A veces ganar velocidad y segundos al reloj proviene de tomar las decisiones más inteligentes en el material, como las gafas de natación, y no solo de una buena preparación.
Las gafas de aguas abiertas o triatlón pueden parecer tanto un arma secreta como una pequeña pesadilla y nadie es ajeno a esos problemas comunes como es el ajuste, las fugas de agua, las correas demasiado apretadas o una mala visión. Pequeños errores con el equipamiento que posteriormente se pagan en carrera en forma de tiempo, falta de concentración e incomodidad.
Por ello y de la mano de Zone3 te damos una serie de consejos para llegar al pontón, la arena o el agua tranquilo y preparado.
UN ERROR COMÚN Y TRES TRUCOS PARA SUBSANARLO
No, las gafas de natación no se pueden comprar por puro instinto en cuanto a la talla o siguiendo el bienintencionado consejo de un compañero o amigo sobre determinado modelo. Cada deportista necesita comprobar que las elegidas se amoldan a su cara teniendo en cuenta tres factores determinantes: un buen ajuste, la altura de la correa y la adaptación a la morfología facial de cada uno.
Tener en cuenta esos tres evitará que el agua entre en las gafas, marcas rojas en la zona o incluso dolores de cabeza. Cada rostro es diferente, por lo que lo que le va bien a una persona puede irle horrible a otra.
EL TEST PARA DAR CON EL AJUSTE DEFINITIVO
Un buen ajuste empieza por el sellado, no por la correa. Prueba este sencillo test con la piel seca:
- Presiona suavemente las lentes de las gafas contra las cuencas oculares sin la correa.
- Suéltalas y comprueba si se mantienen en su sitio durante unos segundos.
- Si se sujetan con una ligera succión, tienes un buen sellado básico.
La correa solo sirve para reforzar el sellado, no para apretarte la cara. Muchos triatletas aprietan la correa tanto que parece una pinza. Eso puede dar sensación de «seguridad» antes de la salida, pero en el agua suele provocar:
- Dolores de cabeza por presión
- Dolor en las cuencas oculares después de la carrera
- Más fugas, porque la junta se deforma
LA ALTURA DE LA CORRA, LA SEGUNDA GRAN CUESTIÓN
Presta atención también a la altura de la correa. Si la correa queda demasiado alta en la parte posterior de la cabeza, las gafas pueden inclinarse y dejar entrar agua al mirar hacia delante. Si está demasiado baja, pueden resbalarse hacia abajo durante una salida rápida. Intenta que la correa quede en el surco natural alrededor de la parte más ancha de la cabeza y ajústala a partir de ahí.
LA FORMA DE TU CABEZA, LA TERCERA PIEZA DEL PUZZLE
La forma de la cabeza también influye. Algunos nadadores necesitan un puente nasal ligeramente más ancho o una montura más flexible que se adapte a sus rasgos. Tómate tu tiempo durante los entrenamientos para ajustarlas, cambia las piezas nasales si puedes y fíjate en lo que te resulta cómodo cuando nadas, no solo cuando estás de pie en la piscina.
CADA ESCENARIO Y CONDICIONES METEOROLÓGICAS NECESITAN DE UNAS GAFAS DIFERENTES
Acertar con el modelo que se ajuste al rostro es solo la mitad del trabajo para seleccionar las lentes definitivas. El gran otro gran punto a tener en cuenta son las condiciones reales de competición.
Nadar en aguas abiertas presenta unas condiciones totalmente diferentes a hacerlo en la piscina y efectuar una compra correcta puede marcar la diferencia a la hora de ver las boyas, a los demás nadadores o la orilla.


He aquí una forma sencilla de entender los tipos de lentes más comunes:
- Lentes transparentes: ideales para condiciones de poca luz, días nublados o piscinas cubiertas. No son adecuadas para sol intenso o reflejos.
- Lentes ligeramente tintadas: adecuadas para condiciones variables, como las salidas a primera hora de la mañana, en las que al principio hay poca luz y luego se va aclarando.
- Lentes polarizadas: ayudan a reducir los reflejos del sol sobre el agua, algo habitual en lagos abiertos o en el mar.
- Lentes espejadas: son buenas para días luminosos y sol intenso; reducen el brillo, pero pueden resultar demasiado oscuras a la sombra o con nubes densas.
Aquí te dejamos toda la gama de gafas de Zone3 para que te hagas a la idea y des con la tuya.
PRUEBA LAS GAFAS EN AGUAS ABIERTAS ANTES DE COMPETIR
Una vez descubierto el modelo y forma que se acopla a tu cara y eres sabedor de dónde y qué condiciones suelen darse en tu zona habitual de competición es fundamental probar las lentes en condiciones reales, no solo bajo las luces de la tienda o en la piscina.
Pruébalas:
- En aguas abiertas a la misma hora del día a la que comienza tu carrera.
- Mirando hacia el sol y de espaldas a él mientras te orientas.
- Tanto en días nublados como soleados, si puedes.
A esas primeras comprobaciones debes sumarle ‘la acción’ mediante varios entrenamientos o pruebas en aguas abiertas el que pongas a prueba los siguientes aspectos:
- La comodidad del ajuste cuando el agua está más fría y tu cara se tensa
- La claridad de las lentes bajo la luz solar real y los reflejos
- La estabilidad de las lentes al impulsarte con fuerza en las salidas, ante el oleaje, ante los giros bruscos alrededor de las boyas o ante el contacto con otros nadadores que son las situaciones más habituales donde puede que las gafas se salgan de su sitio si no se ajustan correctamente.
Esto te ayudará a descubrir qué lentes te ofrecen la mejor combinación de comodidad y visión para el lugar donde compites y no sufrir ningún contratiempo el día de la competición. Ya sea un triatlón o una travesía.









