¿Eres más de mañana o de tarde?

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¿Qué momento es el mejor para realizar un entrenamiento? Si en algún momento te has hecho esta pregunta, que sepas que no estás solo/a.

Se han realizado numerosos estudios para encontrar el momento óptimo para un mejor rendimiento físico y hay varios factores que intervienen de manera positiva o negativa en el resultado.

Antes que nada, ya sabemos que no es nada fácil determinar el mejor momento del entreno. Bueno, eso en sí puede resultar fácil. Lo difícil es poderlo realizar. Estrés, trabajo, obligaciones familiares, hábitos de sueño y alimentarios nos marcan cuándo podemos entrenar y, muchas veces estos momentos no son los mejores para conseguir el mejor rendimiento. Pero ¡qué le vamos a hacer! Entrenar a cualquier hora del día es mejor que no entrenar. Eso sí lo tenemos claro.


Por la mañana…

Mucha gente prefiere entrenar por la mañana y la razón más común es que así, ya lo tienes hecho. La ciencia también respalda en algunos aspectos el entrenamiento en esa franja, ya que el ejercicio incrementa la energía para el resto del día.

De hecho, el entrenamiento por la mañana es parecido a un desayuno, ya que hace que tu metabolismo se ponga en marcha. Nos encontramos activados ya para el resto del día, y eso nos proporciona una mejor salud mental y una mayor productividad. También encontramos estudios que demuestran que los entrenamientos matutinos son ideales si quieres tener un mejor descanso nocturno.

Por otro lado y, sin querer entrar demasiado en términos de entrenamiento, para conseguir un mejor aprovechamiento de las grasas corporales o para la pérdida de peso, los entrenos en ayunas hay que hacerlos por la mañana. Niveles elevados de cortisol y de la hormona del crecimiento – ambas influyentes en la gestión del metabolismo – colaborarán a obtener más energía de las reservas de grasa que disponemos.


Y ¿qué hay de la tarde/noche?

Por el contrario, hay otros estudios que sugieren que el entrenamiento por la tarde o noche es mejor, debido a la temperatura muscular, la cual alcanza sus valores óptimos en esas franjas. En unos músculos atemperados aumentan los procesos metabólicos y de creación de energía. Esto vendría a ser como el calentamiento que realizamos antes de entrenar. Este aumento de la temperatura muscular puede ser explicado a partir de los ritmos circadianos. Según Fabio Comana, fisiológo del ejercicio y profesor de la  Universidad de San Diego “los ritmos circadianos (ya seamos madrugadores o aves nocturnas) crean variaciones en aspectos fisiológicos como el ritmo cardíaco, la presión sanguínea y la temperatura, cada uno de los cuales tiene algún impacto en el desarrollo del ejercicio físico”.

Por la tarde/noche, nuestros músculos están ya más predispuestos al trabajo y, por ende, se generarían menos lesiones musculares. Además, en dichos estudios, se subraya que una sesión de entrenamiento dura se asocia con niveles más bajos de estrés, mejor resistencia y un mejor rendimiento anaeróbico. Basándonos en eso, entrenamientos intensos con pesas o cardio es mejor hacerlos hacia el final de la tarde/noche.

Sin embargo, hacer ejercicio por la noche puede mantener elevada la temperatura corporal durante un período más largo de tiempo, por lo que durante el sueño, el sistema nervioso central retrasaría la transición a la fase de sueño reparador profundo (conocido como fase NREM), manteniéndose más tiempo en fase REM y podrían producirse frecuentes despertares. (Vaara, 2009[1])

Por otro lado, hay personas que se adhieren al slogan “Not a morning person” (algo así como “no soy una persona de mañanas”), y se sienten más energéticas a medida que avanza el día. Para este tipo de personas, entrenar durante las mañanas suele ser una mala idea, ya que no disfrutan del proceso y a nadie le gusta hacer cosas de las que no disfruta. Para conseguir entrenamientos provechosos, hay que comprometerse, y para eso, hay que disfrutar haciéndolo.

En resumen, responder a la pregunta de si es mejor entrenar por la mañana o por la tarde, no tiene una respuesta fácil. Podemos encontrar un tipo de persona para cada momento del día, especialmente dependiendo del propio estado de bienestar durante la mañana o la tarde, el tipo de trabajo a realizar y las responsabilidades y quehaceres a lo largo del día. Lo importante es recordar que el mejor momento para entrenar será aquel que te permita ser constante y consistente en tus entrenamientos.

 [1] Vaara J, Kyröläinen H, Koivu M, Tulppo M, Finni T. The effect of 60-h sleep deprivation on cardiovascular regulation and body temperature.

 

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About Author

Judith Perez

Castelldefels, 1979. Maestra especialista en Educación Física. Triatleta popular, cerrando las clasificaciones. Mens sana in corpore sano.