Siguiendo con la reivindicación que merece la mujer en el deporte, hoy os traemos las vivencias de Eva que este domingo realizo su primera cursa popular.

Mi primera carrera oficial y mi primer artículo, casi nada, y encima todo aquel que me conoce sabe que sufro de verborrea, en fin, voy a intentar resumir mi experiencia en este mundo del running; hace casi año y medio empecé a correr, algo que no abría pensado nunca, pero la verdad el hecho de poder practicar un deporte que no requiere horarios ni una cuota mensual, me atraía bastante, mi gran apoyo mi cuñado Trejo, que se encargaba de venir a buscarme para salir a runnear.

Mis salidas han sido de 2 días por semana y no más de 5 km, (y trote cochinero) así que imaginaros el nivel, pero todavía recuerdo el primer día q no aguanté ni 5 minutos corriendo, luego he pasado a unos 35 sin parar para mi todo un éxito.

Últimamente salgo a correr con una gran amiga, que también se ha unido a este deporte de yonquis, porque una vez empiezas necesitas más. Siempre intentó correr acompañada, porque mientras corro voy hablando, eh! todo un mérito!, esta amiga Monikilla, me ánimo a participar en esta cursa, y la verdad no podía ser mejor comienzo con todo lo que conlleva la carrera de la dona, por mi profesión, veo muchos casos de cáncer de mama, creo que es poco todo el esfuerzo que podemos hacer para apoyarlas, así que después de ver con que fuerza se levantan todos los días, aunque tengan vómitos, se les caiga el pelo, no tengan ganas de salir de la cama y siempre con una sonrisa para todos los que las rodean, merecen la pena  estos 6 km y más, así que nos fuimos directas a inscribirnos (en mi mente siempre ellas, en especial Nuria).

El primer contacto, el dorsal y todos lo regalitos que emoción, parecíamos profesionales, que si el chip, que si las barritas energéticas, el equipo deportivo estábamos  muy ilusionadas, por la mañana ducha rápida, desayuno y al metro, que impresión! era cómo  una marea rosa! Más de 15000 participantes, impresionante.

Al llegar a Plaza España vimos claro q iba a ser imposible salir a la hora, éramos tantas, que efectivamente llegamos a la salida a las 10:14h, ahí empezaba nuestra aventura, nos pusimos en un lateral para intentar salir de tanta aglomeración, el recorrido se cambió a última hora, y fue al revés de lo previsto, lo que íbamos  a hacer a la ida lo hicimos a la vuelta; impresiona ver tanta mujer luchando por lo mismo, abuelas, madres, hijas, amigas.

Seguíamos la marea rosa y sin darnos cuenta ya estábamos en los últimos 500m para llegar a la meta, aquí es donde la emoción me pudo, sobretodo ver que habíamos conseguido nuestro objetivo sin parar ni un segundo, y toda esa gente anónima animándonos, hizo que llegara a la meta con lágrimas en los ojos, la verdad toda una experiencia, seguro que es la primera de muchas más.

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