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Marc Roig (Sant Pol de Mar, 1984) vive a caballo entre España y Kenia. Licenciado en fisioterapia y atleta de élite, Roig conoció Kenia a través de un viaje en busca de nuevos incentivos. Allí conoció a la que es su mujer y descubrió cómo es el entrenamiento de los atletas africanos. Una emotiva historia que merece la pena leer.

Ahora hace 86 años tuvo lugar uno de los acontecimientos más reseñables de la historia olímpica del atletismo. Vestido con una camiseta francesa con el gallo en el pecho, Boughera El Ouafi ganó la maratón de los Juegos Olímpicos de Amsterdam 1928.El corredor obtuvo sus mayores éxitos una vez trasladado a Francia pero nació en Argelia, durante la época de la dominación francesa. Así pues, El Ouafi se convirtió en el primer campeón olímpico de maratón nacido en suelo africano. El primero de muchos, ya que después los atletas africanos cada vez acapararían más protagonismo: desde Alain Mimoun en Melbourne 1956 y Abebe Bikila (probablemente uno de los atletas más recordados de la historia por su gesta de correr descalzo) en Roma 1960 y Tokio 1964 hasta el último, el ugandés Stephen Kiprotich, que aguó la fiesta de los corredores kenianos en Londres 2012. El tiempo de El Ouafi fue de 2h32:57, a ritmo de algo más de 3:30 minutos el kilómetro. El de Kiprotich, 2h08:01, por debajo de 3 minutos el quilómetro. Atletas africanos que, desde hace décadas, dominan el atletismo en lo que a pruebas de fondo y medio fondo se refiere y que en la distancia de los 42,195 metros se han convertido en los auténticos reyes mundiales.

Un dominio que no se refleja cada cuatro años en unos Juegos. La maratón de Berlín es, desde hace tiempo, una de las carreras que muestran un mayor espectáculo y suelo de varios récords del mundo de la distancia. Londres, Paris, Nueva York, Chicago, Boston o Dubái son algunas de las más importantes. Precisamente, las dos primeras gozaron este año de un cartel de estrellas digno de enmarcar, sobre todo Londres. Además, las dos tuvieron el privilegio de acoger el debut en la distancia de dos de los mejores corredores de la historia del atletismo. Kenenisa Bekele se acercó al récord del mundo de Kipsang, con 2h05:04, mientras que Mo Farah, con 2h08:21, terminó octavo,  con 2h07:13.

De entre todos los países que más o menos tienen representación en las grandes pruebas, el que más éxitos y fama está cosechando es Kenia. Desde la década de los 70 hasta ahora, en el país en general y en el Valle del Rift y sus alrededores en particular ha tenido lugar un proceso de transformación y evolución que ha permitido que Kenia se sitúe en la pole position. Todo empezó con brother O’Connell, uno de los entrenadores más prestigiosos del mundo, que pisó Kenia (concretamente la aldea de Iten) en 1976 y creó la escuela Sant Patricks, que más allá de la enseñanza ha sabido producir grandes atletas. Fue en los 90 cuando empezaron a llegar y a afincarse algunos corredores en la zona. Hoy día, la lista de grandes corredores que entrenan en Iten es muy larga, encabezada por el plusmarquista mundial Wilson Kipsang, además de Absel Kiprop, David Rudisha, Moses Masai o Abel Kirui.

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Sin embargo, son muchos los misterios y secretos que envuelven el atletismo en África y, especialmente, en Kenia. En la actualidad, proyectos como Run In Africa permiten a cualquier atleta popular descubrir sus entrañas. Run in Africa Sport Travel es una agencia de viajes que permite al corredor viajero entrenarse a 2.700 metros junto a algunos de los mejores atletas mundiales, además de descubrir el país en sus vertientes culturales, naturales o históricas.

Otra opción alternativa es descubrirlo todo por tu cuenta, precisamente lo que hizo Marc Roig (Sant Pol de Mar, 1984). Viajero, fisioterapeuta y corredor de elite, ha corrido en multitud de países, como Rusia, Alemania, Suecia, Holanda, Panamá, Argentina y Ruanda entre otros. En 2009 visitó por primera vez Kenia y, desde entonces, mantiene un idilio que le ha cambiado incluso la vida personal.

Normalmente Roig reside en las afueras de Eldoret, la cuna del atletismo en Kenia, una ciudad situada al oeste del país, a 2100 sobre el nivel del mar y con un censo de 289.380 habitantes (2009). Allí 130 atletas de los primeros 200 del ranking mundial de maratón entrenan habitualmente. Uno de las aldeas más destacadas pese a su pequeño tamaño es Iten, ubicada en el Valle del Rift y a unos 32 kilómetros de Eldoret. Su orografía y altura permiten a más de 2000 atletas realizar sus entrenos en perfectas condiciones. Un territorio austero que seguirá siendo la cuna de los mejores fondistas del mundo y que, poco a poco, va enseñando sus secretos a los demás mortales.

Tu primer viaje a Kenia fue todo un revulsivo ya que fuiste bajo de ánimos y al volver te proclamaste vencedor de la Media de Calella. ¿Qué viviste en Kenia que te marcó tanto?

Dejé mi trabajo en un gimnasio y buscaba nuevos incentivos ya que estaba en casa sin saber qué hacer. Ir a Kenia me permitió ver que hay muchas cosas por hacer, muchas por descubrir. Me permitió ver cómo vive la gente ahí, además de poder conocer la que ahora es mi mujer.

Desde entonces tu relación con Kenia ha sido muy intensa. ¿Si no hubieras conocido a tu mujer, tu vínculo con este país hubiera continuado?

Supongo que hubiera sido más difícil porque, al principio, la excusa que tenía para visitar el país era la de verla a ella. Sin mi mujer supongo que hubiera vuelto, ya que es fácil volver a visitar un país como Kenia, pero seguro que no lo hubiera hecho tantas veces.

El descubrimiento de la vida, la cultura y las tradiciones de Kenia y África, ¿te ha hecho cambiar ciertas mentalidades?

Visitar otros países siempre te permite ampliar el campo de visión y en este caso, más si cabe. Cuando lo miras todo desde otra perspectiva, dando dos pasos atrás, todo problema aprendes a relativizarlo, ya sea a nivel familiar, social e incluso político.

Se ha hablado mucho de la importancia y el valor del atletismo en Kenia y hay opiniones para todos los gustos. ¿Qué visión tienes al respecto?

El deporte ayuda mucho, por supuesto. No podemos decir que es como tener una multinacional, que va produciendo y va aumentando la renta per cápita del país pero sí que deja una huella. Muy a nivel individual, es cierto, porque sí que puede salir beneficiado algún entrenador o la familia pero los atletas no emplean a gente mientras hacen atletismo. Pero sí es cierto que pueden reinvertir sus ganancias dentro de la comunidad. Es un ejemplo lo que hizo Haile Gebrselassie en Etiopia. De manera individual van haciendo sus pequeños negocios que revierten en la economía del país. De manera testimonial, quizá, pero todo ayuda.

¿Cómo puede ser que la mayor escuela de talentos de atletismo de fondo a nivel mundial aún esté en unas condiciones precarias?

Yo no diría precarias, más bien sencillas. Te das cuenta que no hacen falta ni grandes instalaciones ni gran tecnología para poder entrenar al máximo nivel. A todos nos gusta tener un pack de entrenamiento con pulsómetros, GPS etc. Y está muy bien. Pero no hay una relación directa entre poder decir: cuanto más tecnológico sea mi entrenamiento, más rendiré. La tecnología va bien, pero no es indispensable, y esto lo descubres cuando vas a África a entrenar.

En relación a lo que comentas, hasta hace pocos meses no se construyó la primera pista de atletismo de tartán en la zona. ¿Puede ser que haya una falta de interés y de ayudas por parte de los estamentos gubernamentales?

Puede ser, claro que sí. Pero también es cierto que yo vivo en Cataluña y entreno en una pista que no es de tartán y es de 250 metros. ¿Esto donde se ha visto? Pues en Canet de Mar, que es donde entreno yo. Pero no la cambio por nada. Porque sé que tras un entrenamiento mis gemelos no sufren tanto como una persona que entrena en una pista de tartán de 400 metros. Está bien tenerlo, si se puede tener, pero puestos a pedir también me gustaría tener la máquina antigravedad que utiliza Mo Farah. Pero nada es gratuito y yo no iré al Ayuntamiento de Canet a pedir que se gaste dinero en construir un estadio. La pista de Kenia ha sido por una iniciativa privada y te puedo decir que los maratonianos no la utilizaran nunca, porque tienen caminos suficientes y una pista de tierra de acceso libre.

Has podido observar mucho y distinto en Kenia. ¿Cuál dirías que es la poción mágica del éxito?

Es imposible decir una en concreto y realmente es la suma de muchas. La altura en la que viven, la dieta, la morfología pero sobre todo la dedicación y la competencia, la cultura del esfuerzo. En España si una persona que obtiene buenos resultados y que se le considera más capaz tuviera mejores oportunidades para acceder a la universidad, entre los estudiantes habría más competencia y subiría el nivel. El problema que hay en España es que no nos interesa mucho destacar. En Kenia está muy relacionado que si triunfas en el atletismo, probablemente ganaras mucho dinero. Si tienes todas las condiciones para ser un buen atleta y hay competencia, el nivel sube como la espuma.

Esta cultura del esfuerzo se contrapone a la idea, bastante extendida, de que los corredores africanos ganan porque tienen unas condiciones físicas y genéticas que les benefician enormemente.

Es una suma de factores y es imposible decir que es por uno en concreto que ganan. Por supuesto que se esfuerzan mucho. Muchas veces vemos historias personales de superación que demuestran que si te lo propones puedes conseguir muchas cosas. Tampoco es verdad que si te lo propones lo vas a conseguir seguro. Sí que hay estudios que van un poco en la línea que comentas, de que igual sufren menos por las condiciones físicas, pero es difícil de demostrar.

Por lo tanto, ¿correr es más una necesidad o un placer, un hobby?

Supongo que es la suma de todo. No diré que es una necesidad porque no nos tenemos que imaginar a Kenia o Etiopia como países tan rudimentarios que la gente no puede hacer otra cosa que correr para ganar dinero. Hay personas con negocios de todo tipo y hay inversiones. Pero sí que es verdad que el riesgo económico de hacerse atleta de elite es muy pequeño en comparación con montar un negocio. Es una opción fácil comparada con las demás y por eso muchos acaban intentándolo.

¿Cómo son generalmente los entrenos que realizan los atletas?

En Kenia los atletas entrenan muchísimo. También es cierto que juegan mucho con las intensidades y tampoco están corriendo todo el día. Pero un rodaje a 6 minutos el kilómetro, si se hace en el momento adecuado, es un buen entrenamiento porque te permite recuperar el cuerpo y al día siguiente estar en forma.

De hecho, gente como Manel Tornero, que han estado un tiempo en Kenia, explican que hay poca sofisticación en los entrenamientos que llevan a cabo los atletas.

No, realmente no son complejos. El atletismo de fondo, como decía al principio, no necesita ni de tecnología ni de una gran planificación. En lanzamiento de jabalina, por ejemplo, la diferencia entre tener o no un entrenador será abismal pero no es así con el atletismo de fondo ya que la capacidad de resistencia es algo que se entrena con mucha facilidad. Se trata de correr un poco más de tiempo y un poco más rápido. En Kenia cada semana hacen un poco más que la anterior, y así se van poniendo en forma. Además, el hecho de que entrenen en caminos y no en pista facilita que los atletas puedan entrenar de forma más compacta, más agrupados, compartiendo ritmos.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de Kenia?

Al principio vas muy desinformado y piensas que vas completamente al tercer mundo, y no es así. ¿Dificultades? Muchas. ¿Diferencia entre pobres y ricos? Mucha. ¿Y entre la capital y el resto del país? También mucha. Pero es un país con sus características y particularidades y te sorprenden cosas igual que te sorprenderían si fueses a Estados Unidos.

Hay atletas, como Wilson Kipsang, que siguen viviendo en Kenia sin lujos innecesarios, con lo justo.

Sí, exacto. Sin lujos relativamente, porque todo depende de lo que entendamos por lujos. Un coche deportivo no se lo comprarán pero sí un 4×4. En España los que tienen dinero intentan invertirlo en productos financieros mientras que allí funciona diferente, de manera que la gente que tiene dinero y quiere invertir compra terrenos, pero para trabajarlos, para hacer una granja y comprar ganado. El dinero lo haces productivo, no es el dinero por el dinero, sino que lo conviertes en algo que se pueda tocar. Es verdad que gente como Kipsang gana mucho dinero pero igual su ideal es tener una granja y no necesita nada más. Quizá no quiere un coche porque no produce. En este sentido tienen una mentalidad bastante pragmática.

¿Realmente has notado que te hayan servido los entrenamientos que has hecho en Kenia?

Sí, sobre todo por el tipo de entrenamiento. Había una sesión que me gustaba mucho hacer, los lunes por la mañana, que yo llamaba “lunes a fuego”. Consistía en salir al trote y poco a poco se iba calentando el tema. En principio era 1 hora 10 minutos de entrenamiento pero íbamos tan rápido que siempre eran cinco minutos menos. Pero siempre hacíamos 18 kilómetros, así que más de la mitad del entrenamiento era casi a ritmo de competición.

¿Hay tradición de clubes y asociaciones de atletismo?

Funciona mucho por managers, pero hay también training camps con entrenadores, por ejemplo. Hay bastante de todo, con gente que entrena por libre y muchos que van con managers.

¿Y carreras populares?

(Resopla) Carreras hay muchísimas. Pero salen como setas, de manera que muchas veces la gente no sabe cuando hay, donde… La mayoría de veces son gratuitas o cuestan uno o dos euros porque hay un patrocinador detrás. Pero es un caos porque nunca sabes a qué hora es la carrera, algunas cambian de fecha sin previo aviso, y va todo muy sobre la marcha.

@Davidgimenez10

Foto: carrerasporelmundo.com

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