorrido llano de siete kilómetros. Antes de que me de cuenta me veo rodando a unos 30km/h a lo largo de la primera vuelta, para, ya en la segunda, meterme en un grupo que me llevaría a alcanzar los 42km/h, velocidad a la que nunca antes había rodado en una competición. El día era bueno, lucia el sol, no había viento y el circuito llano, daban pie a que se pudiera rodar tan rápido, además del drafting permitido, claro está.

Sin darme cuenta y en un tiempo casi imposible para mi, me plante de nuevo en la transición, donde rápidamente hice el cambio y salí a rodar con las piernas cargadas, pero frescas a su vez. Casi sin pensarlo me puse a un ritmo alto, mayor del que suelo llevar, pero con el que iba cómodo y como el circuito era llano, lo permitía.  Dos vueltas por el paseo marítimo. Aunque todo el recorrido estaba bien señalizado, no todo el mundo fue capaz de respetar dichas marcas y la carrera, en algún momento, se complicaba por el cruce de peatones y bicis. Terminé la prueba a buen ritmo, con muy buenas sensaciones y sin molestias, lo cual me satisfacía, ya que había ido bastante más fuerte de lo que esperaba y sin darme casi ni cuenta, había bajado casi veinte minutos mi tiempo de hace algo más de un año.

Para terminar, solo decir que me ha encantado poder competir en Málaga, que me he sentido muy bien y muy motivado, que la organizaciónde  SKODA Triathlon Series es de diez y que animo a todo el mundo a que el año que viene se plantee una de sus fechas, ya que son varias y por toda la geografía española. Para despedirme quisiera dar las gracias a todas las personas que me han apoyado y acompañado, en especial a Andrea y a mi entrenador Miguel Ángel Rabanal San Román.

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