El sueño estaba cada vez más cerca: debutar en el triatlón de Sant Pol de Mar, de la mano de Catseries. En los días previos aparecieron dudas y miedo, algo normal para la situación, pero le daba demasiadas vueltas. Al fin y al cabo pensaba, Laura, vas a salir a disfrutar. Esto es lo que has buscado y querido durante tanto tiempo, pues ahora no lo vas a dejar perder. Es el momento! Y así fue. Me siento genial tras haber sido, una vez más, positiva y que el este pensamiento predominase en mis decisiones. Un objetivo merece actitud, qué menos. Al final, no pensé que saliera como salió. Mejor de lo esperado. Qué subidón.

Llegó el día. Llegué a Sant Pol con tiempo, pude recoger el dorsal y preparar todo el material en el box con calma y repasar las transiciones de manera mental. Eso me hacía estar más segura. Antes de irme del box, dudaba de si calentar la carrera a pie. Quería trotar unos minutos, pero me decanté por nadar unos 10 minutos suave, probando el neopreno. Suerte que iba acompañada por mi pareja, que no me dejó ni un momento sola y me hacía sentir respaldada y más segura de las decisiones. Una vez pisé la arena de la playa, pensé. Laura, esto está aquí. Ya no hay marcha atrás.

Aún había poca gente en el agua. Me enfundé en el neopreno, me unté el cuello, dorsales y axilas con vaselina… Gorro, gafas y al agua. Estaba fresquita, pero con el neopreno se nadaba perfecto. Temperatura ideal. Pues eso, nadé unos minutos y salí. Ahora si que sí. Al poco llamaron a los chicos a la cámara de salida, pues la salida se daba a las 9. Atendí a ese momento con mucho respeto y seriedad. Los nervios estaban a flor de piel.

Una vez nos colocamos las chicas, me puse en segunda fila, recuerdo que justo detrás de Sara Carmona. Una buenísima referencia. No pensé más. Dieron la salida y ¡al ataque! Hasta la boya, el ritmo fue bastante elevado; fui en paralelo con otra chica y durante los primeros metros recibí algún que otro golpe en el pie, pero nada del otro mundo. Al pasar la primera boya noté que iba forzada. Rebajé algo el ritmo, suficiente como para ir fuerte y aguantar los 750 m.Cuando empecé a adelantar hombres… Pensé: Laura, lo estás haciendo bien. Vamos. Continua así. Eso sí, pensaba en hacer las brazadas lo mejor posible: eficiencia y eficacia. Me comí una boya, pero no pasa nada. No se me hizo largo el tramo, pero se ve que salieron 900m. Muy contenta con las sensaciones que tuve en el agua y por nadar como lo hice, a conciencia. Salgo del agua y veo a Dani!!! Un grito y unos ánimos que me llegaron. Vas sexta! Wooooow pensé!

Foto: Javi Díaz
Foto: Javi Díaz

El tramo de enlace hasta la T1 eran 400m … Llegué con “calma”, quise bajar las pulsaciones. Cambio de material y a coger la bici. Una vez me subo en ella… fantástico. Hasta llegar a la carretera pasamos por varias calles, algunas algo estrechas, y con una pendiente (de subida) maja… Pero rebajé plato y ale, a subir. Una vez en la N-II, todo fluyó. Vi que mis piernas querían y mi cabeza también. Notaba que (en mi línea) iba rápido. No me di cuenta y ya estaba completando la primera vuelta. Apretando en las subidas (mi mayor miedo) y también en las bajadas, como nunca antes me había visto. ¡Cómo estaba disfrutando! Y así me sentí hasta la T2.

Fue una transición rápida. El último tramo de carrera a pie constaba de tres vueltas al circuito, para completar los 5km. La primera no la olvidaré. Tenía la sensación de ser robocop. Mis piernas estaban bastante rígidas y no estaba muy cómoda con la zancada. Pero ante todo, pensé en mantener el ritmo al que iba, sin forzar demasiado, para poder acabar en condiciones y aumentar el ritmo si con el paso de los kilómetros me lo podía permitir. Y así fue. La segunda vuelta fue mucho mejor, almenos de sensaciones. Paso a paso y disfrutando del recorrido, se pasaron los 4,5 km. Llegaba la meta!!!!!! Volví a ver a Dani, que durante la carrera a pie encontró un punto estratégico en el tramo de arena. “Ya está. Esto es tuyo. Dale”. Pablo, compañero de Triatletas en Red, y speaker de la prueba, me nombró. Ya llegaba. Emoción máxima. Una vez piso la “alfombra roja”, me coloco las gafas de sol en la cabeza, levanto los brazos y, nosé si queriendo o no, cerré los ojos, como quién está efusivo al conseguir algo muy trabajado. Así estaba yo. Entré con una satisfacción enorme a meta, donde me esperaban Pablo y Gonzalo tras el arco, y Dani tras la valla. ¡Fue genial! Qué mañana.

meta
Foto: sportfoto.es

Obviamente, la cara de felicidad al acabar contrastaba con la de nervios del principio. Esto mola! Así que, ya soy una más enganchada a este deporte tan… emocionante. ¡Que no pare la fiesta, al final… 3a sub 23! 

Desde aquí quería agradecer a todos los triatletas, entrenadores, expertos y compañeros que me habéis aconsejado durante semanas, para preparar este debut junto con Triatletas en Red. Ha sido una maravillosa experiencia que guardo y guardaré dentro de mi!!!!! Gracias.

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