No lo tuvo fácil, pero Zardi superó cada obstáculo que le puso la vida para dar esquinazo a la muerte y convertirse en leyenda paralímpica dejando innumerables lecciones de resiliencia e inclusividad.

Siete vidas tiene un gato, unas cuantas tuvo Alex Zanardi en sus 59 años de vida. La del italiano fue una existencia felina, de obligado comportamiento taimado para eludir una muerte que le persiguió siempre y le alcanzó el pasado 1 de mayo, como más tres décadas antes lo hizo con otro hombre de motor como Ayrton Senna. Debe ser cuestión de leyendas esa fecha.

Tres años coincidieron en los circuitos de la F1, el lugar donde el brasileño reformuló el concepto de la preparación física, puso sobre la mesa la importancia de la natación y cimentó un legado deportivo que los números dirán que consta de tres títulos mundiales e inmaterial en términos de aquello incontable – lo sentimental – antes de que la curva Tamburello del Autódromo Enzo e Dino Ferrari le sesgase la vida y lo elevase a un templo maldito, a la vez que salvaba sin saberlo la vida de otros tantos compañeros derivado de los cambios de seguridad que llegaron tras su trágica partida.

LAUSITZRING, EL LUGAR EN EL QUE RENACIÓ ZANARDI: “MIRÉ LA MITAD QUE QUEDABA, NO LA MITAD QUE SE HABÍA IDO”

Aquel día negro, Zanardi ya no estaba allí, su nombre ya era uno más en pasado y presente intermitente de la historia de la F1 y volaba hacia la serie CART donde conquistó dos entorchados antes de ganar la primera de sus batallas reales en 2001, en el Lausitzring – hoy EuroSpeedway Lausitz – donde un accidente le puso cara a cara contra la Parca: perdió casi las tres cuartas partes del volumen sanguíneo, ingresó en el hospital con menos de un litro de sangre y sobrevivió a siete paradas cardíacas y diecisiete intervenciones quirúrgicas.

El italiano había desafiado al destino, uno por el que ‘entregó’ sus piernas a cambio.  En contrapartida, Zanardi había sellado su sino como icono de la resiliencia, superación y el deporte paralímpico. Su filosofía plasmada en palabras “Cuando me desperté sin piernas, miré la mitad que quedaba, no la mitad que se había ido” como reacción a las consecuencias sobre su cuerpo y vida y su frase “De la emoción me tiemblan las piernas” al ser reconocido solo tres meses después del accidente en el Salón del Automóvil de Bolonia debió ser indicio suficiente del carácter de un hombre que sin buscarlo cambió la percepción del deporte adaptado a ojos del público de su país.

DE FIGURA DEL AUTOMÓVIL A ESTRELLA DEL CICLISMO PARALÍMPICO: “SOY FELIZ”

Porque sí, su perseverancia le llevó a volver a pilotar – se volvió a subir a un F1 adaptado en 2006 – e incluso subió al podio en la Campeonato Mundial de Turismos, pero con el tiempo y tras un encuentro casual con el paraciclista Vittorio Podestà, Zanardi había puesto sus ojos y su maquinaria en una nueva pasión: la handbike y el ciclismo adaptado.

Aquella afición se convirtió en su nueva profesión y los Juegos Paralímpicos su nuevo objetivo. Una sociedad tan prolífica como mediática para un colectivo siempre abiertos a nuevos referentes que abran las puertas de par al aficionado generalista. Dos Juegos Olímpicos (Londres 2012 y Río de Janeiro 2016), cuatro oros y dos platas olímpicas. Además, y hasta 2019, otros doce títulos mundialistas, cinco platas y un bronce en ciclismo adaptado. “Soy feliz” gritó tras saborear el primero de sus oros olímpicos en la capital británica.

Alex Zanardi Juegos Paralímpicos Londres 2012
Alex Zanardi en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012. Fotografía: Olympics.
TAMPOCO SE LE RESISTIERON LOS MARATONES

Sin embargo, el ciclismo no fue el único deporte que le vio renacer. También lo hizo el atletismo, donde Zanardi debutó en los escenarios ‘grandes’ en 2007, con una cuarta posición en el Maratón de Nueva York. Lugar en el que cuatro años después reinaría con un triunfo en 2011, uno más de los otros tantos que logró en la distancia de Filipides a lo largo de su vida.

ZANARDI, EL RECORDMAN DE IRONMAN ADAPTADO: EL HITO DE IRONMAN CERVIA AL BORDE DEL SUB’8H

Ciclismo y atletismo, handbike y sillas de ruedas en mano hechos. El triatlón simplemente pareció ser el paso natural – y complementario pues no dejó el paraciclismo – de una figura cuyo impacto fue inmediato en Ironman.

Debutó casi directamente en el Mundial de Kona de 2014 acreditado por uno de sus patrocinadores y Zanardi respondió con un crono de 9:47:14. Un crono al alcance de muy pocos, que tardó lo mismo que tarda una vuelta rápida en el ‘Templo de la Velocidad’ que es Monza y ‘Zanna’ rompió la barrera del Sub’9h en Ironman Barcelona 2017. Menos de un año después, estableció en el récord mundial para atletas con discapacidad dentro del circuito Ironman en Ironman Cervia con un tiempo de 8:26:06 y en ese mismo escenario, pero en 2019 Alex dejó una de sus últimas exhibiciones en un reto calificado como ‘imposible: completar el Ironman Full Distance y, al día siguiente, intentarlo en la modalidad Ironman 70.3. y lo hizo, vaya si lo hizo. Nuevo récord mundial en Full Distance con un registro de 8:25:30 y un Ironman 70.3 en 4:31:38.

Alex Zanardi Ironman 70.3 Italy 2017
Alex Zanardi en Ironman 70.3 Italy en 2017 en Pescara. Fotografía by Alex Caparros/Getty Images for Ironman)

Siete años después, su plusmarca Ironman sigue reinando en su categoría. Dígitos para enmarcar, marcados no por la ambición sino la pasión de un atleta que tuvo siempre claro que “siempre merece la pena vivir” y comprendió rápido que el deporte ofrecía posibilidades “increíbles” para mejorar la vida diaria y “encontrar motivaciones”.

El testimonio vivo de que querer es poder y así lo reflejó en sus reflexiones: “Mirar a alguien que consigue un gran resultado significa entrar en el camino que lo llevó a involucrarse todos los días y hacerlo lo mejor que pudo. Te hace decir: ‘yo también puedo hacerlo’. Aún más si enfrente tienes a alguien que ha perdido las piernas, brazos, vista o tiene una discapacidad mental. Te hace comprender que lo que importa es el deseo: si realmente has decidido a dónde ir, tu último problema es convertirte en campeón. Solo hazlo, y tal vez también te conviertas en un campeón. El entusiasmo es un fuerte impulso”.

SUS HITOS COMO ‘ENGANCHE’ PARA PROPULSAR LA TECNOLOGÍA PARALÍMPICA

Ese hacerlo se tradujo también en revolución tecnológica gracias a su trascendencia mediática y deportiva en Italia. Con su trayectoria y logros, hace casi dos décadas ‘Zanna’ puso de relieve la importancia del desarrollo de la tecnología de asistencia en pos de la autonomía de las personas con lesiones y necesidades como la del expiloto, no solo en el ámbito diario sino en un abanico deportivo limitado llevando a la innovación de muchos de estos dispositivos en pos no solo de una mejora del rendimiento deportivo – ahí están sus constantes récords y mejora de su calidad de vida activa – sino un cambio de la percepción social de la discapacidad dejando de ser visto como algo limitante en un porcentaje variable según el recepto.

“OBJETTIVO TRICOLORE” EL ACCIDENTE QUE DESENCADENÓ SU MUERTE

Ironman fue el (pen)último vals deportivo. Alex Zanardi volvió a citarse en 2020 con la Calaca. Desgraciadamente y durante de la carrera de relevos paralímpica ‘Obiettivo tricolore‘ el italiano perdió el control de su handbike y chocó contra un camión. Su condición neurológica fue denominada como “claramente crítica en lo que respecta al daño cerebral por el director de la unidad de cuidados intensivos del Hospital policlínico Santa Maria alle Scotte en Siena, Sabino Scolletta.

“NO HE QUERIDO DEMOSTRARLE NADA A NADIE, SOLO A MI MISMO, PERO SI MI EJEMPLO SIRVE, MEJOR AÚN”

Seis años libró con las complicaciones derivadas de aquello hasta que aquel zarpazo se convirtiese en el definitivo y Caronte reclamase en su barca el alma de un hombre que se fue dejando un legado indestructible. “Entendí que el secreto para vivir bien es disfrutar del camino, porque cuando cruzas la línea de meta se acaba y siempre hay un poco de melancolía” dijo un día. “No he querido demostrarle nada a nadie, el desafío era solo conmigo mismo, pero si mi ejemplo sirve para llenar de confianza a alguien más, mejor aún” dijo otro.

Simplemente el testamento en vida de un hombre que no quiso erigirse como ejemplo de nada, pero que lo fue de casi todo. Especialmente, referente y vocal de las personas con discapacidad verbalizando realidades incómodas de cara a una sociedad todavía ‘ciega’ con la problemática y discriminación social ‘sorda’ en su día a día. “Si alguien guapo, bien vestido y bronceado se te presenta en una entrevista de trabajo, estás inmediatamente dispuesto. Si alguien viene en una silla de ruedas, actúas con cautela. El gran desafío es trabajar para enfocarse en las personas y en lo que tienen por ofrecer” señalaba en una entrevista.

Y, con esa melancolía de la que él mismo hablaba, lo hacemos ahora al recordar su figura. Santo y seña del deporte adaptado, leyenda del ciclismo e Ironman de larga distancia e icono en pos de la inclusión de las personas discapacitadas.