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Revisas tu alimentación de forma exhaustiva y tomas infusiones que antes ni habías visto; consideras la opción de subir en ascensor en lugar de las escaleras; sientes algo raro en el estómago, como mariposas (y no, no te has enamorado de nuevo); te cuesta concentrarte en el trabajo y casi no te quedan uñas.

Y así una larga lista de síntomas que solo pueden decir una cosa: el domingo tienes una cita con Filipides, ese soldado griego que recorrió a pie la distancia que separaba Maratón de Atenas y que ahora tú intentarás emular. Eso sí, corriendo sobre un terreno más cómodo, con avituallamientos cada cinco kilómetros y con una medalla esperándote en la llegada. Este año, 20.221 corredores se enfrentarán a los mágicos 42,195 kilómetros en la Zurich Marató de Barcelona, récord histórico de participación.

El domingo a las 08:30h, miles de corredores intentaremos cruzar Barcelona de punta a punta, desde el Camp Nou hasta la Avinguda Meridiana. El objetivo será llegar lo menos destrozado posible a l’Avinguda Maria Cristina, donde empieza y acaba esta epopeia. Y por el camino, solventar los obstáculos que le dan salsa al asunto: inoportunos repechos en la primera media maratón, las interminables rectas de Meridiana y Diagonal, el ventoso Litoral y el diablo personificado, de nombre Paral·lel.

Mucho se ha escrito, se escribe y se seguirá escribiendo (por suerte) sobre esta mítica distancia, de la que dicen que no perdona. A diferencia de un 10 km o una media maratón, de los que puedes salir airoso aún sin haber entrenado lo suficiente, la maratón es fulminante. No deja lugar a medias tintas.

La visita del hombre del mazo (que coge vida en boca de Perico Delgado en las retransmisiones del Tour de Francia) parece bastante recurrente, sobre todo ese año en que pierdes la virginidad (maratonianamente, se entiende). Así que, puestos a rendirle cuentas, mejor recibirlo con una sonrisa. Aunque eso igual será algo difícil…

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Pero estoy contento por debutar en Barcelona. Una maratón que se hace mayor año tras año y que ofrece un circuito turístico y rápido (un pack difícil de conseguir), con calles anchas, públco numeroso y variopinto y un clima que es toda una incógnita (aunque este año parece que nos va a favorecer).

Si los magullados músculos y un cuerpo frito por el esfuerzo lo permiten, la próxima semana os cuento qué ha dado de sí la aventura. Porque, aguanten o no las piernas (y el estómago, y la cabeza…), la aventura está asegurada. Y dicho esto, me voy a dormir, a ver si pasan más rápido las horas.

Compressport

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