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El ciclismo y Andorra son conceptos casi inseparables por motivos sobradamente conocidos. La Multisegur Volta als Ports d’Andorra fue la excusa perfecta para comprobarlo

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Arcalís, Ordino, Beixalis, La Peguera o la Gallina son puertos que nos suenan a todos de verlos en etapas de las grandes vueltas o por las redes sociales de los profesionales que eligen el país de los Pirineos para preparar sus competiciones o de los amateurs amantes del sano postureo.

Pues imaginaos poder enlazar esos puertos a pedales con una cobertura de seguridad, avituallamientos en los puntos clave, servicio mecánico y, ¿cómo no? Los fotógrafos de PhotoAdventure para inmortalizar la escena (e ilustrar este artículo). Todo este mix lo vivimos en la edición 2023 de la Marcha Multisegur Volta als Ports d’Andorra.

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LA MARCHA DESDE DENTRO

SALIDA Y PREVIA


Poco antes de las 6:30 de la mañana suena la alarma. Hemos pernoctado en la furgo ya que Andorra es un país amable para el turismo “Van” aunque la oferta hotelera es amplia y para todos los bolsillos.

La idea era almorzar con el que sería nuestro anfitrión en Andorra, el entrenador, redactor y amigo de la revista Pere Marquina y lo hicimos pero invitados por la organización. Antes de que alguien pueda intuir un trato de favor, os avanzo que la invitación era para todos los participantes. Café, pastas, bocadillos, frutos secos esperaban a los participantes desde primera hora para compartir la espera y cargar hidratos. Un detallazo en toda regla.

Desde las 8 de la mañana y de manera escalonada tomaban la salida en función del recorrido los ciclistas dispuestos a disfrutar y sufrir los puertos andorranos. Estos recorridos iban desde el 1 estrella de 52 kms hasta los 153km de la distancia 5 estrellas aumentando progresivamente en distancia, puertos y desnivel. En nuestro caso nos animamos con la llamada 4 estrellas que contemplaba 127kms con 3500 de desnivel y cuatro impresionantes puertos.

RECORRIDO


Arrancamos ya subiendo, los primeros kms son tendidos y se empieza a ver las intenciones de cada uno ( y también el nivel ) entre ellos los Verona y compañía que en 4 pedaladas nos han dejado atrás como era previsible.

La subida a la Coma d’Arcalis son cerca de 20kms con unos 1000+ de desnivel que entran bastante bien. El desnivel medio permite ir tomando contacto con esta marcha y apreciar los paisajes que hacen honor a las expectativas. Vacas, ardillas y aves de diferente tamaño y colores amenizan el ascenso.

Una vez arriba, el premio del avituallamiento, barritas y geles como suele ser normal pero también unos platos de jamón con un virtuoso del cuchillo cortándolo “al gusto”. Bebida fresca, buen ambiente y… 20 kms de bajada.

Momento para poner a prueba las DTSWISS Arc 1100 que hemos montado en la Canyon Ultimate de las que os hablaré en otro momento pero que os avanzo que, hablando de jamón, son “Pata Negra” y tanto en bajada como en el llaneo el disfrute es máximo. No por las ruedas, que también, sino por el asfalto, el paisaje y las curvas que invitan a abrir gas hasta la población de Ordino, antesala del segundo ascenso al Coll d’Ordino que iva a sumar 600 metros de desnivel positivo en poco menos de 10km y con un inicio rompe piernas con rampas del 12 al 15% y que da lugar a unos kms finales más llevaderos pero exigentes con medias entre el 6 y el 8%.

Arriba el mismo avituallamiento y voluntarios con la misma actitud. ¡De 10!

Vamos de nuevo al descenso hacía el siguiente muro. Llegamos a la población de Encamp mentalizados para atacar las primeras y duras rampas de inicio del ascenso al mítico Beixalis. Aquí el disfrute es proporcional al (mucho) sufrimiento de los primeros kms. Mirar a los lados es tan efectivo como hidratarse o comer algo ya que los paisajes te animas a avanzar hasta la siguiente curva y, de este modo, llegas al tercer avituallamiento al que llegamos con ganas de refrescarnos y 2000 acumulados metros en las patas. La cosa empieza a doler. Pero ya lo dice el dicho…”sarna con gusto, no pica”

Acabado el tercer puerto, de nuevo descenso hacia Andorra la Vella dónde está el final de todos los recorridos y que sirve de punto de reflexión para aquellos que deciden recortar su recorrido previsto y dejar la prueba en ese punto. En nuestro caso Núria, o más bien la espalda de Núria,  toma esa sabia decisión y lo deja en ese punto del recorrido.
Esta posibilidad me parece un acierto, no solo para ella sino para cualquiera ya que la seguridad de que tras los puertos vas a pasar por la zona de finisher es una tranquilidad.


Yo avanzo con una cuadrilla formada de manera natural en la que se encuentra gente de lo más variopinta, algo que se ve en toda cicloturista. Llegados a este punto, mejor acabar acompañados, aflojar un poco en pro de la charla y el sufrimiento conjunto y la fórmula funciona. Hemos llegado juntos a Sant Julia de Loria. El calor es importante y tenemos por delante el ascenso a la Peguera que va a meter otros 1000 positivos a las patas. En el ascenso se deshace la grupeta con el compromiso de todos de esperarnos en el avituallamiento final. Recordemos que los valores de una marcha son estos y que la competición en este tipo de eventos la lleva cada uno consigo mismo. En mi caso, acabar y poder disfrutrarlo sin demasiado dolor era un éxito.

Como lo prometido es deuda, esperamos al más rezagado de la grupeta en el avituallamiento y de bajada de nuevo por unas curvas que, a pesar del cansancio acumulado, se toman con alegría sabiendo que ya se acabó a la vez que pienso en lo que les queda a los que optaron por el 5 estrellas que debían subir La Gallina. Para mi, otra liga este domingo.

Llegamos a Andorra la Vella donde encontramos un personal super amable y empático que nos guardan las bicis en un aparcamiento montado para ello mientras nos vamos a invadir las mesas situadas en carpas a la sombra (necesaria ) del parque. Pasta, postre, masaje, cerveza y, ¿cómo no? JAMÓN recien cortado.

Con la medalla de plata conseguida por los tiempos en los ascensos, que eran los únicos tramos cronometrados, nos volvemos para casa con una gran experiencia, proporcional al dolor de patas y, ganas de volver.

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