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Además de innovar en infinidad de aspectos, el control antidopaje ha sido uno de los principales ‘claims’ de la PTO en cuanto a la Collins Cup

Una de las grandes quejas que ha existido entre los bastidores del deporte de élite este último año y medio, es la poca presencia -o nula- de controles antidopaje sobre los atletas.

Parte de ello ha provocado que muchos ‘tramposos’, den rienda suelta a sus preparaciones a base de sustancias prohibidas, dando lugar a muchas marcas o logros que han dejado sorprendido a todos los que siguen los deportes de resistencia.

De la misma manera que la PTO se ha propuesto marcar un hito en el triatlón con la Collins Cup, y con la consolidación del trideporte con un futuro con más profesionales en el gremio, la persecución de un deporte limpio va de la mano con los valores fundacionales de la organización.

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Por ello, se anunció que en la Collins Cup, se pondría en práctica el nuevo método llamado “marcas de sangre seca” (dried-blood spots), que la misma WADA (Agencia Mundial Antidopaje), definió como un antes y un después en la lucha contra el doping.

¿En qué consiste el método?

La “sangre seca” ya se ha usado en Tokio durante las olimpiadas, y consiste en un pinchazo en el dedo o la parte superior del brazo de un atleta con una aguja, seguido de una rápida recolección de algunas gotas de sangre en un trozo de papel de filtro.

Las gotas de sangre secas se analizan luego en un laboratorio para detectar sustancias dopantes, y conservará casi al 100% su composición, por lo que el famoso pasaporte biológico será mucho más completo.

Las ventajas sobre el tradicional análisis de sangre y orina son los siguientes:

  • Recolección de muestras simplificada (por ejemplo, un pinchazo en el dedo)
  • Menos invasivo que los métodos actuales para tomar muestras de sangre o orina, mucho más cómodo para el atleta
  • Necesidad de un volumen muy pequeño de sangre para la prueba (según el tipo de análisis)
  • Logística de recolección y transporte mucho más simplificada
  • Se requiere de menos espacio para almacenar las muestras
  • Posibilidad de realizar más tests por el mismo precio, o aumentar la frecuencia de las visitas de ‘vampiros’
  • Beneficios potenciales con respecto a la estabilidad de la muestra (menos degradación)

Uno de los triatletas que metió cucharada en el asunto es el polémico Andrew Starykowicz.

El estadounidense -incorporación de última hora al Team USA por la baja de Leiferman- bromeaba a través de su cuenta de Twitter después de enterarse del nuevo sistema que usarían en la Collins Cup, augurando que más de un atleta se ‘daría de baja’ si se enterase de que le iban a controlar la sangre

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