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Pablo Bosch – Nani López de Sagredo (Barcelona, 1961) es el primer trasplantado de hígado en acabar un triatlón de distancia Ironman. Lo hizo en Calella, en 2010. Pero por encima de todo es un apasionado del deporte. Hace unas semanas sacó a la luz su nueva web. Quiere que sea la referencia que le hubiera gustado tener en su día. Antes de superar el cáncer de hígado su médico le dijo: “o te hacemos el trasplante, o te vas a otro barrio”. Esta es su emocionante historia.

Su vida dio un vuelco en septiembre de 2005. ¿Qué le pasó?

Me dijeron que me habían descubierto un tumor de 12 centímetros en el hígado. Dije, aquí hay algo complicado. No me lo creía. Tuve que mirar varias veces la ecografía mientras el médico me decía que era más grande que una naranja. No podía ser que tuviera eso, pensaba yo. Y ahí delante lo tenía.

¿Cómo había vivido hasta entonces?

Nunca he fumado, nunca he bebido, desde pequeño siempre he hecho deporte y he estado en forma, no he salido por la noche ni he tenido nada grave de salud. Jugué a fútbol i a básquet, y durante muchos años, también a squash a nivel nacional. Y al final, lo acabé combinando con la bici, el correr y por último, el nadar. Recuerdo mi primer triatlón. Lo hice en Banyoles, en 1995, y a partir de ahí, me enganché.

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En diciembre de 2005 le extirparon el 60% del hígado… Pero en ese 40% que le quedaba, le volvieron a detectar dos tumores más…

Exacto. Después de que me detectaran el tumor, en diciembre. Me sacaron el 60% del hígado con el tumor y me quedó el 40%. Me recuperé muy bien de esta operación y fui haciendo controles a lo largo del 2006. Y entonces, en un control rutinario en septiembre de 2006, me detectaron en una ecografía, dos tumores más en el 40% del hígado que me quedaba. Me dijeron que o hacíamos el trasplante o me iba “a otro barrio”, y quedé en lista de espera.

Hasta que llegó, quizás, uno de los días más importantes de su vida. ¿Cómo se enteró de que le iban a trasplantar el hígado?

Coincidió que justo ese día tenía una salida en bici programada. Los médicos me habían dicho que no me fuera muy lejos de casa y como que llevaba cuatro meses en espera pensé, no me van a llamar hoy. Y cuando estaba en el punto más alto del Plà de la Calma en el Montseny, me encuentro una llamada perdida. Evidentemente, era del Hospital Vall d’Hebron. Me decían que bajara enseguida porque tenían un hígado para mí. En dos horas me planté allí y pudieron realizar el trasplante con éxito.

Al año de ser trasplantado decidió ir a la Titan Desert, una competición de bicicleta de montaña durante una semana a través del desierto del Sahara. ¿No fue una locura?

Para nada (risas). Lo tenía pendiente de antes del trasplante. Estaba enganchado al triatlón, tenía muchos amigos que lo hacían y la verdad es que tenía muchos proyectos deportivos antes de que me ocurriera lo del hígado. Pensé, “ahora que ya está solucionado, sigamos” (risas). Entonces, después del trasplante, hablando con un amigo mío (Gonzalo Ceballos), me dijo que se iban a la Titan Desert con un grupo de ciclistas. Y le dije que si estaba recuperado, me iba yo también.

Cuando me recuperé del trasplante, me puse a entrenar pero con ciertos límites. El médico no me dejaba subir a muchas pulsaciones y entrenar de forma normal, hasta que hiciera un año del trasplante. Cuando llegó la fecha y el médico me dijo que podía hacer bici al 100%, le dije que me iba a la Titan en mayo. Me dijo de todo (risas).

Supongo que tomando la medicación diariamente y yendo muy bien hidratado…

Por supuesto. Esas fueron las condiciones obligatorias que debía cumplir si iba a competir. La medicación y la hidratación debían tener una seguridad absoluta. Por eso, entre otras cosas, me apunté a la Titan Desert y no a otras carreras. Es una competición de diez, conozco al equipo que la dirige. Les conté mi situación y se volcaron en ayudarme. Hay helicópteros, vehículos de apoyo, equipos médicos, etc. No es una carrera que te quedas tirado en el desierto. Además hice una preparación muy buena para no correr el mínimo riesgo. No quería un entreno para quedar bien clasificado, sino para pasármelo bien. Lo que ocurre que un entreno para pasártelo bien en la Titan Desert, es muy duro (risas). Pero al final acabé disfrutando todas las etapas.

Y a todo esto, es usted el primer trasplantado de hígado en completar un triatlón de distancia IronMan, el Challenge Calella 2010 en poco más de 12 horas. ¿Qué le supuso acabar ese reto?

Para lo que supone acabar un IM, fui muy cómodo y acabé con muy buenas sensaciones. La bicicleta es la disciplina que mejor llevo, por lo que me fui regulando para poder acabar la maratón en condiciones. Por mi salud, no puedo ir a reventarme. No puedo jugar con mi salud ni hacer tonterías. Si veo que me pasa algo, lo dejo sin ningún problema. No tengo que dar explicaciones a nadie. Lo hice para divertirme y disfrutar, que es lo que me gusta a mí.

Su historia merece ser contada. Hace menos de un mes abrió una web, Proyecto Nani . ¿Cuáles son sus objetivos?

Todo empezó cuando me iban a hacer el trasplante. Me pregunté si cuando pasara todo eso, iba a poder seguir haciendo lo que hasta entonces había hecho. Quería saber si podría seguir haciendo deporte y llevando la misma vida que hasta entonces tenía. No sabía prácticamente lo que era un trasplante. Y un trasplantado menos, no conocía a ninguno. Pensaba que era una persona que se pasaba el día en la cama y que sólo salía de casa para comprar el pan. Y me puse a buscar por internet a gente que fuera deportista y que les hubiera pasado lo mismo que a mí, para saber que explicaban, en qué situación se encontraban, etc. Buscaba mucha información y no encontré absolutamente nada. A mí lo que me gustaría ahora es que toda persona deportista que haya padecido una enfermedad muy grave o un trasplante, y quiera seguir haciendo deporte, me busque y vea en mí un ejemplo de superación. Y por otro lado, también busco fomentar la donación de órganos.

España es un país puntero en donación de órganos. ¿Cree que la población está más concienciada?

España de los países con más donantes, pero todavía se está muriendo gente por falta de donaciones. Creo que como país, cada vez estamos más concienciados pero siempre hace falta concienciar más. Por eso, creo que mi ejemplo puede ser bueno no solo ya para personas trasplantadas, sino para la gente que pueden ser donantes de órganos. Quiero que me vean a mí, que llevo una vida estupenda y saludable pero con un órgano que no es mío. Hay alguien que me lo ha donado.

Y ha escogido transmitir estos valores a través del deporte. Como dice, “el deporte es la mejor medicina para encarar una situación difícil”.

Totalmente. Para mí el deporte es fundamental. Te ayuda a tener una disciplina, a buscar unos objetivos y conseguirlos, te enseña a que lo que no tú no hagas no lo va a hacer nadie, a no engañarte a ti mismo. Aporta unos valores estupendos y segregas endorfinas, que dan buen rollo. Además, para poder estar activo tienes que cuidarte la alimentación y tener unos hábitos de vida saludables. A mí me hace ver las cosas de otra manera y me da mucho optimismo. Si estoy como estoy, además de por la suerte de haber tenido un donante y por la habilidad de los médicos, es porque me cuido.

¿No tiene efectos negativos la medicina que tiene que tomar?

Sí, los tiene. El sistema inmunológico de mi cuerpo detecta el órgano extraño, y para que el sistema inmunológico no lo detecte, tengo que tomar una medicación que reduce el nivel de inmunosupresión. Es decir, mi sistema por sí solo no detecta los agentes externos, ya sea el hígado trasplantado como virus que puedan estar atacándote. Si me caigo y me clavo algo, tengo que darme prisa para desinfectármelo, porque a causa de la medicación, mi sistema inmunológico va más lento a la hora de detectar agentes externos. A nivel deportivo, esto es un lastre. Me pongo más enfermo y eso corta mucho el entrenamiento. Es una medicación que tendré que tomar de por vida y que se regula por nivel de rechazo. Mi sistema es muy activo, y necesito más medicación. Pero probablemente, una vez el cuerpo cada vez más asimile el hígado nuevo, la tendencia es a la reducción de la medicina.

Este 2013 estuvo presente y fue imagen de la Transplant Run, una carrera que se celebró en marzo a favor de los trasplantes y donde participaron casi 2.000 personas. ¿Repetirá iniciativas como ésta?

Posiblemente sí. A raíz de la Transplant Run, mucha gente me ha conocido, y he detectado que el hecho de conocerme les ha supuesto un bien. Hablando con ellos, todos coinciden que ven las cosas de otra manera. Me ven bien, y ellos piensan que pueden estar igual. En la web, además de los retos deportivos, tengo como objetivo organizar eventos deportivos como la Transplant Run. Quiero que la web sea un punto de encuentro para gente que busca respuestas a si hay vida y deporte después de un trasplante. Tanto para trasplantados, como para familiares.

Entre sus objetivos deportivos, la Media Maratón de Granollers, la Transvulcania, el IM Mallorca y la maratón de Nueva York, para culminar en 2015 con el IM Hawaii. No es un calendario suave…

Ni mucho menos. Además de las actividades que voy a llevar a cabo, tengo una serie de retos preparados para 2014, y si me invitan, haré el IM de Hawaii en 2015. El primero es la Media Maratón de Granollers en el mes de febrero. Estos retos deportivos sirven como difusión del Proyecto Nani y sus valores. Ahora me apetece hacer otro triatlón de larga distancia. He escogido Mallorca porque está cerca. Quería hacer también Hawaii, pero es un poco precipitado. Si lo hago, genial, y si no, no pasa nada. Si me invitaran a Hawaii y por lo que fuera no me veo preparado, pues lo pospongo. Al final, no tengo que demostrar nada deportivamente. Hago las cosas porque me gustan, y quizás esto es una ventaja.

¿Superar una prueba de esfuerzo debería ser fundamental antes de hacer deporte?

Todo el mundo que hace deporte debería hacerse una prueba de esfuerzo. Es algo que debería ser imprescindible. Allí se detectan posibles cardiopatías, y problemas en el corazón. En definitiva, se hace para evitar riesgos. La gente no conoce su cuerpo, y lo expone al límite. Con la bici o corriendo, se llega a esfuerzos máximos muy altos. Se salvaría muchísima gente si se hicieran las pruebas de esfuerzo pertinentes. Te quedas tranquilo contigo mismo y se queda tranquilo el médico. En mi opinión debería ser la primera condición para hacer deporte. Es el mejor regalo de navidad para una persona que hace deporte.

Además de participar en actos, también imparte charlas. A largo plazo, ¿se plantea la creación de una fundación?

Para más adelante quizás sí. Si veo que los eventos y las charlas van funcionando y que la gente responde, me lo plantearé. Hace relativamente poco que sacamos la web, y está teniendo muchas visitas. Además, vinculada con la web, sacamos una fan page en Facebook que ha tenido muy buena acogida. Yo creo que a la gente le ha gustado el proyecto. Después de la Transplant Run, que tuvo una relevancia mediática importante, mucha gente me buscó. Me llegaban mensajes al correo, al Facebook, al teléfono… Muchos se ponían en contacto conmigo y yo no sabía ni quién eran. Ahora la gente ya puede acudir a un sitio como la web para resolver dudas o ponerse en contacto conmigo. La web de Proyecto Nani es lo que a mí me hubiera gustado que me hubieran explicado. Alguien que le hubiera pasado lo mismo que a mí. Si me tuvieran que volver a trasplantar, me encantaría poder encontrar un espacio así con un referente para seguir su ejemplo.

Pero usted no se dedica a esto. ¿Cómo compagina Proyecto Nani con su vida familiar y laboral?

Exacto, y ahora todo esto es un poco complicado… Es muy difícil llegar a todo, y más ahora que he empezado los entrenamientos con Álvaro Rancé. Intento compaginarlo como puedo.

Y hablando de familia, su hijo ha sido becado este año en el CAR de Madrid como triatleta de alto rendimiento. ¿Cuestión de genes?

Yo creo que no. En el caso de Fernan, la cuestión genética no es tan importante. Sí que tiene piernas largas y facilidad para correr, y espalda ancha con facilidad para nadar, pero no lo es todo. Para hacer lo que hace hay que tener un cierto carácter, y en esto es un fenómeno. No es normal la disciplina que tiene y ha tenido siempre. Cuando empezó con el triatlón con trece años, hacía los deberes a la hora del patio para poder ir a nadar antes de comer. Y corría de noche con un frontal en los bosques de Palautordera, con un frío de narices. Pensé que la ilusión le iba a durar un mes. Y ahí está, en el CAR de Madrid entrenando durísimo y estudiando. Y antes de eso, estuvo en Gerona y Barcelona estudiando. Sabe lo que quiere y tiene mucha fuerza de voluntad y mucha disciplina.

Está al caer un nuevo año. ¿Qué le va a pedir al 2014?

Que el hígado no me dé ningún rechazo, porque eso es una espada de Damocles que tenemos los trasplantados, y que siga bien de salud porque al final es lo más importante. Las personas que hemos pasado por lo que he pasado yo, siempre lo tenemos en la cabeza.

Sitio Oficial
@proyectonani

@pablobosch93

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