Aunque se la considere como droga blanda, hay muchos triatletas que casi entrenan en los findes para tomarse una buena

De la misma manera que se les pide a los conductores de vehículos motorizados, que realicen un test de alcoholemia, habría que ponerse un sábado por la mañana en la salida de algún bar ciclista, donde alguien se ha armado de valor -y de más cosas…- y se dispone a ir a casa con dos cervezas y más.

Partiendo de la base que el alcohol no es bueno en ninguna medida, hemos sacado las siguientes conclusiones en base a diferentes estudios científicos


Las calorías que aporta el alcohol son ‘vacías’ por lo que la energía que brindan es muy reducida y no casan con los avituallamientos donde lo que se busca es la óptima absorción de la glucosa o componente, directamente a la sangre.
Además, estamos sobreexponiendo el cuerpo a un esfuerzo que ya de por si le es complicado. Hígado y riñón se pondrán al doble  de potencia para que puedas sintetizar las partículas de alcohol que nos hemos bebido
Por otro lado, también afecta al sistema vascular, ya que ataca directamente al plasma, haciendo que la sangre esté más coagulada y sea más fácil perder sangre si hemos consumido, y tenemos la mala suerte de sufrir una caída donde salimos heridos.
Nuestro sistema digestivo se verá afectado de la misma manera, siendo este el más peligroso de todos, ya que de él depende toda la gestión de la energía que recibimos, y un fallo en el, podría darnos una tarde peor que con cualquier pájara.

Por último, hay que decir que el principal afectado es nuestro cerebro y nuestra mente. Ambos sufren de la adicción o de la mala costumbre de consumir si salimos a rodar, o de si lo hacemos, mantener la seguridad de la grupeta, evitando las eses propias de un conductor borracho.

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