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La fascitis plantar, una lesión tan habitual como indeseada

La fascitis plantar es uno de los problemas más frecuentes que puede sufrir un triatleta. En el ránquing de lesiones que más habitualmente se producen durante la carrera ocupa el tercer puesto.

¿Has sentido alguna vez un dolor incómodo y prácticamente insoportable en la planta de tu pie? ¡Podría ser fascitis plantar! Dicha patología ocupa la 3ª posición en el ranking de las lesiones más comunes entre corredores. Se caracteriza por un dolor de aparición progresiva en la planta del pie, en la zona del talón, y que puede ser muy limitante en la práctica deportiva. Sobretodo en la carrera a pie, aunque también puede generar síntomas en el sector de bici y en el nado.

En la mayoría de ocasiones, dicho dolor se hace más presente tras periodos de reposo. Es decir, los pacientes con fascitis plantar suelen tener mucho dolor al poner el pie en el suelo y durante los primero pasos al levantarse de la cama por la mañana, o después de estar un rato sentados.

Antes de seguir, vale la pena hablar sobre el nombre y apellido de dicha problemática. “Fasctitis plantar” hace referencia a una inflamación de la inserción de la fascia plantar en el calcáneo. La fascia plantar es una especie de maya que da soporte al arco plantar y el termino “itis” en medicina hace referencia a un proceso inflamatorio, con lo que “fascitis plantar” significaría que el dolor en esa zona está siempre generado por una inflamación de dicha maya a nivel de su inserción. A día de hoy sabemos que no es cierto que siempre haya inflamación, con lo cual el termino fascitis no sería de todo correcto, y solemos denominarla fasciopatía plantar, lo cual indica un proceso doloroso sin especificar el origen. De todas maneras, seguramente por inercia, seguimos hablando de fascitis aun sabiendo que no tiene porque haber inflamación de la fascia.

Pero si no siempre hay inflamación ¿cuál sería la causa de dolor? Es una buena pregunta con difícil respuesta. En ocasiones existe más una degeneración del tejido fascial (fasciosis), ausente de inflamación. A veces no hay ni inflamación ni degeneración de la fascia plantar y hay que pensar en la participación de otras estructuras en este tipo de problemas. Las estructuras más relacionadas con el dolor plantar son los músculos gemelos y soleo, tibial posterior y los músculos intrínsecos del pie cuadrado plantar y abductor del dedo gordo. En algunas ocasiones se puede asociar el dolor a la aparición de un espolón calcáneo.

Posibles causas

Sea por el motivo que sea, existen ciertos factores que predisponen a sufrir dicha patología y enumeramos algunos a continuación.

  • TOO MUCH, TOO EARLY (Demasiado, demasiado pronto): esta situación se da cuando evolucionamos demasiado rápido en volumen o en ritmo en los entrenamientos de carrera. En estas condiciones, ciertos tejidos que están preparados para soportar cargas como los tendones y la fascia, no tienen tiempo de adaptarse y sufren, pudiendo lesionarse.
  • DEBILIDAD MUSCULAR: La debilidad de ciertos músculos intrínsecos del pie como el cuadrado plantar o el abductor del dedo gordo, de músculos de la pierna como el tibial posterior o de músculos de la cadera como el glúteo medio, predisponen a la aparición de fascitis plantar. Estos músculos necesitan estar fuertes para mantener un buen control biomecánico de la extremidad inferior, y en caso de presentar debilidad, no ejecutaran bien su trabajo, lo cual puede llevar a lesión.
  • PUNTOS GATILLO: La presencia de puntos gatillo, que son pequeñas pero intensas contracturas musculares, en ciertos músculos, pueden provocar dolor referido en la planta del pie y a su vez hacer que dichos músculos no puedan ejecutar bien su tarea, y esto derivar en una lesión.
  • ELEVADO PESO CORPORAL: Las personas con un índice de de masa corporal elevado o que este índice se ve aumentado por un proceso de inactividad son víctimas más habituales de la fascitis plantar.
  • CAMBIO DE CALZADO: Muchos fisioterapeutas consideramos la fascitis plantar una “lesión estacional”. Muchas veces aparece al inicio de la época veraniega cuando pasamos de llevar calzados que protegen el pie a llevar sandalias y a ir descalzos. Los tejidos no están adaptados a ese cambio y sufren. A veces también, el cambio de zapatillas de correr puede favorecer a la aparición de la fascitis plantar, sobretodo si pasamos bruscamente de zapatillas con mucho drop a zapatillas con poco drop o minimalistas, o de zapatillas muy amortiguadas a zapatillas menos amortiguadas.

Tratamiento

El tratamiento de fisioterapia irá dirigido en base al origen de su patología. Si ha habido un exceso de carga, deberemos modificarla y diseñar un trabajo de readaptación al esfuerzo, progresivo e individual. Si hay debilidad muscular, tendremos que recomendar ejercicios específicos para cada músculo y ejercicios más globales que cada vez se parezcan más a la tarea a desarrollar. Si existen puntos gatillo, la técnica más eficiente para tratarlos es la punción seca. Es importante mantener un peso corporal idóneo y que los cambios de calzado sean progresivos y adecuados. Puede ser útil también el uso de vendajes funcionales (taping) que ayuden a descargar de trabajo a la fascia plantar. El uso de taloneras de silicona o de un calzado más amortiguado mientras dure el proceso patológico puede ayudar a no tener que parar por completo de entrenar, siempre que controlemos los volúmenes y los ritmos.

El triatleta también puede tomar medidas de autotratamiento, como por ejemplo, aplicarse hielo. Es muy útil hacerlo en este caso haciendo rodar una botella de agua congelada con la planta del pie. Es útil hacer rodar también una pelota de tenis a modo de automasaje de la fascia con el objetivo de eliminar su tensión. Se debería utilizar calzado blando en la vida diaria durante la lesión y realizar un programa de estiramientos de las fascia plantar. Para ello, podemos utilizar un protocolo de estiramientos combinado con trabajo muscular en el que aguantamos 3 segundos de puntillas, 3 segundos en posición neutra y 3 segundos en estiramiento. En la bici, el retraso de las calas puede ayudarnos a eliminar la tensión de la fascia plantar, y durante el nado, deberíamos utilizar un pullboy para limitar el uso de la patada.

La fascitis plantar puede ser una lesión compleja y de comportamiento variable, con lo que el buen manejo por parte de un fisioterapeuta es esencial.

Intenta controlar todos los factores de riesgo mencionados y mantendrás la fascitis lejos de tu historial de lesiones.

Miki Martinez Nogales

Premià de Mar, 1981. Fisioterapeuta especializado en fisioterapia deportiva. Docente de punción seca. Triatleta popular. Tres pasiones: mi família, mi profesión y el deporte. "... whatever you do, you have to keep moving forward."

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