El eibarrés firma una de sus mejores actuaciones el día que Mikel Arrasate conoce de primera mano la crudeza de la versión larga de un evento cuya mítica cima dictó sentencia.
Alpe d’Huez Triathlon no hace prisioneros. Esa es una afirmación que todo triatleta presente en los Alpes conoce bien, pero no es lo mismo conocer tal mito, que ser víctima del mismo. Eso debe pensar un Mikel Arrasate que debutaba en la distancia larga y que, tras ser uno de los grandes protagonistas del día, y pese a ser uno de los mejores, cayó en las garras de uno de los triatlones más duros del mundo.
La edición de 2026 deja el triunfo de Thomas Steger que hizo de la subida a Alpe d’Huez su trampolín al número uno y de su carrera a pie, una cuasi medio maratón de supervivencia y resistencia para escribir su nombre en el vigésimo aniversario del evento. También la extraordinaria actuación de un Pello Osoro que echó mano e oficio y experiencia para protagonizar una espectacular remontaba que le valió el TOP10.
ARRASATE EN LA POMADA EN UNA NATACIÓN EN LA QUE SOBRESALIÓ PIERRE DUPUY
Entrada estrecha, multitud de triatletas, neopreno ajustado, día soleado, 2,2K en el en el Lac du Verney y una señal de salida. Eso es todo lo que necesitó el galo Pierre Dupuy (25:26) para romper la carrera, marcharse en solitario y dejar un reguero de nadadores a una distancia que superó el minuto con Max Studer y Jules Bidaux (26:42) – quien fuera el mejor en este sector hace un año – más de dos respecto a Tom Vaelen y Dries Matthys o un Mikel Arrasate que arrancaba con buen pie su primera experiencia en la versión larga de la competición y rozaba el TOP10 al finalizar el primer segmento.
El vizcaíno respondía con creces a ese primer envite saliendo junto a Esteban Bringer y aventaja en más de medio minuto a Thomas Steger – a la postre vencedor – en uno a Émile Blondel-Hermant y en dos minutos a una figura clave como Jon Breivold, defensor del título que emergía del agua a cuatro minutos de la cabeza.
ARRASATE Y STEGER, LOS MÁS AGRESIVOS EN LA MORTÉ
Los primeros compases sobre la bicicleta brindaron una interesante doble tendencia en carrera que se escenificó en el paso por Séchiliènne. Por un lado, Pierre Dupuy ampliaba su distancia respecto a sus perseguidores hasta los tres minutos y medio, mientras que Robin Dupoy, Nick Thijs, Vaelen, Dries y Arrasate aprovecharon ese terreno para cazar a Studer y Bidaux y formar un pelotón de siete unidades al que posteriormente se le uniría Antonin Lagarde, Luke Pollard y Pol Le Bot. Un rumbo que también adquiría un Breivold cuya remontada en ese punto ya era notable – ya había dejado atrás a Steger – y se situaba a medio minuto de ellos justo antes de afrontar la ascensión al Grand-Serre.
Una subida que no partía como la más determinante del día, pero que no desaprovecharon ni Arrasate ni Steger quienes vieron en la primera dificultad del día la oportunidad para moverse, dejar atrás a un grupo que acabó por disolverse para dar paso a la asociación de Blondel-Hermant y Pollard seguidos de cerca de Breivold, y tras imprimir un ritmo al alcance solo de ellos, acabar la soledad de Dupuy en su cima, en La Morte. Acción que les permitió dejar al dúo perseguidor a dos minutos y medio y a tres y medio a Breivold.
DUPUY Y ARRASATE, UNA POTENTE Y DEMASIADO ALEGRE ENTENTE ENTRE COL DU MALISSOL Y EL COL D’ORNON
Sin embargo, esa entente a tres duró lo mismo que dura un caramelo en la puerta de un colegio y echando mano de ese dicho tan cierto que argumenta que las bajadas son tan válidas como las escaldas para hacer daño, Arrasate y Dupuy castigaron a un Steger que quedó se vio obligado a ceder y quedar en tierra de nadie poco antes de arrancar el explosivo Col du Malissol (2,4km al 8,5% de pendiente media) que, pese a las expectativas depositadas en él, no marcó diferencias entre los mejores.
Algo que sí hizo en la larga bajada, el llaneo y posteriores repechos que les llevaron hasta Le Pernier. Estos sirvieron como escenario perfecto para cimentar la alianza entre Dupuy y Arrasate. A relevos y con el objetivo común de distanciar a los hombres más poderosos que tenían a sus espaldas ambos colaboraron para agrandar hasta los dos minutos su renta respecto a Steger y ampliarla hasta casi los cuatro con Blondel-Hermant y César Neveu a pies del Col d’Ornon.
Un Col d’Ornon (14,4Km a 4% medio), puerto de transición hacia Alpe d’Huez que infringió desgaste, pero que, con el coloso del día en el horizonte, Arrasate se decantó por ceder el peso de su ascensión a Dupuy. Una decisión aparentemente inteligente en ese momento que en retrospectiva pudiera ser el primer síntoma de cansancio del vasco.
Una cierta relajación que aprovechó Steger para situarse a 1’20” mientras que a grandes rasgos mantuvieron las referencias previas con Blondel-Hermant, quien eso sí, lograba volar en solitario en la tercera plaza después de soltar en la subida a Neveu, a quien el podio se le escapaba por minuto y medio.
Peor le iban las cosas a un Breivold que allí donde el año anterior voló para superar a todos sus rivales y coger un liderato que ya jamás abandonó, en la presente edición ‘penaba’ a más de nueve minutos de la cabeza peleando por no perder su posición dentro del TOP20.
ALPE D’HUEZ ENTIERRA A ARRASATE, ENCUMBRA A STEGER Y AÚPA A OSORO
El siempre majestuoso Alpe d’Huez hizo honor a su bien ganada fama y, en esa forma tan particular que tienen los ascensos más temidos a la vez que amados del ciclismo mundial, transformó y alteró irremediablemente la dinámica de una carrera cuya provisionalidad pendía de no ser víctima de ese hombre del mazo invisible escondido en cualquiera de sus curvas.
Ejemplo de ello fueron los primeros 4K y es que, al paso de La Garde (sexta curva), Mikel Arrasate probaba esa realidad irrefutable e incapaz de seguir el paso de Dupuy cedía un minuto con el galo, a la vez que era testigo de cómo Steger se encimaba sobre él. Posteriormente lo haría Blondel-Hermant para relegarle por primera vez en decenas de kilómetros fuera del podio en lo que sería el comienzo de su calvario.
Además, el adelantamiento a Arrasate solo fue el primer paso de un ascenso meteórico del austríaco hacía un liderato que asumió a 7,3k de la cima. Un puerto que Steger coronó con casi cuatro minutos respecto a Blondel-Hermant quien parecía no sucumbir al cansancio del duatlón del día anterior y se erigía como candidato a la machada; y cinco con un Dupuy que veía como a poco más de minuto y medio se le acercaba para poner en duda su plaza Louis Richard, quien paralelamente trataba de mantener a raya a Clement Grandy y a Tom Vaelen.
PELLO OSORO, EL ‘CURRANTE’ QUE PISA PUESTOS NOBLES Y MUGICA HACE DE BUEN APRENDIZ
Si Arrasate era la principal víctima de la crueldad de Alpe d’Huez que le regalaba fuera del TOP15 en la T2, la cara era un Pello Osoro que desde un segundo plano y un trabajo de hormiga, superaba a rivales uno tras otros para finalizar la bicicleta en novena posición. Cuatro detrás de él, en decimotercera posición lo hizo un Mikel Mugica que con la misma estrategia que su compañero del Peñota Dental Alusigma iba a comenzar la carrera a pie en condiciones de aspirar al TOP10.
STEGER, UNA GESTIÓN MAGISTRAL PARA OBTENER LA GLORIA
En el l’Altiport de d’Huez y con el Col de Sarenne como guardián se dirimió las últimas batallas del día. La de la victoria y la del podio con cinco protagonistas divididos en dos luchas diferentes.
Tres minutos separaban a Blondel-Handel de un doble triunfo histórico, en frente, un Thomas Steger ( 5:33:41) que buscaba y conseguía su primera victoria en Alpe d’Huez después de un ejercicio de contención en el que su gestión de la ventaja y el temple para hacer tal cosa fueron determinantes para no claudicar ante Émile Blondel-Hermant (5:36:07), que lo intentó hasta los últimos compases y que se dejó ir al final consciente que dar caza al centroeuropeo era imposible.
Por detrás, la terna entre Dupuy, Richard y Grandy pronto desveló a su vencedor. Si bien el primero partía con ligera ventaja fue Louis Richard (5:38:48) quien desde un primer momento se dibujó como el único candidato a un bronce que construyó en los primeros kilómetros y confirmó en línea de meta.
EL RETORNO DE OSORO AL TOP10 MARCA UNA CLASIFICACIÓN CON 3 DE LOS NUESTROS EN EL TOP15
Con incertidumbre, pero con un tesón inigualable luchó Pello Osoro por un TOP10 que por momentos esa carrera a pie que tantos problemas le ha dado este año le negó, pero que al final, superó para recuperar una de las dos posiciones que hubo perdido en los primeros compases del cuasi medio maratón y firmar un TOP10 que no lograba desde 2019.
Tras él, Mikel Mugica sellaba una igualmente impresionante decimotercera plaza y Mikel Arrasate cerraba con nota, muchas lecciones en el bolsillo y un TOP15 su debut.
La veteranía demuestra la importancia de la misma en una prueba de este calibre, mientras que la juventud de nuestro triatlón ilusiona de cara al futuro inmediato el curso que se cumplían 15 años desde la primera victoria de Víctor del Corral en este lugar.







