Ya son muchos los ciclistas que han alertado a la Policía Local de una zona concreta de Galicia, en Ribeira, de la aparición de nuevas trampas nunca vistas en los senderos y caminos por los que diariamente, discurren centenares de ciclistas como parte de su entrenamiento.
Sin razón alguna, parece ser que de la misma manera que mucha gente ha salido del confinamiento con ganas de empezar a hacer deporte, hay muchos otros que no pueden canalizar su ira y odio contra nosotros de otra manera que no sea con el intento de asesinarnos.
Los cables a la altura del cuello han sido detectados una vez más por la zona, además de multitud de palos con pinchos que, perfectamente, pueden perforar cualquier parte del cuerpo en el caso de salir proyectados por cualquiera de las dos ruedas que los pisen.
De hecho, hace unas semanas ya se había informado a las autoridades que, en la población de O Facho, se encontró un tronco de un árbol con afiladas ramas en el medio de un sendero. Y en la misma localidad, se han encontrado con obstáculos de descenso que han sido saboteados para que los ciclistas que aprovechen dichas construcciones para saltar, se queden atrapados entre los estantes de madera.
“Son pirados o descerebraos que provocan este tipo de actuaciones que pueden hacer mucho daño. Con ese cable o trampa se puede matar a una persona”, denuncia Juan Carlos Muñiz, ciclista de la Federación Gallega de Ciclismo.
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