El intento de Lucy Charles-Barclay por clasificarse para los Juegos de la Commonwealth en natación ha llegado a su fin. El objetivo era ambicioso, muy ambicioso podría decirse y finalmente no ha podido ser.

UN RETO CASI IMPOSIBLE DESDE EL PRINCIPIO

La británica venía de una situación complicada tras pasar por quirófano en enero por un problema en el tendón plantar. Lucy se vio obligada a parar la carrera a pie y reinventar su inicio de temporada y ahí es donde apareció la idea de volver a centrarse en la natación y probar algo grande.

La progresión fue rapidísima y en apenas semanas pasó de nadar en 17:29 a bajar hasta 17:08 en 1500 metros, lo que le permitió meterse en las pruebas de selección con Inglaterra, pero claro, el listón estaba en otra liga.
La marca mínima era de 16:26 y su mejor histórico era de 16:35, por lo que en ese contexto y recién salida de una lesión, demasiadas piezas tenían que encajar a la vez.

UNA ENFERMEDAD LO CAMBIA TODO

Por si el reto no era ya suficientemente complicado, llegó otro golpe justo antes del momento clave, una enfermedad en la semana previa.

En la final, Lucy Charles-Barclay terminó en 17:03, remontando posiciones al final pero lejos de lo necesario para pelear la clasificación. La victoria fue para la joven Amelie Blocksidge, que sí bajó de la mínima con autoridad.

MÁS QUE UNA MARCA: UNA LECCIÓN

Más allá del resultado, la propia Lucy lo dejó claro después y es que esto no iba solo de hacer un tiempo.

Este proceso ha sido una forma de volver a sentirse competitiva en pleno proceso de recuperación. Una manera de mantener el foco, de seguir construyendo, incluso cuando no podía competir en triatlón.

LO IMPORTANTE: YA ESTÁ DE VUELTA

La parte positiva es que Lucy ya está reintroduciendo la carrera poco a poco, combinando sesiones de correr y caminar y eso, en realidad, es la mejor noticia de todas, porque el objetivo grande no era la piscina sino que era volver al triatlón y eso está cada vez más cerca.