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El de Pinto ‘nos cuela’ en las entrañas de su marca, para explicar sus orígenes, y el modus operandi de Aurum

Sufriendo por no haber entrenado un día. No nos queremos imaginar la obsesión de Alberto Contador durante sus años como profesional, si ahora que ya no se dedica al ciclismo, sigue saliendo casi a diario a quemar rueda por sus tierras.

Esta vez, no ha sido una lesión o el mal tiempo lo que la ha impedido pedalear, sino que el Pistolero ha explicado el origen de Aurum, la marca de bicicletas que ha creado con Ivan Basso.

Crear una marca de bicis no es fácil. Y menos es hacerlo en el sector de los precios más premium, dónde los clientes compran más por la experiencia que por la calidad del material.

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En cierta manera, conseguir tajada en ese público, es conseguir oro. ”Oro” que es la traducción del latín Aurum, que a su vez es el metal de los campeones. Un elemento que ambos ciclistas se han colgado del cuello durante varias ocasiones, y por ello, han querido trasladar ese espíritu de victoria al cuadro de la bici.

Una bici montada en la mayoría de configuraciones, con material muy costoso, que según el madrileño, es probado al 100% previamente tanto por él como por Basso.

De hecho, la idea de crear Aurum nace durante una conversación en pleno entrenamiento de preparación de cara al Tour de Francia, cuando en plena ascensión al Teide, los dos corredores imaginaron su futuro igualmente vinculados al ciclismo. De ahí el nombre de su primer modelo, Magma, directa del corazón de un volcán.

De esta forma, Basso y Contador se enzarzaron en su gran aventura profesional, dónde no sólo son los CEOs, sino que se encargan de ser los ‘pilotos de pruebas’ de cada uno de los modelos.

Uno de los puntos fuertes que ha destacado Contador, ha sido la rapidez en los plazos de entrega de la bici. En un momento en el que el sector del ciclismo está totalmente colapsado, y dónde los tiempos entre la compra de un modelo y sus primeros kilómetros, pueden llegar a dilatarse hasta más de medio año, Aurum parece estar al otro lado de la balanza. De hecho, Alberto asegura haber entregado bicis en cuestión de una semana, algo que tan solo es posible dado el limitado perfil de compradores de la marca.

Una marca cuyo precio de entrada son 9.800 euros, aunque con la intención de presentar modelos más accesibles a otros bolisllos.

Así pues, y con más o menos detractores, parece ser que Aurum se abre paso entre los más sibaritas, a tiempo que gana críticas por el elevado precio.

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