La potencial pandemia amenaza con la suspensión de Tokyo 2020, y el COI marca un término de 3 meses para la decisión definitiva

inverse winter

Desde hace unas semanas, los órganos al cargo de la constitución de los Juegos Olímpicos de la ciudad nipona han sido bombardeados a preguntas en referencia a la enfermedad que está azotando el mundo.

Recordamos que la fecha de inicio de estos Juegos, está marcado para el 25 de julio, a menos de 4 meses del momento en que escribimos este artículo.

Con una elevada dosis de cautela, la organización había dejado claro que la suspensión del mayor evento deportivo de esta nueva década no era una opción barajable.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elevado el nivel de alerta tras los brotes repentinos en Italia, Irán y Corea del Sur. Asimismo, el ente sanitario advierte a las principales potencias mundiales, que deben tomar cartas en el asunto y invertir en políticas de prevención y bloqueo del avance del virus.

Los casos de coronavirus en China ascienden casi a 80.000 infectados, incluidas 2.663 muertes. Pese a que el ritmo de contagio se ha ralentizado no da señales de disminuir antes del verano.

Fuera del gigante asiático, son solo 2.400 los casos detectados, la mayoría en países adyacentes o cercanos a China y con una tasa de mortalidad bastante baja.


El espíritu olímpico resiste al virus

El encargado de pronunciarse ayer mismo en representación del COI fue Dick Pound, que marcó el final de mayo como la fecha límite para decidir si la XXXII Olímpiada se celebrará o no.

“Es una gran, gran, gran decisión que no se puede tomar hasta tener datos fiables”. Aunque añadió que de convertirse en pandemia mundial, la suspensión podría ser probable.

A la pregunta sobre si sería posible un aplazamiento o un cambio de sede, Pound apunta que la logística que hay detrás de los 11.000 deportistas que están en los Juegos, y el ínfimo margen de maniobra para una nueva ciudad, dificultan mucho que cualquiera de estos dos escenarios se puedan llevar a cabo.

Aún así, en el horizonte plana la idea de mover la cita olímpica al verano de 2021, pero eso supondría un tremendo gasto adicional para Japón, además del caos estratégico que se generaría al alterar el calendario internacional de los 28 deportes que conforman el programa olímpico actual.

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