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El Triathlon Alpe d’Huez es una prueba especial, sin duda. Cada triatleta le encuentra su propio encanto y mil motivaciones para asistir. En este artículo, radiografiamos la prueba a través de una mirada contrastada y de mucho prestigio, la del entrenador Álvaro Rancé, un sabio del triatlón.

Personalmente, la considero una de las pruebas más espectaculares que he corrido. Creo que es importante hoy en día saber que hay más vida fuera de las grandes marcas encargadas de organizar grandes eventos o los circuitos federativos. Una prueba en la que el mismo terreno ya te hace no “chupar rueda” tiene que ser una gran prueba.

No es fácil dar consejos para una prueba así, en la que hay dos distancias muy diferentes entre sí. La CD en donde existe también una gran dureza desde el principio con la temperatura del agua, pero que al llegar a la primera boya ya “ han” conseguido que entres en calor. Y es que 1.000 personas saliendo a la vez es lo que tiene. Después está la subida a Alpe d’Huez, ese es el gran aliciente de la prueba, 30 km en donde los últimos 15 son los más exigentes. Las famosas 21 curvas.

Aquí es donde si nos equivocamos desde el principio con el ritmo,  los últimos quilómetros de ascensión se pueden hacer eternos, pero es que de postre tenemos un circuito de carrera a pies de 7,3 km muy exigentes. Sería más un cross que el típico circuito llano por un paseo marítimo al que estamos acostumbrados. 

Es importante entender que aquí uno de los grandes problemas es que empezamos la competición a 700 metros de altitud y llegamos a los 2.000 metros donde se corre, algo a tener en cuenta. Y más si nunca has competido o entrenado a esa altitud.

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La otra distancia es la prueba reina para los organizadores, el LD donde las distancias son 2,2 km de natación, 115 de ciclismo y 22 de carrera a pie. Yo no la he corrido nunca, así que intentaré explicar lo que creo que es importante no dejar pasar si queremos por lo menos acabar.

Aquí ya estamos hablando de algo serio, sobre todo si nos fijamos en el perfil del ciclismo. Los primeros 25 km nos pueden dar una falsa perspectiva de lo que realmente es ese circuito, a partir de allí empieza el primer puerto de 16 km de ascensión. Seguramente, si tenemos buenas piernas y no pensamos en lo que nos queda podemos pagar la novatada. Hay que regular MUCHO. Ya después nos viene un largo descenso pero que si la temperatura no acompaña tampoco va a ser algo que ayude, ya que además hay que seguir dando pedales.

A partir del siguiente puerto, Coll D’Ornon, que son más o menos unos 25 km, podemos empezar a entender donde nos hemos metido y si no hemos sabido controlar, comer, beber y dosificar MUCHO subir el último puerto Alpe D’Huez puede ser todo un calvario. En los años que he estado de espectador he visto a grandes triatletas de élite no llegar arriba del puerto.

Y para rematar, por si no tenías suficiente, en la carrera a pie hay que hacer el mismo circuito del CD pero en vez de 1, das 3 vueltas. Para que tengáis una idea, el que ganó el año pasado los 22 km los corrió a 4′ el km. Entrenar para el LD no sería muy diferente que prepararse para un IM convencional, ya que si os fijáis en la mitad de la tabla de resultados los tiempos de bici ya se van por encima de las 5h.

Recomendaciones:

  • Si no tenéis tiempo esa semana para adaptaros a la altura, casi lo mejor es llegar y competir. Esto ya es un tema a nivel de respuesta del organismo a la altura.
  • Si no podéis estar allí antes, es recomendable para los que corráis el LD que hagáis una escapa unos meses antes para reconocer el circuito ciclista (yo lo haría).
  • Los días previos, ya está todo hecho. Si no lleváis un gran volumen no os fijéis en los profesionales porque igual antes de salir ya os habéis pasado de vueltas. Sobre todo si veis lo que hace Marcel Zamora la semana antes de la carrera.
  • Los meses previos intentaría ir a zonas donde tengáis puertos de montaña y una cierta altura para empezar a habituaros a lo que os encontréis. Pensad que los puertos de los Alpes no son como los que estamos habituados a ver por nuestras zonas de entreno, excepto si vives en los Pirineos. E incluso así, tampoco es fácil encontrar puertos como los del día de la prueba, así que cuanto más desnivel podáis acumular antes de la prueba mejor. Pruebas cicloturistas es una buena opción.

Por Álvaro Rancé

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