El eibarrés ha alcanzado el nivel 50, el más alto del juego, después de un año dónde ha sido de los deportistas -sino el que más- que más horas le ha echado al rodillo

De los 12 meses que tiene el año, pasarse casi uno entero subido al rodillo no es algo que deba pasarse por alto. Y es que en este año tan atípico, poca gente habrá sudado más dentro de su casa que Pello Osoro.

Un macrobloque que le ha permitido cimentar sus victorias en base al sector ciclista, dónde no sólo se ha mostrado fuerte, sino que además ha hecho valer su técnica y destreza para rascar segundos más allá de la potencia y la aerodinámica.

Evidentemente, el logro queda como una anécdota, puesto que mañana o pasado, podremos volver a ver al crack de Orbea – Orca, dando pedales por Watopia.

Os dejamos con la última entrevista que le hicimos, luego de su victoria en el 100×100 L’Estartit

 

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