Los tres atletas ponen rostro a una deficiencia energética que compromete la salud y el rendimiento de los deportistas de resistencia, y que todavía permanece infradiagnosticada entre los hombres.

Hay un enemigo silencioso en los deportes de resistencia. No siempre aparece en una analítica, no tiene por qué manifestarse de forma evidente y, en ocasiones, tarda meses en revelar sus consecuencias mientras el deportista continúa entrenando con aparente normalidad. Se llama RED-S, el síndrome de deficiencia energética relativa en el deporte, y los testimonios del atleta Jake Smith y el extriatleta Jonathan Brownlee en una entrevista reciente en la BBC han vuelto a situarlo en el centro del debate, especialmente entre los deportistas masculinos.

“ME DIJERON QUE PODÍA ACABAR EN UNA SILLA DE RUEDAS A LOS 30 AÑOS”

«Quemaba 4.000 calorías al día, pero solo ingería 3.000» relata Smith. «Sin darte cuenta tienes un déficit de 500 o 1.000 diario, semana tras semana; ahí es cuando tu salud ósea se resiente», explica y advierte al describir el desequilibrio energético que puede producirse cuando el gasto de un deportista supera de manera continuada la energía que obtiene de la alimentación.

Jake Smith llegó a confundir la delgadez con la progresión deportiva. El británico, que había conseguido abrirse camino en la élite del atletismo y firmar un contrato profesional con Nike, comenzó a relacionar directamente la pérdida de peso con la mejora de sus marcas. Hasta que el cuerpo deja de responder.

En su caso, las consecuencias fueron mucho más allá de una caída en su rendimiento. El británico recuerda la gravedad de su deterioro físico con una frase difícil de olvidar: «Me decían que, si seguía así, acabaría básicamente en una silla de ruedas a los 30 años, porque tenía los huesos muy frágiles y la situación no hacía más que empeorar».

La advertencia médica llegó acompañada de síntomas que terminaron condicionando su vida cotidiana. «Tienes falta de sueño. Tienes hambre todo el tiempo. Estás enfadado todo el tiempo. El riesgo de lesiones es mucho mayor». Un riesgo que se hizo realidad poco después tal y como rememora «Yo sufrí dos fracturas por estrés en un plazo de cuatro meses. Fue devastador», explica. Las fracturas por estrés son una de las consecuencias más reconocibles de una disponibilidad energética insuficiente, ya que cuando el organismo no recibe energía suficiente para sostener tanto el ejercicio como sus funciones fisiológicas, reduce los recursos destinados a la reparación y el mantenimiento del tejido óseo.

Jake Smith fue diagnosticado con RED-S en 2023 y tuvo que alejarse unos meses de la práctica deportiva. Este año ha firmado su mejor marca personal hasta en tres distancias: 2:09:24 en el Maratón, 28:31 en el 10K en ruta y 13:29.78 en el 5.000m.

BRONWLEE Y LA ANTIGUA CULTURA DE NO COMER SOBRE LA BICICLETA

Si el testimonio de Smith incide en alguno de los síntomas y consecuencias de la RED-S, la reflexión de Jonathan Brownlee introduce otra dimensión de la enfermedad. El triple medallista olímpico apunta directamente a una cuestión sociológica y cultural que vertebra sobre dos grandes ítems. La alimentación y una elusión de su posible existencia al tildarlo de una condición propia de las mujeres.

«No nos educaban lo suficiente sobre la importancia de la alimentación. Era algo secundario», recuerda. Su descripción de la rutina después de un entrenamiento resulta especialmente reveladora: «Volvía de un recorrido en bici, limpiaba la bicicleta, lavaba la ropa y solo entonces pensaba en comer algo».

No se trataba únicamente de una cuestión personal. Había una percepción colectiva que condicionaba los comportamientos. «Culturalmente, se te consideraba un poco débil si comías mientras montabas en bici», explica Brownlee.

“Culturalmente, se te consideraba un poco débil si comías mientras montabas en bici”

Una idea difícil de justificar desde el conocimiento actual de la fisiología del ejercicio, pero que ayuda a entender cómo determinados hábitos pudieron normalizarse durante años en el deporte de resistencia.

El británico reconoce que aquella falta de atención a la nutrición tuvo consecuencias sobre su capacidad para asimilar las cargas de trabajo. «El impacto de eso se traducía, sin duda, en lesiones; probablemente no me recuperaba del entrenamiento tan bien como debería haberlo hecho».

También apunta a una consecuencia evidente, el rendimiento competitivo decreciente. Brownlee admite que llegaba a las carreras sin haberse alimentado suficientemente durante los días previos y que tampoco cubría las necesidades energéticas durante la propia competición. «Probablemente no rendía al nivel que podía», reconoce.

Unas palabras que evidencian otro de los grandes síntomas del RED-S, este no tiene por qué expresarse mediante una lesión grave. En ocasiones, su primera consecuencia es una incapacidad persistente para recuperar, entrenar y competir al nivel esperado.

“SE PERCIBE COMO UN PROBLEMA FEMENINO MÁS QUE MASCULINO” EL INFRADIAGNÓSTICO Y ESTIGMA ENTRE LOS HOMBRES

El otro gran aspecto más importantes de las declaraciones de Brownlee para la BBC es su referencia al estigma que todavía rodea a la RED-S entre los deportistas masculinos.

«Se percibe —aunque no debería ser así— más como un problema femenino que masculino, pero sin duda también afecta a los hombres», explica.

Durante años, la deficiencia energética en el deporte se abordó principalmente desde la perspectiva de la salud femenina y el problema se relacionó principalmente con la denominada tríada de la atleta femenina, debido a su asociación con las alteraciones menstruales y la salud ósea. Sin embargo, el Comité Olímpico Internacional amplió el concepto en 2014 y adoptó la denominación RED-S al reconocer que el síndrome afecta a ambos sexos.

Brownlee considera que existen diferencias en la manera en que se manifiesta y se detecta. «En cierto modo, en las mujeres es más evidente, hay signos más claros. En los hombres puede pasar un poco desapercibido y, de repente, te golpea con una lesión realmente grave».

El triatleta británico identifica además un problema de diagnóstico: la deficiencia energética no suele ser la primera explicación que un deportista masculino contempla cuando aparecen estos síntomas. «Existe un estigma asociado, en el sentido de que no se considera la respuesta obvia a algunos de tus problemas, sino que se descubre más adelante».

LIONEL SANDERS: EL CASO ‘PERFECTO’ DE RED-S

El debate tampoco es ajeno a otros grandes nombres del triatlón. Lionel Sanders explicó en 2025 – tal y como dejamos reflejado en este artículo – que sus problemas físicos estaban causados por la deficiencia energética relativa en lo que puede ser uno de los ejemplos más gráficos y completos de lo que exponían de forma separada Smith y Bronwlee en cuanto a la afectación de la salud ósea, hormonal y cognitiva.

Después de un excelente comienzo de temporada, con victorias en los IRONMAN 70.3 de Oceanside y St. George, tuvo que modificar sus planes competitivos por problemas físicos y una fractura por estrés en la zona sacra. Una lesión que se unía a una fractura por estrés previa, una fractura de costilla de trocánter en 13 meses y haber enfermado 10 veces en 15 meses. A ello, se sumó un IMC peligroso derivado de la quema de masa magra y una dieta en la que bajó su ingesta calóricamente a consecuencia de una mala interpretación de los síntomas y su rendimiento que aceleraron su deterioro; serios problemas de insomnio y disminución de los niveles de testosterona entre otros.

Tres experiencias que ayudan a visibilizar el problema entre aficionados y profesionales y romper el tabú masculino.