Publicidad

El triatleta desvela cuál es su mayor deseo ligado al triatlón de base tras ser distinguido como Pontevedrés de Toda a Vida (PTV).

Un año después de poner fin a su trayectoria deportiva, Pablo Dapena ha confesado a Xaime Nogueira (Diario de Pontevedra) que se muestra “muy satisfecho” con su carrera. La de un atleta que llegó al triatlón a los 22 años después de años dedicados a la natación y cuya intención “no era ser campeón del mundo ni nada parecido”, sino “simplemente por seguir haciendo deporte” y que jamás imaginó que iba a llegar a dónde llegó.

MUCHO MÁS QUE UN PALMARÉS AL ALCANCE DE MUY POCOS


Nada más y nada menos que a ser el rey del mundo del triatlón de larga distancia en 2018 en Fionia y subcampeón en 2019 en su casa, en Pontevedra. Sin olvidar, la plata en el Campeonato Europeo en 2018 y los bronces en los europeos de Ironman 70.3 tanto en 2019 y 2022. Y al auto preguntarse si “¿Podría haber ganado algo más?” respondió con un “no lo sé”, pero reflexiona asegurando que hizo todo lo que pudo, trabajando al máximo.

Publicidad

De aquella época, ya pasada, cuenta que le queda “algo impagable” como lo son las docenas de lugares y amistades ha hecho en todas partes. También los viajes, el “máster” que fue trabajar junto a Javier Gómez Noya, las experiencias acumuladas, y “experiencias vitales” mientras descubría culturas nuevas.

“NO ECHO EN FALTA COMPETIR”


Sin embargo, aquello es un episodio cerrado, desvela que no echa en falta competir, pues tal y como confiesa se encuentra en una “etapa un momento diferente. Me gusta entrenar la gente, disfruto viendo como consiguen sus objetivos”. Además, su retiro le ha permitido pasar tiempo con la familia. Algo primordial para Dapena quien explica que “el año pasado quería estar en casa y no podía debido a los entrenamientos y las competiciones”. Así, como ampliar sus estudios.

TRABAJANDO POR UN SUEÑO: LA ESCUELA DEPORTIVA DE TRIATLÓN


Lo que no lo ha hecho es su ilusión por contribuir en la consolidación del triatlón en su tierra a medio plazo mediante la creación de la escuela deportiva de triatlón de Pontevedra. Un proyecto que se ha complicado por diversas razones, pero en el que se mantiene firme. En palabras de Dapena, “Pontevedra precisa una escuela deportiva de triatlón ya”. Una necesidad deportiva como ciudad, en la que Pablo es consciente de su peso como figura representativa del mismo “tengo que dar pasos adelante, para ir por los colegios y mostrarle lo que es el triatlón a la chavalada y de esa manera darle mayor visibilidad al deporte”.

El gallego tiene claro el objetivo por el cual deben pelear “lograr una base consolidada en la que la gente se sienta identificada”. Además, considera que tener un Centro Gallego de Tecnificación sería el “mejor espejo” que podrían tener para ello y asegura que Pontevedra tiene todas las herramientas “para trabajar con la mejor calidad posible”. Y apunta, “los Brownlee tienen su propio centro formativo. ¿Por qué no podemos en Pontevedra?”. De llevarlo a cabo, la ciudad daría un espaldarazo a la extensa tradición triatlética de la ciudad.

Publicidad