Cómo hacer la transición
Para dar tiempo a que tu cuerpo vaya asumiendo los cambios y las adaptaciones a las que lo vas a someter y no lesionarte en el proceso, aplica la regla del 10%. Es decir, si pensabas salir a correr 10 km, corre el primer km (10% del total) con zapatillas minimalistas, y los 9 km restantes con tus zapas de siempre. Así cada vez que salgas a correr y dejando un día de descanso entre medias. Si todo va bien y no tienes molestias (escucha a tu cuerpo, con molestias no se corre), puedes ir aumentando un 10% más con zapatillas minimalistas cada semana. Es decir, si en la segunda semana vas a correr 10 km, corre los 2 primeros km (10 + 10 %) con zapatillas minimalistas y el resto (8 km) con tus zapas normales. Esto hazlo al menos durante 3 meses. Pasado ese tiempo ya habrás aprendido a escuchar el cuerpo, conocerás mucho mejor tus pies y tus piernas y sabrás cuando puedes ir un poco más lejos o si por el contrario necesitas frenarte.
Para hacer esto puedes llevar las zapas para cambiarte en una mochila o en la mano, o también puedes empezar a hacerlo en la cinta del gym (corres en la cinta con las zapas minimalistas y después te pones las otras y continúas tu entreno en la calle).
Cosas a tener en cuenta durante la transición:
A pesar de hacer todo esto y de tener mucha paciencia, es muy normal y practicamente seguro que experimentes diversos dolores en algunas zonas. Lo más común de todo es que duelan los gemelos y/o la zona del gactrosóleo (justo debajo del gemelo) y la zona del tendón de Aquiles. Por mucho que estuvieras acostumbrado a correr antes, el correr con zapatillas tan bajas y sin elevación de talón e impactando de metatarso hace que los gemelos trabajen de manera distinta y que el tendón de Aquiles se estire. Esto hace que sea muy fácil tener molestias. Si aparecen no hay que asustarse, es señal de estar trabajando correctamente, pero debes parar hasta que desaparezcan completamente, aunque sean 3 días. Si no hay nada lesionado desaparecen seguro. Otros dolores típicos son los que se producen en la parte superior del pie (en el empeine) y en la zona del arco. Se deben al esfuerzo extra que le estás dando ahora a todos los músculos flexores y extensores de los dedos, entre ellos el abductor y el flexor corto del dedo gordo, que pasa por la zona del arco. Estos pequeños dolores suelen sentirse por las mañanas al levantarnos, pero desaparecen más o menos al lo largo del día o al empezar a correr. Si se tratase de una fractura por estrés no desaparecería el dolor e incluso iría a más al empezar a correr. También es común experimentar dolor en la zona de la almohadilla del pie.
Pues con esto creo que hay suficiente para poder iniciarse con seguridad en esto de correr con zapatillas minimalistas. Nadie está libre de lesionarse. El simple hecho de moverse o correr implica ese riesgo. Todos somos mayorcitos y tenemos que saber lo que hacemos. Correr con este tipo de calzado no es una panacea, pero si se hace correctamente puede ser una manera de correr muy saludable y muy poco lesiva. Ya me contaréis.
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