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Guillermo Lladó, el único español en disputar y completar 4 participaciones en Kona, nos narra su experiencia…

2013 nuevamente tenía objetivo, Hawaii!, como lo ha sido cada año desde que corrí por primera vez por aquellas tierras.

Este año me clasifiqué en Zurich, después de inscribirme precipitadamente al finalizar el IM de SudAfrica sin haber podido alcanzar mi objetivo.

Allí hice una carrera correcta, bastante equilibrada entre natación, bici y correr.

He de reconocer que me daba cierto respeto hacer tres IM en una temporada. Uno tiene ya una edad, una familia y un trabajo que me apasiona pero que requiere total dedicación.

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Este año quería ir con tiempo para aclimatarme y regular mi cuerpo al cambio horario. La verdad es que la primera semana estuve bastante desanimado. Las fuerzas no me acompañaban y en consecuencia tampoco la motivación.  Pero a medida que se iba acercando el día, las ganas iban asomando y el resultado de tanto entreno se empezaba a notar en mis piernas.

Dia D hora H. Nos encontramos todos en la salida. Los mismos nervios de siempre recorren mi cuerpo. Esta sensación la tengo siempre, no importa si es el Sprint del pueblo o el Word ChampionsShip.

Dan la salida y salimos todos como poseídos. Recibo y reparto tortas a diestro y siniestro. Los primeros metros se hacen duros. En un momento dado me doy cuenta de que llevo el velcro del chip suelto. Alguien me ha dado un tirón y lo ha despegado. En una de las boyas confirmo mis sospechas de que ya no lo llevo. Ostras! Espero que la organización tenga previsto este tipo de imprevisto.  Este problema me ha desconcentrado pero finalmente consigo un buen rito de natación en los casi 4000 m que han salido.

Al salir, comento a la organización mi pérdida de chip. Inmediatamente me entregan otro. Este tipo de cosas son las que diferencian el IM de Hawaii de cualquier otro.

Salgo en bici. Buenas sensaciones.  Los toboganes de asfalto, encharcados de espejismos producidos por el abrasador calor, me esperan traicioneros. Pero ya los conozco. Será la cuarta vez que me enfrente a ellos. El viento este año nos ha dado cierta tregua, y ha aparecido con una intensidad menor a la habitual, aunque poco viento en Hawaii sigue siendo mucho viento.

El recorrido de la bici básicamente es una ida y vuelta. En mi plan de carrera tenía previsto ser muy conservador a la ida para aguantar un ritmo similar a la vuelta, que es dónde sopla el viento en contra. Aún así, los últimos 20-30 Km muscularmente han sido un calvario.

En la transición decido cambiarme de ropa. Necesito correr cómodo y me he puesto pantalones de correr y un top muy ligero que tenía desde hace más de 20 años.

Al no haber forzado excesivamente en bici me siento con fuerzas para afrontar la maratón.  Este año estaba dispuesto a disfrutar de la carrera fuese como fuese. Si lo conseguía, el resultado final sería bueno.

Las sensaciones son buenas en los primeros Km, dónde el año pasado ya iba muerto. Decido imponerme un ritmo asequible pero constante,  parando únicamente en los avituallamientos. La hidratación es la clave de esta carrera y el hielo la salvación en más de un momento. El calor del mediodía es abrasador. Por suerte, el cielo empieza a nublarse pero la humedad es elevadísima.

En el Km 8 veo que Marc Martinez (22 años) está a punto de cogerme. Genial! El año pasado hicimos más de media maratón juntos y fue una gran ayuda psicológica. Desde ese momento continuamos corriendo juntos y entre gritos de ánimos de familiares, voluntarios y público en general conseguimos entrar juntos en meta.

La  emoción que se siente es indescriptible. Estás vacío de fuerzas y energía pero sientes una plenitud emocional total.

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erclanteam

imágen de portada cedida por Viviana Comas, imagen del cuerpo cedida por Monica Farnes

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