En un deporte donde el dominio de ciertas nacionalidades es una realidad, Barnaby se ha convertido en el faro de una Italia infrarrepresentada.
No ocupa grandes titulares, no es un asiduo de las redes sociales, pero con trabajo digno de una hormiga Gregory Barnaby hizo historia en Taupo al convertirse en el primer ganador de las IRONMAN PRO SERIES por encima de Patrick Lange, Kristian Høgenhaug, Matthew Marquardt o Matt Hanson.
El italiano conquistó un circuito en el que le ha bastado con ganar una única de las cinco pruebas puntuables de su tarjeta (IRONMAN 70.3 Western Australia), subir al podio en otra (IRONMAN 70.3 Alcúdia-Mallorca) y no salir del TOP10 en un trío de ases donde figura su sexta plaza en el Mundial Ironman de Kona, la novena del Mundial Ironman 70.3. de Taupo y su octava en Ironman Cairns para llevárselo sin exhibiciones y con un sprint final entre octubre y diciembre tan discreto mediáticamente como efectivo deportivamente.
Sin embargo, su mérito traspasa el del propio título y reside en erigirse como una figura reconocible en su propio país, Italia, una tierra sin calado del triatlón de media y larga distancia y en la que todavía esperaban el nacimiento de su primera “gran” estrella moderna. Un crédito que Barnaby ha construido en los últimos cuatro años de forma acelerada desde que en 2021 debutase en Challenge Riccione.
EL PIONERO ITALIANO
En 2022 la ciudad de Tiberias presenció su primera página histórica con un tercer lugar en Ironman Israel que supuso el primer podio de un triatleta masculino transalpino en dicha distancia. Llegar y besar el santo por triplicado, puesto que aquel fue su debut en los full de la franquicia y no solo tocó posiciones de honor, sino que con su crono de 7:47:02 batió el récord azurro que tenía Daniel Fontana desde 2013 (8:05:48) convirtiéndose en el primero en firmar un Sub’8H. Para rematarlo, aquel bronce le catapultó al Mundial de Niza (2023), donde volvería a escribir otra línea dorada.
NIZA, PIVOTAL EN SU CARRERA
Antes, la PTO le había captado para probarse en todo un US OPEN en el que entró dentro del TOP10 y repetiría un año después mediante la wildcard en la T100. El preludio necesario en media para asombrar en septiembre en la Costa Azul francesa donde selló un octavo lugar con el que ningún otro compatriota había soñado antes.
UN 2024 DE ENSUEÑO
Asentado arrancó ese 2024 que ya hemos descrito en el que cuatro son los hitos de Barnaby. A la ya festejada corona de las Ironman Pro Series, el veronés suma a las vitrinas italianas la primera presea en el Campeonato de Europa Ironman con un bronce que sabe a oro detrás de Kristian Blummenfelt y Kieran Lindars. La Meca hawaiana fue testigo del tercero, con una sexta plaza con la que se mejoraba a si mismo y le hacía soñar con entrar entre los cinco mejores del mundo en el día D y con una sola bala. Tres poderosos logros que dejan en segundo plano a su primera victoria en un Ironman 70.3. internacional (Western Australia).
A sus 33 años, Barnaby tiene el presente italiano del triatlón de resistencia en sus manos. ¿Hasta dónde podrá elevarse?









