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El Campeón del Mundo ha sido fotografiado encima del prototipo de Pinarello Bolide que lucirá en breves, con tecnología mejorada

Hasta ahora, habíamos visto a Filippo Ganna con todo tipo de pinturas y personalizaciones en su bici. La verdad es que a cualquier loco del ciclismo le gustará ver esas ediciones especiales, sin embargo, con la cabra del INEOS parecía que en cada carrera se usaba un color nuevo.

Quizás era, en parte, para suplir la ya ansiada actualización de una bici del año 2016 que pedía a gritos un lavado de cara. La llegada de los frenos de disco es la principal diferencia, aunque parece que en términos de aerodinámica, Pinarello le ha dado ‘duro’ al lápiz.

Y no es poco común ver a las bicis italianas un tanto recargadas (hasta barrocas). Sin embargo, el camuflaje dibuja un perfil más recto y agresivo que el de su antecesora.

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Además de los frenos, el tubo superior y los inferiores han sido rediseñados, así como la horquilla, que tiene un ligero abombamiento para dirigir el flujo del aire antes del impacto contra las piernas. El manillar también tiene un diseño nuevo, y respecto a los acoples, cada ciclista tiene el suyo exclusivo, moldeado en 3D.

La mayoría de cambios van enfocados a evitar el máximo de contacto del aire contra algo que no sea estructura de la bici. Horquilla y manetas tapan las piernas, mientras que los botellines irán guardados detrás del ensanchamiento del tubo inferior.

Aún no se ha anunciado cuando se probará en carrera, aunque las bicicletas de este calibre las acostumbran a reservar para los eventos más grandes del año: Mundiales o Grandes Vueltas. Lo más seguro, es que se estrene directamente en la primera etapa del Tour de Francia. Faltará por ver si debutará con maillot amarillo o no… Todo dependerá de ‘Top Ganna’.

 

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