El manchego y la suiza repiten victoria en un Zarautz épico que encumbra a Mikel Arrasate como presente y futuro en una carrera para la historia.
Antonio Benito y Alanis Siffert sellan su segundo y tercer triunfo en un TradeInn Zarauzko Triatloia que una vez más ‘regaló’ un espectáculo difícilmente igualable en el resto del mundo en una carrera en la que los giros de guion fueron la norma y nada estuvo garantizado hasta cruzar la misma línea de meta. Y escriban su nombre, Mikel Arrasate, va a dar mucho que hablar.
Cielo azul como si la climatología hubiese decidido que en esta ocasión tocaba poner su cara más endiabladamente bondadosa ante la élite masculina que se presentó en la Playa de Malkorbe con el regusto amargo de una noche que dejó en el palco a tres de los grandes favoritos como Mikel Ugarte, Emile Blondel Y Carlos Oliver y también a dos hombres llamados a ser importantes como Mattéo Bringer y Julen Lopetegi. Así arrancó incluso antes del pistoletazo de salida un TradeInn Zarauzko Triatloia 2026 en clave masculina.
Un escenario totalmente diferente al que se planteaba en las jornadas previas y que subrayó de forma inevitable la etiqueta de duelistas por la victoria de Guillem Montiel y Antonio Benito, los dos últimos vencedores de la prueba.
Su cara a cara era el más esperado de la edición y el catalán y el manchego respondieron desde el primer momento a las demandas deportivas que sobre ellos recaía. Sí, como mandaba el guion, salieron casi emparejados del agua, con ínfima ventaja para Montiel, pero no en solitario. Todo un especialista en la materia como Guillem Rojas acompañó a Benito, pero la sorpresa se hallaba apenas unos metros más atrás, cuando el quinteto conformado por el local Alex Ojanguren, Nacho Gálvez, Mikel Arrasate y Tom Vaelen les pisaban los pies emergiendo del agua a apenas una veintena de segundos del líder para plantear un marco especialmente atractivo de cara a un segmento ciclista del cual muchos de los perseguidores eran especialistas.
Espectáculo en estado puro. Eso es lo que deparó una bicicleta sacra en la que salió a relucir la combatividad de un Arrate señalado como el ‘tapado’ y un Gálvez que llegaba impulsado por su título a nivel español que junto a Vaelen presentaron batalla a los dos grandes favoritos para formar un quinteto indivisible y rotario con Montiel y Benito en los esfuerzos compartidos al frente de la carrera.
Sincronía aparentemente perfecta y asumible para todos, hasta que saltó la sorpresa en Zarautz. Montiel cedía terreno en la segunda de las ascensiones a Meagas y el descenso no atenuó su mal momento, sino que lo acentuó justo antes de afrontar el ‘muro’ de San Blas.
Allí en el lugar en el que el ‘infierno del norte’ se personifica en las rampas de más del 20% y su calor insoportable se siente en las piernas como castigo, el cielo quedó representado por esa multitud de personas que abarrotaron cada metro de la subida para hacer de San Blas una marea de aficionados que nada tiene que envidiar a las de los grandes días del ciclismo internacional, para alentar a un cuarteto inicialmente unido que arrancó con Gálvez mandando, pero que pronto fue víctima de su inexperiencia y de la fama bien ganada de uno de los tramos más duros del triatlón mundial.
El ‘muro’ de San Blas se convirtió en calvario para un resistente Benito, en martirio muy sufrido para Gálvez y Vaelen y en tormento psicológico y físico para un Montiel sangrante al que estas pendientes le costaron más de tres minutos con sus rivales antes de definitivamente perder cualquier opción. Y ahí, en ese contexto épico, Mikel Arrasate tornó en héroe local. El vizcaíno demostró que aquellos que le tildamos de ‘tapado’ no estábamos equivocados y donde todos pagaron penitencia, el euskaldun dio un recital cuesta arriba para hacer del escenario más crítico el punto de su ofensiva.
Para el recuerdo quedará su fotografía coronando San Blas en solitario con casi medio minuto de renta respecto al terceto y su agresividad para seguir adelante con ello ya en el tramo más llano; para el olvido lo harán los problemas musculares y calambres que le azotaron y le obligaron a detenerse cuando sin miedo se propuso acrecentar su ventaja.
Zarautz volvió a ser Zarautz y la carrera masculina volvió a reconfigurar sus piezas, poniendo en el foco al trío y a un Benito cuya victoria pujaba todavía con más fuerza dadas las circunstancias y su compostura. Ya fuera por precaución, estrategia medida o imposibilidad pese a desearlo los tres miembros del terceto quedaron sellados él uno con él otro sin saber que, por detrás, Arrasate luchaba por recuperar sensaciones y regresar a una cabeza que se le escapó a dos minutos con un 20K al que hacer frente después de superar una lesión que le impidió entrenar la carrera a pie.
Emoción delante y tensión a sus espaldas donde en esa misión imposible de volver a pelear por todo, Pello Osoro hacía de su persona, el otro gran protagonista del sector.
Lastrado por su irregular natación, el eibarrés se vistió de Filippo Ganna para firmar una de las grandes remontas del día para reducir a la mitad los cuatro minutos que le sacaban del agua, ver cómo le ‘caían’ minutos en las partes más exigentes de los ascensos y hacer un efecto acordeón para echar a correr a poco más de cinco minutos acompañado de Rojas. Pese a tener que firmar un TOP20 en la carrera a pie, Osoro vuelve a carburar después de meses muy complicados.
Antonio Benito no había sido el protagonista del día en ningún momento, otros habían copado ese papel, pero en el momento más importante del día, aquel en el que la carrera asigna a su ganador final, el español evidenció el porqué es uno de los hombres más relevantes del panorama internacional antes de hacerse con la victoria, la tercera en TradeInn Zarauzko Triatloia en el último lustro.
El ‘melón’ no necesitó más que de unos metros para sentenciar a Gálvez y Vaelen y desde ese instante Antonio se limitó a ejecutar su paso con una solidez y un aura propio de esos destinados a ser estrellas, pero de las que siempre regresan a aquellos lugares que fueron importantes en su trayectoria.
Por detrás, la emoción se trasladó a la designación de la segunda y tercera plaza entre Gálvez, Vaelen y un Arrasate a la zaga cuya cuita no tardó en desarrollarse. Concretamente, se dilató lo que demoró Nacho en lanzar su ataque para aprovechar la recta del Malecón y hacerse con una decena de segundos respecto al belga que fue en augmento en los posteriores kilómetros.
El ataque del madrileño abrió la veda para desencadenar un final inimaginable unos minutos antes. El rendimiento de Vaelen descendió y la respuesta inesperada de Arrasate con una carrera a pie estratosférica y terrible y doblemente meritoria después de lo acontecido sobre la bicicleta, llevó a la carrera a un desenlace de aúpa que tornó real a partir del ecuador.
Arrasate se encaramó a la tercera plaza e inconforme con ello primero cuestionó y después asaltó con una facilidad en el paso aplastante la plata de Gálvez; y, desatado, Arrasate fue con todo a por un Benito que tuvo que incrementar su ritmo para detener el progreso indetenible de un hombre que hoy se ha presentado de forma definitiva al mundo.
Antonio Benito cerró su victoria en 3:53:31; Mikel Arrate se proclamó subcampeón de la prueba con un tiempo de 3:54:50; y Nacho Gálvez cerró el podio con un crono de 3:55:54.
ALBERDI SORPRENDE A SIFFERT A LAS PRIMERAS DE CAMBIO
Hubo exhibición de Alanis Siffert en Zarautz por segundo año consecutivo, pero el desarrollo de la misma no siguió las pautas preasignadas y sus rivales le dieron una incertidumbre inicial que sirvió a la vencedora para dotar a su triunfo de una narrativa algo más legendaria, mostrando su capacidad de reacción y gestión.
Sí, era la favorita y la helvética era consciente de ello. Sin embargo, su poderío general no pudo evitar que saltase la sorpresa en los casi tres kilómetros acuáticos de la jornada. Helene Alberdi y Mikayla Messer se encargaron de romper los pronósticos y hacer del ligero oleaje y la marea alta su mejor aliado para marcar el tempo y compás de un segmento que parecía llamado a ser territorio Siffert.
Casi dos minutos cedió la favorita (+01’49”) respecto al dúo cabecero, pero haciendo gala de la confianza propia de una joven que no alcanza ni el cuarto de vida, pero que ya sabe lo que es verse entre lo más granado del triatlón internacional no se inquietó por la renta perdida antes de subirse a la bicicleta, su sector fetiche.
Control que quedó demostrado sobre las dos ruedas donde Siffert, entonces sí, hizo efectivo su rol y su calidad. La helvética planteó una caza sin demora ni cuartel para con Alberdi quien resistió poco más de 10 kilómetros y el primer Meagas ante el empuje de una mujer que una vez estrenado el liderato no lo volvió a entregarlo para convertir el sinuoso recorrido por la Urola Kosta en una contrarreloj particular, perfecta y admirablemente acoplada, pero sin casco aerodinámico.
En esa especie de exposición itinerante en la que transforma su ciclismo, la quinta clasificada del pasado Spain T100 Pamplona hizo de ese lugar donde no piensas y solo escuchas voces que te animan a seguir adelante su proscenio donde mostrar una vez más esa capacidad inusitada para mantenerse imperturbable ante cualquier reto, rampa o pendiente que se le presente y ofrecer a los allí presentes una lección magistral de potencia en la más elegante de las aerodinámicas ciclistas para anunciar a bombo y platillo la extensión de un liderato que ya entonces ascendía a más de cinco minutos de Helene Alberdi y este se tornaba en nueve de renta en la T2.
Esta por su parte negoció en sus propios términos las ascensiones del día – también San Blas – y el objetivo de la vizcaína se encaminó a mantener las distancias con sus inmediatas perseguidoras. Primero con Marta Borbón que pronto remontó el tiempo que le separaba con la tercera plaza y después con una Anne Sophie Pierré a la que su mala natación le dejó completamente desahuciada, pero a la que la bicicleta devolvió progresivamente a la escena principal secundaria hasta el punto de derrocar del podio a Borbón antes de la última ascensión del día donde la gala dio buena cuenta de Alberdi para colocarse en segunda posición y relegar a la vasca a la tercera plaza.
La residente en Zumaia daba a torcer su brazo, pero no definitivamente ante una Pierré de la que solo le separaba un minuto. Nada estaba decidido y así lo escenificó la carrera a pie. La excepción, la victoria de Siffert.
Alanis Siffert (4:18:31) vivió un baño de masas en el 20k de la carrera a pie en el cual imprimió un ritmo diabólico y sin concesiones si quiera cuando lo tenía ya todo hecho. Una bestia que desde hace dos años se acerca a Zarautz para hacer las delicias de la afición y perfilar su estado de forma antes de
Por detrás, Helene Alberdi (+15’23”) y Anne Sophie Pierré (+16’12”) protagonizaron el mano a mano femenino del día y tras un tira y afloja que destapó los problemas gástricos que acuciaron a la gala y marcaron la lucha que cayó del lado de la euskaldun que vuelve al podio de ‘casa’ después de su maternidad y mejora incluso la tercera plaza de 2024.
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