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Puede parecer un tema tabú, pero la orina es un medidor excelente para saber si nos estamos hidratando correctamente en una prueba de larga distancia.

Son muchos los factores que debemos controlar si queremos competir en un triatlón de larga distancia con éxito. Y aunque pueda ser un tema del que se habla poco, la orina resulta mucho más importante de lo que creemos en una competición de este tipo. ¿Por qué? Es sencillo. Porque, junto al sudor, es la única forma que nuestro cuerpo tiene para expulsar todos los componentes líquidos que nuestro cuerpo no aprovechará para generar energía.

La trascendencia de la hidratación crece a medida que aumenta el número de horas de actividad física. Es imposible acabar un Ironman sin haber bebido antes de forma regular y, por lo tanto, sin haber mantenido nuestro cuerpo hidratado. ¿Cómo sabemos si lo estamos haciendo correctamente? Ahí es donde entra el papel de la orina. Según Andy Blow, fundador de la empresa especializada en hidratación Precision Hydratation, lo ideal es orinar unas dos veces en larga distancia. Además, Blow cree que es recomendable tener ganas de orinar una vez en carreras de media distancia. 

¿Qué pasa si llevas 4 o 5 horas de carrera y todavía no te han entrado ganas? Que no cunda el pánico. Durante el ejercicio prolongado el organismo prioriza enviar la sangre a los músculos (y cerebro), dejando con poca circulación a órganos como los riñones e intestino. Además, hay personas que expulsan una mayor proporción de líquidos a través del sudor. De todos modos, si llegas a esta situación, considera aumentar la ingesta de agua o bebida isotónica. Rebajar los niveles de sodio y de sales convertirá la segunda mitad de la prueba en una auténtica pesadilla debido a la falta de energía y a los calambres.

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Y ahora vamos con la cuestión que seguro que te estás haciendo: ¿cómo orinar? La organización de muchos eventos de larga distancia, entre ellos Ironman, prohíbe en su reglamento orinar sobre la bicicleta. Si queremos evitarnos una amonestación, competir incómodos durante un rato y no nos importa perder un par de minutos, lo mejor es pararse. Aún y así, son muchos los deportistas, profesionales y amateurs, que optan por «hacérselo encima» y no detenerse. Al final, todo depende del valor que le demos a nuestra marca final.

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