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Crónica de la Desert Run 2012 que nos traen nuestros amigos del norte enkarterri triatloi sin duda alguna una carrera espectacular.

Recuerdo bien como el organizador de esta carrera me convenció para participar en ella, fue tan sencillo como “verás como te lo vas a pasar”…

El caso es que me apunté, con la primera intención de mejorar en la disciplina que peor se me daba en el triatlón, por lo que empecé a entrenar para ella, no sin altibajos, producidos por una lesión por el mes de julio.

Easy easy, comencé con los entrenos, suave y de menos a más, empecé a coger la forma y la confianza para acometer este reto del que ya no había marcha atrás.

Y llegó el momento…

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11/10/2012

Y allí estábamos todos los corricolaris, bajo un sol que calentaba bastante, con los nervios de no haber corrido nunca por el desierto y de no saber a que nos enfrentábamos y sin más ni más estábamos corriendo.

La primera etapa salía y acababa en el hotel en el cual habíamos pasado la noche. Un recorrido que atravesaba zonas de arena, pistas, tramos de vegetación baja y por último, unas dunas que hicieron darnos cuenta de la dureza de la prueba. Un total de 15km en el que a más de uno le pasó factura y muchos de nosotros lo sufriríamos en forma de las más que conocidas ampollas.

Con un ritmo de 5:25 min/km en los primeros kilómetros, sorteamos una serie de bancos de arena y dunas pequeñitas hasta llegar al primer avituallamiento situado en el kilómetro 4. Un par de tragos de agua y de allí hasta el siguiente en muy buena compañía.

Hablando de nuestros amigos en común y a un ritmo más rápido me presenté en el kilómetro 8 en el cual decidí aflojar. Todavía quedaban muchos kilómetros de desierto y había que dosificarse.

Corriendo por un terreno inestable y blando que hacía difícil mantener un ritmo constante, llegamos al kilómetro 12, donde llegaban las dunas.

El correr por dunas de arena tan fina hace que se pierda tracción y que cada zancada cueste el doble, las zapatillas se llenan de arena y hace que parezca que de repente sean tres números menos, aun así ninguno de nosotros sucumbió y seguimos hacia delante para afrontar el último kilómetro de pista hasta la línea de meta.

En total un tiempo de 1h32min.

Por la tarde nos trasladamos hasta las dunas de Merzouga, donde disfrutamos de un paseo en dromedario hasta el alto de sus dunas para contemplar desde allí la puesta de sol. La noche, bajo un cielo estrellado al cual se podría estar observando horas, la pasamos en unas haimas.

12/10/2012

Nos levantamos unos cuantos para observar la salida del sol sobre las 6:00h, aunque muchos llevábamos despiertos horas antes porque un dromedario así lo había decidido. Es lo que tiene el campo, que decía aquel, sólo que esta vez no era un gallo sino un dromedario.

En el desayuno con nuestros compañeros de mesa comentábamos como habría que correr hoy, eran seis kilómetros más, por lo que todos coincidíamos en que habría que ir más suave.

Tostadas con mermelada, zumo, un poco fruta, café  y ya estábamos todos en la línea de salida.

Etapa de pista en la que atravesaríamos algún alto y poblados, nos cruzaríamos con un raid de Citroën 2CV y moteros, pero nada nos sorprendería más de que los niños que salieron a saludarnos al paso por sus aldeas, con una sonrisa en la boca al chocarles las manos al pasar.

Los últimos kilómetros, bajo un calor considerable, se hicieron más duros de lo normal. En gran medida debido a que el terreno cambió y corrimos sobre caminos de arena suelta.

Una vez en meta con los compañeros comentábamos como nos encontrábamos y que puntos habían sido los más duros, el gel que no había funcionado, la maldita ampolla que no nos dejaba pisar bien…

Una etapa de 21 km en 1h55min, más que satisfecho.

Una siesta reparadora, un baño en la piscina del hotel, comer y excursión.

Nos montamos en los todoterrenos y paseo por el desierto, aquí no hay caminos y cada coche iba por donde le venía en gana, disfrutando de los paisajes del desierto y de nuestros nuevos amigos, risas no nos faltaron.

13/10/2012.

Etapa de 26 kilómetros, ¿¿de dónde a dónde??

Pues, de donde salimos, todavía no lo sé bien y me atrevería a decir que ninguno de nosotros lo sabe. Más o menos salimos de ningún sitio en concreto pero fuimos corriendo hasta el oasis de Tisserdimine.

Corriendo con una temperatura muy agradable y con un viento que a veces soplaba de espaldas fuimos comiéndonos poco a poco los kilómetros; controlando que el ritmo no se nos fuese de las manos; animando a los compañeros que adelantábamos y animados por los que nos adelantaban. Etapa llana, aparentemente fácil hasta que ocurrió lo que tenía que pasar…

Kilometro 20, el estómago no funciona, no puedo con los geles, ¿cuántas veces me ha pasado esto? Ni me acuerdo. Consigo correr hasta el 22 a un ritmo bastante inferior al que llevaba antes. Del 22 a meta atravesamos el lecho de un rio con arena fina blanda, que hace que avanzar sea muy difícil. Por mucho que cambio de ir por un sitio o por otro, no encuentro el ritmo y esos últimos kilómetros se me hacen eternos.

Los últimos metros, por terreno duro, levanto el ritmo de nuevo y consigo cruzar la meta en un tiempo de 2h56min.

Los ánimos de los compañeros que han llegado, los abrazos y la sensación de todo lo vivido durante estos días hacen que todos nos hayamos dado cuenta de que el esfuerzo haya merecido la pena.

Me gustaría agradecer a todos aquellos que han entrenado conmigo, a los que me han mandado sus ánimos desde sus casas, al Enkarterri Triatloi y a todos los compañeros que han corrido la Desert Run.

Blog Oficial
@EnkarterriTri

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