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El canadiense se ha testado en la distancia que peor se le ajusta, y ha asegurado que quiere sostener los ritmos cuando corra un olímpico

Solo un animal de la talla de Sanders se le ocurriría decir que con 5 semanas de bloque, pretende sostener los mismos ritmos durante el doble de tiempo.

Decimos esto luego de ver el último de vídeo del capo de Windsor. Como él mismo explicó unos días atrás, estructurará la temporada alrededor de su capacitación de triatleta multidistancia. ¿Qué significa ello? Pues que bloque a bloque de entreno, Sanders va a pasar de prepararse para un triatlón sprint, a ponerse apunto para un full.

Y la rueda ya ha empezado a rodar. Luego de unas semanas dónde Lionel se ha dedicado en mayor parte a sumar horas en el agua, con la ayuda de compañeros nadadores y de un entrenador que le  corregía en directo, el de Canyon estaba listo para un primer test.

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El menú era simple hacer un triatlón sprint en formato contrarreloj, con ciertos ajustes: La bici y la carrera se darían al cabo de unas horas de la natación, y el tramo de ciclismo lo haría con la nueva Speedmax.

Como era de esperar -y a pesar de las reflexiones previas- Sanders nadó con un ‘discreto’ crono de 12:03 para las 1000 yardas en el agua (914,4m) que arroja un ritmo de 1:19/100m. Un tiempo con el que Lionel no se sintió nada bien, ya  que según los entrenos que venía realizando, debería haber rondando el 1:17/100m, aunque debemos tener en cuenta que no deja de ser un test, y no una carrera.

Llegó pues, el turno del espectáculo. Material de competición -traje sin mangas, evitando ya los problemas vividos en Daytona- Bici con perfil grande delante y lenticular atrás, y mucho gas en las piernas por el poco volumen que Sanders nos tiene acostumbrados.

20km a 47,3 km/h de media, para los que empleó 25’19” a una potencia media de 383w. Unos números que según él, sólo le valen para un olímpico, ya que su corazón apenas se inmutó (la FC media se queda en solo 134, que a pesar de ser un valor personal, queda lejos de la referencia para un esfuerzo tan corto). Sin duda, asombra la facilidad con la que el triatleta ‘toca’ números cercanos a los 400w en las primeras semanas del año.

Para el 5k final, Sanders tenía guardada más de una sorpresa. La primera es el calzado. Lionel quiere ser más rápido, y eso tiene nombre; Nike, y apellido; Alphafly. La segunda es la mejor transición de su vida. Ritmo de 3:01/km para los 5 kilómetros, crono de 15:08, y un pulso de 147 pulsaciones.

Un punto de forma a pie que se remonta 3 meses atrás, cuando también logró la mejor marca de su vida, esta vez ‘en seco’ con 14:34.

Pero la mente de Sanders no conoce límite, así que el reto que se ha propuesto a si mismo es simple: lograr sostener todos los ritmos que  hemos citado, en su asalto a la contrarreloj olímpica. ¿Tendrá Sanders en sus patas un 10k sub 31 después de mover durante casi una hora +380w? ¿Bajará el ritmo crucero de ±1:19/100m en el que ‘vive estancado’ desde sus últimas competiciones?

El resultado en unas semanas…

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