Albert Moreno: “Mi cuerpo no está preparado para hacer un Ironman”

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Albert Moreno (Igualada, 3 de junio de 1990) atiende a Triatletas en Red estirado en la camilla de David Serra Fisioterapia. Es lo que le permite recuperar y volver a poner a punto el ‘motor’ tras una competición. Vuelve del Half Challenge de Fuerteventura, donde tuvo que abandonar por un pinchazo nada más arrancar el sector de ciclismo. Una vez pasada página, Albert ya está de nuevo entrenando para completar con éxito el primer bloque de la temporada.

Un inoportuno pinchazo le dejó fuera demasiado pronto.

No me ha servido ni para coger rodaje. Lo importante es que no he quemado un cartucho y si me tenía que pasar en alguna carrera, tenía que ser en esta. Aún así, el abandono te deja un poco tocado de cabeza. Ahora ya está todo olvidado y estoy entrenando bien.

¿Cómo fue la carrera?

Salí bien de la natación, mejorando ese puntito de fuerza que esperaba para no arrancar a pedalear muy lejos de la cabeza. Tenía sensaciones para pódium, incluso. Y de golpe, encima de la bici, escuché el ruido que nadie quiere escuchar en competición. Pinchazo y se acababa la carrera.

No le queda otra que mirar hacia delante.

Tengo mucha mala leche acumulada (risas). Tengo ganas de correr. Si no funcionas porque ese día no tienes piernas, no pasa nada. Pero si como en el caso de Fuerteventura es algo que no puedes evitar, es un dolor de cabeza.

En el Ironman 70.3 de Oceanside acabó en un meritorio top10.

Sí, y eso que la primera competición del año siempre es muy difícil. La carrera de Oceanside me dejó muy contento por batallar y poder ganar a triatletas de mucho nivel. Pero solo disfruté al final de la carrera. Durante la prueba, no (risas)

¿Por?

Fue muy agónica. Estuve toda la carrera yendo a tope hasta que reventé en los últimos diez kilómetros de carrera a pie, y tuve que bajar el paso por kilómetro de 3’ 25” a 3’ 40”. Pensaba que no iba a llegar, pero al final con la motivación de estar compitiendo en Estados Unidos llegué bien. No noté el jet lag y además, estando allí, si hace falta te levantas a las dos de la mañana para competir.

Está con la motivación a tope.

El día antes me iba cruzando con campeones del mundo Ironman y Ironman 70.3, campeones olímpicos y de duatlón. Y me veía a mí, un chaval al que todavía le queda mucho que aprender (risas). Estoy con muchísima motivación esta temporada.

La temporada se presenta larga.

Sí. Muy larga y además acaba de empezar. Hasta octubre o noviembre seguiré compitiendo porque este año quiero alargar. Estoy trabajando mucho en el gimnasio para mejorar la fuerza. Nadando he dado un pequeño salto desde Oceanside hasta Fuerteventura. Incluso he ganado un kilo de músculo.

¿Cómo le va hasta ahora con su nuevo entrenador, César Varela?

Contento. Con César he reducido la calidad corriendo, porque era muy fatigante y no la necesito. He buscado aumentar el trabajo de fuerza y específico en bicicleta. A día de hoy, analizando mes a mes, llevo menos kilómetros de ciclismo y carrera a pie que el año pasado y me noto que estoy mejor. No estoy cansado y creo que tengo mucho margen de mejora a medida que avance la temporada.

¿Próximo objetivo?

El Ironman 70.3 de Aix de Provence. Mi equipo francés es de allí, por lo que tendré que dar el callo. Será la competición más importante de este primer bloque de la temporada.

El año pasado fue segundo en Aix, ahora solo puede mejorar una posición.

Este año será complicado. Viene Fredrick Van Lierde, actual campeón del mundo Ironman. Tendré que hablarlo con él y con muchos otros (risas).

Se pierde el debut del Ironman 70.3 de Barcelona, en la misma fecha.

Me hubiera gustado ir, pero a un mes vista no se puede planificar. El año que viene seguro que estoy ahí. No puedo desaprovechar una carrera que está al lado de casa y donde se pueden coger puntos para ir al campeonato del mundo.

Luego Luxemburgo y más adelante, Triathlon de l’Alpe d’Huez. ¿Tiene ganas de sacarse la espinita?

Ganas, muchísimas. Pero en este caso tendré que negociarlo con la montaña y no tanto con los rivales. La intención es que sí. Si todo va bien y puedo descansar después de Luxemburgo, me gustaría prepararlo bien. Dejar un poco la preparación específica de correr e irme a subir montañas, o bien con Marcel Zamora o a Andorra. Puertos de verdad (risas). Lo importante en Alpe d’Huez es llegar vivo al último puerto, de auténtica supervivencia.

¿Su cabeza piensa en el Campeonato del Mundo de Ironman 70.3?

Antes tendré que clasificarme. Pero tengo muchas ganas. Aún así, será difícil básicamente por el sistema de puntuación. Y es que puntúan lo mismo las carreras que se disputan en Europa que las que se disputan en Asia. Aquí corre mucha más gente y con mejor nivel. En cambio, en las pruebas asiáticas, hay pocos triatletas y se hacen grandes diferencias entre ellos. Está hecho así, igual que con las pruebas ITU.

Las comparaciones con Marcel son inevitables. ¿Le motiva o le pone más presión?

¡Me flipa! Me motiva muchísimo. Aparte Marcel siempre me echa una mano en todo lo que puede. Me aconseja lo que puede ser mejor o peor, y a mí eso me halaga. Es fantástico.

Él es un veterano del Ironman. ¿Cuándo debutará Albert Moreno?

Ahora mismo no me veo para hacer un Ironman. Creo que me cogería una pájara importante. Primero tengo que desarrollar más músculo. Kienle me decía que cuando él pasó de corta a larga distancia, ganó seis kilos de músculo. Y mi cuerpo ahora mismo no está para hacer un Ironman. Soy corredor y no podría correr. Terminaría la bici fundido y no podría correr. Nunca he hecho más de 150 kilómetros, pero para hacer lo que hago yo, ya es suficiente. Más adelante sí. Quizás en un par de años.

¿Le tienta?

Mucho. Es lo divertido de este juego. Los retos.

¿Se lo toma como un juego?

Es mi profesión pero yo me lo tomo como un juego. Si no me aburriría. Y esto es súper divertido. Yo me levanto, me tomo un café mientras leo el periódico y me voy a trabajar disfrutando.

@PabloBoschG

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About Author

Pablo Bosch

Barcelona, 1993. Redactor. Triatleta amateur y apasionado de la bicicleta. Siempre comunicando. "La excelencia en la gestión empieza por la del propio tiempo".