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Tengo la fiebre IM. La tengo desde el 27 de junio de 2010 cuando por primera vez en mi vida completaba de forma seguida 3800m nadando, 180km pedaleando y 42km corriendo, es decir, una distancia Ironman.  (anduve mucho más rato de lo deseado).

Desde el preciso instante en el que crucé la ansiada meta en la Promenade des Anglais mi cabeza no ha parado de imaginar progresiones y mejoras (por aquel entonces eran sueños) con la única intención de mejorar con el paso de los años en una distancia que me había dejado prendado.

Como he dicho, 5 años después y tras 8 IM finalizados, sigo con la fiebre intacta. No hay síntomas de que desaparezca y cada día me lo paso mejor en una distancia que, aunque pueda parecer de locos, cada día me gusta más.

He hecho deporte toda mi vida, aunque tenían escasa similitud con el triatlón a nivel físico. Por contra, el deporte, sea cual sea el que practiques, te transmite una serie de valores que siempre podrás aplicar en cualquier aspecto de la vida, y es por ello que le estoy tan agradecido.

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He logrado el gran sueño que tuve hace 5 años de correr el Campeonato del Mundo de Ironman en Hawaii. El esfuerzo, dedicación, constancia, pasión y, claro está, el sacrificio también han formado parte de este largo camino y seguirán conmigo durante toda la vida, más allá del IM, pues estos valores me los enseñó el deporte desde bien pequeño y esto nunca se olvida.

Digo todo esto para lanzar una reflexión ante la tremenda fiebre IM que hay a día de hoy. La fiebre es buena cuando te apasiona y la disfrutas, y para mi, disfrutar es entrenar duro, concienciarte de que hay trabajo que hacer y un largo camino por recorrer. El camino no será fácil, pero si de verdad tienes la fiebre querrás seguir adelante con esfuerzo, dedicación, constancia, pasión y, claro está, con sacrificio.

Las modas son solo eso, modas. Hay quien se subirá al carro, se colgará medallas o incluso se auto engañará a si mismo. No hay nada de épico en apuntarse a una distancia Ironman con un año de antelación y llegar al día D sin estar preparado (siempre en consecuencia del nivel de cada uno, que quede esto muy claro). Has tenido un año entero para preparar como es debido, repito, dentro de tus posibilidades/capacidades, esta carrera por lo que desde mi punto de vista todas aquellas personas que no han dedicado la atención que merece/requiere preparar un evento de tal magnitud (reitero, siempre dentro de las posibilidades de cada uno) no forman parte de la fiebre IM, sino que son solo eso, una moda. Y como moda que son, pasarán a formar parte de otra moda con el tiempo.

Las aficiones se hacen porqué te gustan. La gran mayoría de los que nos apuntamos a un IM lo hacemos por afición, y las aficiones son para pasarlo bien. En el caso del IM para pasarlo bien tienes que haber entrenado y preparado la carrera dentro de tus posibilidades, pero debe de haber un bagaje durante la temporada, de lo contrario no lo vas a disfrutar, y estás convirtiendo una afición en una obligación o una tortura.

Pongamos un ejemplo. Tengo muchos amigos que practican trail o esquí de montaña. Como amante del deporte en general, alguna vez me tomo la libertad de acompañarlos en sus entrenamientos y hasta he hecho alguna competición. Lógicamente como no es un deporte que practique asiduamente, las distancias que recorro son muy modestas, acorde con la dedicación que un servidor puede destinar a estos deportes. De la misma manera que a mi no se me pasa por la cabeza apuntarme a un ultratrail ni a un maratón de skimo, hay gente que no debería apuntarse a IM, porqué como en mi caso con estos mencionados deportes, no pueden dedicarle todos los valores imprescindibles para disfrutar de una carrera tan exigente con unas garantías mínimas.

 No hay que olvidar que el deporte, en general, es un canal de salud. Ejercitar el cuerpo es positivo en todos los sentidos pero… ¿de verdad alguien cree que destrozar el cuerpo (sin siquiera haberlo preparado mínimamente a ese tipo de destrucción) tiene algún sentido?

Soy bastante nuevo en el mundo del triatlón. Como me apasiona, desde un primer momento me rodeé de gente con mucha más experiencia que yo que me ayudaron y me ayudan a entender este deporte cada día mejor. Gracias a ellos he experimentado una evolución muy satisfactoria que jamás habría imaginado. Sigo siendo un amateur del montón y no pretendo más que disfrutar en todas las carreras que hago, demostrándome a mi mismo que con esfuerzo, dedicación, constancia, pasión y, claro está, el sacrificio, todo lo que me proponga estará un poco más cerca.

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