La triatleta rezuma felicidad y confiesa los entresijos de su actuación en el Campeonato de Europa donde el calor fue un factor determinante.

Helene Alberdi volvió a subirse el pasado domingo a un podio continental al conquistar la medalla de bronce en el Campeonato de Europa de Triatlón de Media Distancia disputado en Banyoles, un resultado labrado kilómetro a kilómetro bajo un calor que condicionó la carrera y también su rendimiento en una jornada en la que su capacidad de sufrimiento y gestión del esfuerzo tuvo recompensa.

Un tercer puesto que le supo a gloria a la vizcaína de 35 años que no oculta la emoción por el resultado obtenido “Satisfecha y emocionada porque detrás de esto hay mucho trabajo. Al final, cuando las cosas salen es una alegría inmensa“.

La medalla europea prolonga una temporada brillante para la triatleta vasca. Hace apenas unas semanas se subía al segundo cajón del prestigioso TradeInn Zarauzko Triatloia, poco antes se proclamó campeona de España de la distancia y a principio de curso se alzó con la victoria en TriXilxes y rozó el podio en el Campeonato de España de Duatlón Media Distancia. Ahora, cuatro años después de tocar el cielo en su casa, en Bilbao, ha vuelto a probar las mieles del éxito continental. “Campeona de España y bronce europea. Se dice fácil, pero no lo es. Yo creo que es para estar contenta y así lo estoy“.

“SUFRÍ MUCHÍSIMO AL FINAL”

Lo sabe bien una mujer que compatibiliza con entrega su labor como médico y su faceta como triatleta de alto nivel con la maternidad. Una maternidad, en este caso la segunda, tras la que regresaba a la competición a principios de 2026 demostrando una vez más ser capaz de abarcarlo todo. No sin esfuerzo como sucedió en Banyoles cuyo camino hasta la medalla estuvo lejos de ser sencillo.

El intenso calor endureció una prueba que terminó convirtiéndose en una batalla contra el desgaste físico. Alberdi pasó de tener todo bajo control – o al menos todo lo que se puede tener en un triatlón – salir tercera del agua junto a la italiana Sara Sandrini y encontrarse cómoda en los primeros compases a sufrir hasta el último kilómetro. “Al principio me encontraba bien, pero después cada vez me fui encontrando peor y al final sufrí muchísimo. No obstante, pude aguantar el tercer puesto y contenta con ello” reiteraba Alberdi que vio como tanto la mencionada Sandrini como Marta Bernardi, a la postre campeona, se le escapaban sobre las dos ruedas.

Una Helene que vivió los últimos kilómetros en el alambre azotada por las altas temperaturas y si bien reconoce que probablemente el resultado no hubiese cambiado, puesto que gozaba de un colchón importante respecto a María Vilas, cuarta, el recorte a solo 14 kilómetros de carrera a pie en lugar de los veintiuno tradicionales sí admite que de haberse disputado el medio maratón “hubiese sufrido muchísimo más para lograr el bronce”.

Tanto es así que no creyó tener podio seguro hasta casi la misma línea de meta “Hasta que no quedaban 500 metros no me vi en el podio. Antes de eso no me fiaba del todo y fue un sufrimiento hasta meta” confesó ante las cámaras de la FETRI.

Helene Alberdi, un valor seguro que sigue brillando en su madurez deportiva.