‘The Big Unit’ completó una sesión de más de 4 horas en el rodillo, a más de 300w de media, con el objetivo de llegar a tope al IM Tulsa

Dejar de ser un ‘ciclista uber’ no solamente pasa por que los organizadores intensifiquen el control del drafting, sino que también los propios atletas sean capaces de tomar cartas en el asunto, ya sea respetando más las normas, o rompiendo la carrera.

Sam Long no es precisamente un deportista que se desmarque de las polémicas, más bien todo lo contrario.

El estadounidense no sólo señala con el dedo a aquellos que ‘juegan sucio’ sino que además está dispuesto a cambiar las reglas del juego, dejando en evidencia a aquellos que quieran subirse a su carro.

Su próximo objetivo es ganar IM Tulsa. Una prueba que debuta en el calendario de la larga distancia, con uno de las mejores listas de salida del año, que sin duda va a marcar el listón de nivel para el resto de la temporada.

Por ello, Long está terminando de ajustar sus entrenamientos de cara a reventar la carrera en la bici, por lo que su nivel de forma sobre las dos ruedas tiene que ser el óptimo.

Una meta que parece tener bien encaminada, como bien demuestra su última machada, días después de la batalla de su vida contra Sanders.

En total, 4 horas en la jaula de torturas, que deben haber sido una verdadera tortura para un triatleta acostumbrado a sesiones de 7, 8, 9 y hasta más de 10 horas pedaleando por los alrededores de Boulder.

La sesión consistió en los siguientes bloques de trabajo:

  • 47 minutos de calentamiento a 206w
  • 6 x (5′ fuertes + 2′ suaves) arrojando una brutal media de 343w para los 42′
  • 90′ sostenidos a 315w
  • 15′ de recuperación a 196w
  • 4 x (10′ entre 345 y 330w + 5′ recuperación sobre los 240w)

Como curiosidad, la media de pulso para los 90 minutos a 315w fue de tan solo 136ppm, números muy bajos para un motoraco diésel como el de Long.

Entreno completo, aquí


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