Joe Skipper, ciclista experto, ha querido comprobar su ‘motor’ a altas revoluciones en un test de 5k

Los triatletas populares casi siempre nos preguntamos acerca de los posibles rendimientos de los pros en una disciplina aislada.

Ejemplos como el de Gómez Noya, que ostentó el récord gallego de 1500m en piscina, Gustavo Rodríguez, que en 2010 acabó la Vuelta a España en el top 70 o Mario Mola, que en categoría junior era una de las promesas del atletismo español, llegando a ser Campeón de España.

Todos estos nombres son un grandísimo exponente de la calidad por separado de los triatletas españoles en cada disciplina, pero si nos centramos en la larga distancia específicamente, las cosas se ponen interesantes.

Casi nunca vemos a profesionales IRONMAN, luciéndose en carreras fuera del circuito de larga distancia, muchas veces por ‘miedo’ a perder caché, o por la especificidad que muchas de ellas podrían descuadrar un ciclo entero de carga.

Muchos de ellos, son verdaderos tanques de comer kilómetros a ritmo ‘crucero’ pero es difícil verlos tocar ritmos elevadísimos para así evitar lesiones.


El test

En el caso que nos concierne hoy, el ‘conejillo de Indias’ va a ser Joe Skipper, quién soprendió el pasado octubre a todo el panorama de la larga distancia, después de un espectacular 7:46:28 en el pasado IRONMAN Florida.

Una marca que consiguió después de una bici de 4:05:51 y una maratón en 2:39, a una media de 3:46/km, que lo pone en el selecto grupo de triatletas que han bajado de 2:40 en maratón, unos registros casi siempre reservadas a deportistas con un pedigree en carrera a pie.

Machadas de este calibre, nos hacen preguntarnos si un tipo de la calidad de Skipper, que corre a este ritmo después de una paliza en la bici, puede hacerlo bien en una prueba que se acerca más al VO2 Máximo, que no a un esfuerzo puramente aeróbico.

El resultado, unos ‘discretos’ 15:08 en la pista, que dan mucho de que pensar. Por un lado, vemos la tremenda capacidad de aguantar la fatiga que un deportista de su talla, puede aguantar durante casi 8 horas seguidas. En el otro, la marca queda un tanto descafeinada, y no sabemos hasta que punto le beneficia a Joe, enseñar que muchos grupos de edad pueden batirle en una carrera en seco, aunque ni uno de ellos lo huela en la distancia de hierro.


La tostada del mes

Sin embargo, Skipper no ha perdido la oportunidad de redimirse de un rendimiento ‘reservado’ con su última paliza en la bici.

Nada más y nada menos que una contrarreloj de 12 horas a más de 43 km/h, en las que ha batido el récord británico de la disciplina con unos impresionantes 525 kilómetros.


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