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Antes del debut en triatlón, como en muchas otras ocasiones en las que nos enfrentamos a situaciones nuevas, las dudas nos asaltan. En este caso, debemos controlar tres disciplinas, seguramente alguna mejor que otra, pero el hecho de desenvolvernos en tres circunstancias distintas, y seguidas, genera nervios y algún temor. Eso sí, siempre debemos recordar que nos hemos embarcado en el debut en triatlón porque nos gusta y vamos a disfrutar de ello. Entrenar es sagrado para el debut, pero y hacer alguna competición antes a modo de prueba…por ejemplo, un acuatlón ¿qué tal? ¿Puede estar bien? ¿En qué momento es mejor que la haga?  

Ivet Farriols, triatleta y licenciada en Ciencias de la Actividad Física seguro que me saca de dudas. Contacto otra vez con ella y, efectivamente, me confirma que mis dudas son comunes entre la mayoría de debutantes. El triatlón es un deporte único, conformado por la consecución de tres modalidades distintas. Cuando uno se embarca en este deporte, a menudo, se ha competido en pruebas de atletismo de fondo, como carreras de 5 o 10 km, incluso medias maratones. Pero Ivet Farriols me advierte que “no es un escalón más a lo que ya hemos hecho, es un deporte diferente. Aunque explica que realizar cualquier competición que implique algunos de los 3 segmentos (travesías, marchas cicloturistas o carreras a pie) puede ser un inicio a lo que vendrá después”.

Una actividad complementaria y también válida para los que llevan algún segmento más descompensado es practicarlo en grupo y, si se puede, que sea una sesión dirigida, para mejorar y aprender más rápido. En cuanto al segmento ciclista, Farriols insiste en que “más que competir, entrenaría bien y con gente con experiencia”, ya que, “en distancia sprint es poco importante el sector ciclista, pero se debe ser capaz de rodar en grupo, circular con seguridad y entrenar cambios de ritmos cortos (30” -3′”)”.

Si el debut en triatlón está marcado en el calendario a finales de temporada, es normal que el bullicio de pruebas (y por supuesto, el bullicio en redes sociales de todos los triatletas) nos aceleren las ganas de competir, pero no nos vemos al 100% para desenvolvernos en las tres disciplinas aún. Un acuatlón puede ser una buena oportunidad para “adquirir experiencia y exprimirse un poco más que en los entrenamientos en solitario”.

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Sobre todo, Farriols concreta que, “si el triatlón es el objetivo principal para nosotros, debemos entender el acuatlón, como una carrera como preparación, para romper el hielo, sin necesidad de una preparación específica” más allá que la que seguimos para el triatlón. 

La distancia de tiempo entre prueba y prueba es importante tenerla claro y respetarla, sobre todo para los debutantes. Pero si se compite en distancias cortas, como la spint, “no es necesario dejar demasiado espacio, pero si recomiendo planificar las pruebas mínimo entre 2 -3 semanas de diferencia, para no perder muchos entrenamientos de calidad o más específicos en las semanas previas al debut en triatlón”. Siguiendo en el ámbito de entrenamientos, la semana después de realizar un actualón, se debe “seguir la planificación para triatlón pero controlando que el deportista se haya recuperado bien de la competición”. De no hacerlo, no se avanzaría o sería contraproducente para la mejora.

Foto: idasyvenidas.com

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