Aunque es la época de hacer test aerodinámicos en el túnel del viento o velódromo, hay muchos wattios que se ganan fuera de ellos

INTRODUCCIÓN


La época de pretemporada es el momento de la temporada donde todos los triatletas aprovechan para pasar por el túnel del viento o el velódromo y ver todos los aspectos relacionados con la aerodinámica. 

Las diferencias en el sector ciclista se han reducido mucho durante los últimos años y es por ello que cualquier ganancia marginal que se pueda conseguir en la bici ha cogido una gran relevancia. Por ello, los triatletas de primer nivel están aprovechando su tiempo durante su pretemporada para acudir y realizar los test aerodinámicos para, si se puede, ganar algún que otro wattio.

TRIATLETAS Y EL TÚNEL DEL VIENTO


Durante estas últimas semanas hemos visto como algunos de los triatletas más importantes del panorama internacional han pasado por el túnel del viento con el objetivo de detectar aspectos que les puedan ayudar a ganar algunos wattios. 

Ha sido el caso del canadiense Lionel Sanders quien estuvo unos días en el velódromo junto a uno de los especialistas de Canyon para optimizar su posición sobre la bici. También, la pareja formada por Paula Findlay y Eric Langerstrom, visitaron el túnel del viento de Specialized en Morgan Hill (California) con el objetivo de probar distintos materiales para ver cuales de ellos les resultaban más rápidos. O por último, estos últimos días hemos visto al triatleta estadounidense Ben Kanute como pasaba por el túnel del viento y afirmaba haber podido ganar algunos wattios tras probar diferentes calcetines, acoples y posiciones sobre su Trek

Un procedimiento cada vez más habitual entre los triatletas de primer nivel y donde prueban una multitud de opciones que van desde el material y tejidos (acoples, cascos, calcetines, tritrajes, etc) hasta las distintas posiciones que puedan llevar sobre la bici (más tumbados, menos, con bidones en los acoples, en el pecho, en el cuadro, etc)

AERODINÁMICA: TOTALMENTE PERSONAL 


Últimamente hemos visto como en el campo de batalla muchos de los triatletas nos sorprendían con distintos materiales que eran inhabituales ver en las competiciones o incluso totalmente novedosos. 

Fue el caso de los acoples y bidones de Joe Skipper, la hidratación en el pecho tan común en el último año o los calcetines/calentadores que por ejemplo decidió ponerse Sam Laidlow en su victoria en el Campeonato del Mundo Ironman disputado en Niza. Aspectos que, algunos de ellos no siendo tan novedosos, su uso se ha vuelto muy habitual tanto en triatletas profesionales como en grupos de edad. 

Aún así, tal y como el propio Ben Kanute explicaba en su última publicación cuando realizaba su feedback sobre su presencia y resultados obtenidos en el túnel del viento, es muy importante decir que la eficiencia aerodinámica es totalmente personal para cada triatleta. Es decir, que el uso de ciertos materiales o posiciones sean más aerodinámicos o hagan ganar ciertos wattios a un triatleta no quiere decir que sean igual de beneficiosos para el resto. Él mismo era el quien ponía el ejemplo de que, en su caso, llevar los famosos calcetines/calentadores no le hacían ganar más wattios que no llevarlos.

Por ello el mensaje está claro, por mucho que veamos posiciones o nuevos materiales, eso no quiere decir que sea funcional, eficiente o ventajoso para todo el mundo

ALISTAIR BROWNLEE: CREE EN TI


Hace unos días el Campeón Olímpico Alistair Brownlee compartía una publicación a través de sus redes sociales explicando cuál había sido una de las claves para poder proclamarse medallista de oro en unas olimpiadas. “Tienes que creer que puedes ganar y a partir de ahí, entrenar duro para conseguirlo”. Una afirmación que te empuja a la reflexión ¿y sí confío más en mis posibilidades antes de invertir en un material que puede que no me funcione?

Está claro que la figura del triatleta profesional va por un canal diferente y que, en la mayoría de las ocasiones, la inversión que realizan en búsqueda de una ganancia está totalmente justificada. Pero eso mismo, y sin meternos en cuestiones personales ya que cada uno es libre de invertir su dinero donde quiera, últimamente y atraídos por un mercado de consumo y el poder de captación que tienen todas las marcas y sus prescriptores, hemos dejado a un lado la creencia cierta de que nuestro rendimiento y satisfacción en muchas ocasiones está más al alcance de lo que pensamos.

Hoy en día y centrándonos en el contexto anterior, buscamos en el exterior aspectos que nos ayudan a mejorar sin pararnos a pensar que eso mismo lo podemos lograr de forma más sencilla, eficaz o incluso barata. Perdemos la confianza en nosotros mismos de manera muy rápida, o bien por un periodo de malas sensaciones que podemos tener durante nuestros entrenamientos o bien por un par de carreras malas que hayamos podido correr. Esa desconfianza, la intentamos recuperar rápidamente acudiendo al mercado a comprarnos algo que nos pueda dar esos wattios de más que necesitamos cuando muy posiblemente eso no pase y sea la propia confianza la que nos de realmente ese estado de forma perdido.

Aunque pueda resultar un tanto motivacional, la historia y reflexión de Alistair Brownlee nos puede ayudar a no perder la perspectiva y saber que, aunque tengamos que sortear muchos obstáculos en el camino hacia el éxito, la confianza en nosotros mismo es algo totalmente innegociable y más poderoso que la mejor bici o zapatilla del mercado.