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Sigue estos trucos para quel calor te afecte lo menos posible en tus entrenamientos bajo el sol este verano.

Sea de la zona que seas de España, en especial si eres del sur, el verano puede pasarte factura en tus entrenamientos. Es cierto que la temperatura puede afectarnos en nuestro rendimiento, pero podemos reducir este impacto si cuidamos algunos detalles.

1. El agua es tu amiga.

Si cuidar la hidratación durante cualquier estación del año es importante, en época estivales fundamental. El agua constituye el 70% de nuestro cuerpo, y cuando practicamos deporte, este porcentaje se reduce significativamente, esta reducción provoca que muchas funciones votañes de nuestro organismo se vean afectadas, y por tanto el rendimiento baja.

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Esto es facilmente solucionable bebiendo suficiente agua antes, después, pero también durante el entrenamiento, y una buena referencia para saber cuánta agua beber es dividir nuestro peso entre 7 para saber los vasos de agua que debemos beber aproximadamente al día.

2. No bebas agua… sin tomar también sales minerales

No es por llevar la contraria a lo anterior, es porque es importante al aumentar el consumo de agua que recomendábamos antes, hacerlo también de sales minerales, principalmente sodio, potasio y magnesio.

Sin entrar en muchos detalles técnicos sobre la fisiología del organismo, cuando aumentas el agua de nuestro cuerpo, las sales minerales que están disueltas en el se diluyen mas, es decir baja la concentración en sangre, de ahí que aumentemos también las sales, para que siempre exista el mismo equilibrio sales/agua.

3. Aumenta ligeramente el consumo de hidratos de carbono.

Una de las principales vías por las que afecta a nuestro cuerpo el calor es por la termorregulación, es decir, cuando hacemos ejercicio físico se eleva nuestra temperatura corporal y, en condiciones normales, el cuerpo la regula sudando y compensándola con el exterior (de ahí que sudemos menos en invierno).

Pues bien, cuando la temperatura exterior es también muy elevada esta termorregulación le cuesta especialmente al organismo hacerla, lo que provoca entre otras cosas que nuestra frecuencia cardiaca aumente y con ella el consumo de hacen nuestro músculos de glucosa al trabajar en rangos de pulsaciones mas elevadas.

Por esta razón, en verano podemos permitirnos elevar ligeramente nuestro consumo de hidratos de carbono, especialmente cuando vayamos a hacer entrenamientos muy aeróbicos bajo el sol. Esto lo podemos conseguir a través de la alimentación del día a día, o llevándonos barritas o geles a estos entrenamientos.

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