Entrenar en plena ola de calor se convierte en misión casi imposible, también en aguas abiertas. Por eso os dejamos la guía clave para poder ejercitarte con seguridad.
España (y Europa) se encuentra inmersa en la primera ola de calor del año cuando apenas nos encontramos a finales de mayo en un suceso cada vez más habitual en el calendario anual. Con una previsión que anuncia que las altas temperaturas continuarán durante los próximos días, la práctica deportiva se ve directamente afectada por estas, también la natación en aguas abiertas.
Pese a la paradoja que mantenerte a remojo en mares o ríos puede suponer, ejercitarse en el agua en estos episodios de calor extremo necesita de precaución. Por eso, os dejamos una serie de consejos clave para nadar y entrenar en aguas abiertas durante la ola de calor y evitar sufrir hipertermia, popularmente conocido como un golpe de calor.
¡NO NADES A MÁS DE 28°C! SÉ INTELIGENTE Y NO TE PONGAS EN RIESGO
Pese a que el umbral de calor de World Aquatics se sitúa en el límite de 31°C para sus competiciones oficiales, lo cierto es que tras el fallecimiento de Fran Crippen en 2010, muchas federaciones como la británica consideraron que independientemente de la distancia en la que se compite la temperatura máxima para celebrar una prueba en aguas abiertas es de 28 ºC.
Por eso, y dado que se trata de entrenamientos amateurs, no arriesguéis vuestra salud y limitaros a daros un chapuzón si veis que el termómetro acuático llega a esas temperaturas.
LIMITA LA ACTIVIDAD FÍSICA INTENSA
Si puedes, limita la cantidad de actividad física intensa y de tiempo que haces durante la parte más calurosa del día.
NO ENTRENES EN LAS HORAS CENTRALES DEL DÍA
Consulta las previsiones meteorológicas para ver cuándo hará más fresco. Cuando sea posible, planifica realizar actividades físicas a primera hora de la mañana o a última de la tarde, el momento del día cuando las temperaturas suelen ser más bajas.
PROTÉGETE DE LOS RAYOS UV – NO CAIGAS EN LA TRAMPA QUE CONDUCE A PÉRDIDA DE LA NOCIÓN DEL TIEMPO Y QUEMADURAS
El efecto refrescante del agua puede proporcionarte una falsa sensación de seguridad y hacerte obviar que a esas temperaturas lo niveles de los rayos UV (ultravioleta) son más fuertes debido a las reflexiones superficiales. Eso provoca por un lado esa sensación refrescante enmascare la sensación de ardor en la piel, lo que hace que muchos nadadores permanezcan en el agua y expuestos más tiempo. Y, por otro, y consecuencia de ello, hace que las quemaduras solares sean más probables y más graves durante la natación.
Por ello, aplica protector solar resistente al agua 30 minutos antes del inicio de la práctica deportiva y vuelve a aplicarlo con regularidad. Hazlo por todo el cuerpo y no olvides zonas que a menudo se pierden como orejas, pies, manos y la nuca (el cuello puede quedar exento si tienes la piel sensible). Los labios también necesitan protección.
Además, y tal y como señalábamos en el segundo consejo, limita tu tiempo de exposición y entrenamiento.
EXTRA: LAS MEDUSAS, LAS INVITADAS INDESEADAS DEL VERANO
Protégete de las medusas. El incremento de la temperaturas en el agua implica la llegada de medusas en mar abierto. Por eso, aconsejamos que te embadurnes con una capa de vaselina o grasa en la piel expuesta para evitar que las púas de los tentáculos penetren en tu piel.
¡EVITA LA DESHIDRATACIÓN!
Otro de los false friends de la natación en verano, más en aguas abiertas. Esa sensación refrescante puede inducirte a olvidar o dejar en segundo plano la hidratación, algo que no sucede en una salida en bicicleta o sesión de atletismo pues las consecuencias son evidentes.
Por ello, la hidratación debe comenzar antes de entrar en el agua. Entre 15 y 30 minutos antes de empezar hidrátate y, una vez comiences a nadar, cada 15-20 minutos haz pausas regulares para beber. Y al terminar, sigue hidratándote.
La siguiente cuestión parece evidente ¿qué beber? El agua sigue siendo un sí obligatorio. Sin embargo, las bebidas electrolíticas se vuelven imprescindibles durante los episodios de calor extremo. Estas bebidas ayudan a reponer el sodio y el potasio que se pierden por la sudoración. Eso sí, es clave que mantengas dichas bebidas a temperaturas ‘frescas’ o frías.
¡Recuerda! Tener sed, tener la boca seca, sentirse fatigado o mareado, sentir calambres son síntomas comunes de deshidratación y esta es un factor determinante que puede conducir a sufrir un golpe de calor.
DESHAZTE DEL NEOPRENO Y DÉJALO EN CASA
Si la temperatura del agua supera los 24 °C no te pongas el traje de neopreno. Opta por una camiseta de alta visibilidad o simplemente un bañador normal como los de la gama de Zone3. Utiliza el neopreno a esas temperaturas aumenta el riesgo de sufrir un golpe de calor (hipertemia).
MANTENTE VISIBLE Y EQUIPATE ADECUADAMENTE
Igual que sucede en cualquier época del año es imprescindible para garantizar tu seguridad que te hagas visible en el agua. Por eso, utiliza una boya de colores vivos como la de Zone3 y vístete con gorros y bañadores fluorescentes para que los socorristas y embarcaciones puedan verte fácilmente.
VES ACOMPAÑADO
Es evidente que, con la llegada del calor, las playas, ríos, lagos y pantanos se llenan de gente. No obstante, al entrenar en olas de calor es aconsejable hacerlo acompañado de forma que puedas tener o pedir ayuda inmediata en caso de necesitarlo.









