Publicidad
No es extraño que todo corredor atraviese en algún momento de su vida deportiva una etapa en la que, por más que se esfuerce, los resultados no sean los esperados o, incluso, experimente un cierto retroceso en su estado de forma.

Los tiempos finales están aumentando
  • Tus carreras largas no son lo suficientemente largas o no son lo bastante lentas.
  • Estás corriendo demasiado rápido al principio de la prueba -los corredores mayores a menudo realizan espectaculares carreras a ritmo creciente (correr de menos a más)-.
  • Tienes que tomarte los descansos caminando con más frecuencia.
  • Puede que estés sobreentrenado: modérate en las sesiones de velocidad durante una o dos semanas (entrena en días alternos).
  • En las sesiones de velocidad, corre más despacio al principio y más intensamente al final.
  • Reduce a la mitad las distancias de las series de velocidad y realiza el doble de repeticiones.
  • Puede que la culpa la tenga la temperatura y/o la humedad. Trata de bajar el ritmo al principio.
Estás bajando el ritmo en la parte media de la prueba
  • Puede que estés corriendo con demasiada intensidad al principio. Baja el ritmo durante el primer tercio de la prueba, a razón de aumentar unos pocos segundos por kilómetro.
  • Aumenta la frecuencia de descansos caminando.
  • En las sesiones de velocidad, corre más despacio al principio y trabaja con mayor intensidad la parte media del entrenamiento.
Náuseas al terminar
  • Has corrido demasiado rápido al principio.
  • La temperatura es superior a los 17ºC.
  • Has comido (o bebido) excesivamente antes de la prueba o el entrenamiento.
  • Has tomado alimentos poco adecuados (los más habituales son: grasas, fritos, lácteos y productos con fibra).
  • Has comido o bebido en exceso durante la carrera.
  • Dado que las bebidas deportivas pueden provocar náuseas durante las carreras, bebe agua para reponer líquidos.
Te sientes cansado durante los entrenamientos
  • Tienes déficit de vitaminas del grupo B.
  • Tienes déficit de hierro: hazte un análisis de ferritina en suero.
  • No estás comiendo suficientes proteínas.
  • Tienes hipoglucemia antes del ejercicio: come más a menudo durante la jornada y tómate un tentempié 30-60 minutos antes de la actividad.
  • No has comido en los siguientes 30 minutos después de terminar la carrera anterior (para reponer los niveles de glucógeno muscular).
  • Estás comiendo demasiadas grasas, especialmente antes o inmediatamente después de la carrera.
  • Estás corriendo demasiados días a la semana.
  • Estás corriendo con demasiada intensidad en las carreras largas.
  • Estás corriendo con demasiada intensidad todos los días de carrera.
  • – No estás realizando suficientes descansos caminando desde el tiempo inicial de tus entrenamientos.
Razones por las que puede que no estés mejorando
  • Estás sobreentrenando y cansado; si es así, reduce tu entrenamiento y/o tómate un día de descanso extra.
  • Puede que hayas elegido un objetivo demasiado ambicioso para tus posibilidades actuales.
  • Es posible que te hayas saltado algunos de tus entrenamientos o no te entrenes correctamente.
  • La temperatura puede que haya sido superior a los 14ºC. Por encima de esta temperatura bajarás el ritmo (cuanto más larga sea la prueba, mayor será el efecto del aumento de calor).
  • Si empleas distintos recorridos para realizar tus controles de carrera, es posible que no hayas medido con precisión alguno de ellos.
  • Has corrido demasiado rápido el primer tercio del entrenamiento o de la prueba.

Las causas de esos problemas y la mejor forma de solucionarlos los explica Jeff Galloway en su Guía para correr durante toda la vida, de Ediciones Tutor.

[embedyt] https://www.youtube.com/watch?v=QeGnQwgYOho[/embedyt]

Publicidad